- Presidente Álvaro Uribe acusa a las
El presidente Álvaro Uribe anunció ayer viernes una recompensa de 50 millones de pesos (unos 22,700 dólares) por información que lleve a la captura de los autores de dos atentados con explosivos, de los cuales culpó a “esos farsantes de las FARC”.
Los atentados, que no dejaron víctimas pero sí daños materiales, se produjeron a las 01:40 y 01:45 del viernes en Neiva, ciudad capital del departamento de Huila y a unos 240 kilómetros al suroeste de Bogotá, dijeron funcionarios.
El primero de los ataques fue con un artefacto explosivo lanzado contra una fábrica vacía de bebidas gaseosas y el segundo cuando estalló un carro dentro del estacionamiento de un edificio de locales comerciales de cuatro pisos en el centro de Neiva, dijo en entrevista telefónica Oscar Luis Fernández, secretario de gobierno de Huila.
PRESIDENTE MADRUGÓ
El Presidente, quien llegó temprano a Neiva junto a autoridades militares y policiales para inspeccionar los daños, anunció la recompensa del Gobierno y atribuyó el atentado a rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero no dio detalles.
Se quejó además de que mientras los rebeldes ofrecían liberar a secuestrados, al mismo tiempo realizaban esas acciones.
“Esos farsantes de las FARC salen como unos santos ante la prensa internacional (a) hablar de derechos humanos… quisieron engañar a los colombianos en diciembre seduciéndonos con la miel del anuncio de una nueva liberación de secuestrados”, dijo Uribe a periodistas en Neiva en declaraciones divulgadas por la Casa de Gobierno.
“Y mientras estos farsantes tratan de desorientar al pueblo colombiano y a la comunidad internacional con ese tipo de discursos (…) simultáneamente producen estos atentados”, añadió el gobernante.
Las FARC anunciaron en un comunicado conocido el 21 de diciembre que liberarían unilateralmente a seis retenidos, algunos de ellos con más de seis años de cautiverio, en una fecha y lugar a precisar.
Sin embargo, la liberación no ocurrió.
Uribe dijo que en Colombia “no podemos bajar la guardia” sobre el combate a la violencia y que “a esa culebra (del terrorismo) tenemos que mantenerle dos horquetas, una en la cabeza y otra en la cola, para mantenerla inmovilizada, para inmovilizarla totalmente hasta que la acabemos”.
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