Patria “La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie”. José Martí (1853-1895), político y escritor cubano

Patria “La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie”. Drama político El cuarto mandamiento de la ley de Dios dice: “Honrar a padre y madre”, por eso debemos esforzarnos a ser mejores cada día, en lo moral, ético y profesional, para dar ejemplo a la familia y […]

Patria

“La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie”.

Drama político

El cuarto mandamiento de la ley de Dios dice: “Honrar a padre y madre”, por eso debemos esforzarnos a ser mejores cada día, en lo moral, ético y profesional, para dar ejemplo a la familia y a la sociedad, pero hay hijos que no siguen los buenos hábitos de sus padres, no los honran, faltan al respeto a Dios, por la carencia de principios morales, actuando y apoyando actos de corrupción, como Arnoldo Alemán, Daniel Ortega y los diputados que los apoyan. Y el caso de la ONG Cinco, el atropello a su director Carlos Fernando Chamorro, a Sofía Montenegro y demás miembros.

Cuando los padres no inculcan a sus hijos valores morales, el libertinaje los lleva a adquirir antivalores, y cuando estos ciudadanos llegan a ocupar cargos de importancia en un Gobierno: diputados, ministros, fiscales y hasta Presidente de la República, que tiene la obligación de servir al pueblo, no engañándolo para utilizarlo, actuar con la verdad en el desempeño de sus cargos, para lo cual fueron electos y al no hacerlo. ¿Cuál es el resultado? Mala administración, la corrupción prolifera y carcome todas las instituciones del Estado, imposibilita la correcta aplicación de la justicia.

El mal comportamiento de un gobierno, origina la crítica que incomoda, pero no los hace reflexionar, debido a sus ambiciones desmedidas de poder, y caen en el error de pretender destruir a sus críticos, creen ocultar sus pecados con falsas campañas de propaganda, utilizan el control de los poderes, para hostigar, reprimir y atropellar, inventando delitos, con disfraces de legalidad, pero lo más grave aún, cuando se organizan turbas, para agredir al ciudadano que tiene el derecho de protestar y a expresarse. Se impide a las autoridades de imponer el orden, convirtiendo al país en un estado violador de los derechos humanos, no se respetan los poderes del Estado, esto conduce a una dictadura que no favorece a nadie, mucho menos a los pobres.

Luis Solórzano

La arenga de Belcebú

Querubín caído, mengua es mostrarse débil, ya en las obras o ya en el sufrimiento. Ten por seguro que nuestra misión no consistirá nunca en hacer el bien; nuestra única delicia será siempre hacer el mal, por ser lo contrario de la alta voluntad de aquél a quien resistimos. Si su providencia procura sacar bien de nuestro mal, debemos trabajar para malograr este fin y hasta para encontrar en el bien medios que conduzcan al mal, lo cual podremos lograr con frecuencia de modo que quizás lleguemos a apesadumbrar al enemigo y, si no me equivoco, a distraer sus más profundos designios del fin al que se encamina.

No dejemos escapar la ocasión que nos proporciona el desdén o el furor satisfecho de nuestro enemigo. ¿Ves a lo lejos esa llanura seca, abandonada y agreste, morada de la desolación de la que, pálida y espantosa, le comunica el fulgor de esas llamas lívidas y negras? Pues procuremos salir del hervidero de estas oleadas de fuego y descansemos allí…

(John Milton. El paraíso perdido). Todo parecido real o imaginado es mera coincidencia.

Mario Alfaro Alvarado

Mala atención

En Nicaragua y sobre todo en el departamento de Rivas, a veces causa enojo y a la vez lástima la manera de atender de algunos trabajadores en distintos sectores, ya sea gubernamentales, bancos, pulperías y otros negocios.

Parece que a los jefes de estas personas que atienden a un sinnúmero de empresas no les interesa al menos enseñarles un curso de ética, cordialidad, amabilidad y atención al cliente. Pero esto también se debe a falta de voluntad, de ir superando metas día con día; en realidad, son pocas las instituciones en donde a uno lo atienden con amabilidad.

En distintas empresas, cuando uno llega a realizar determinado trámite, la persona que atiende no te dice ni siquiera “buenos días” o “en qué puedo ayudarle”, lo cual es una obligación y para colmo, cuando uno contesta “gracias” ni te responden; más bien, lo primero que se ve y se nota son malas caras, malos gestos, a tal punto que pareciera que están inconformes en su labor. En algunas empresas bancarias se puede encontrar a los vigilantes, llamados también CPF, que muestran un carácter “pedante”, mientras que otros tratan de mal manera a la gente y algunos no te abren ni las puertas al entrar o salir de estas entidades.

Esto es una lástima, porque en vez de ir mejorando, se está retrocediendo. Esto se viene dando desde años atrás; por tanto, las empresas, instituciones y pequeños negocios, deberían preocuparse un poco más por su personal; enseñarles amabilidad, a ser agradables o al menos poner a la persona adecuada para determinado cargo, puesto que a ellos se les paga un salario para que atiendan bien, con cordialidad a las personas o a los clientes. Sería de buen gusto, ir a determinada empresa y encontrar a una persona amable, agradable, cordial y sociable, de tal manera que tanto el cliente que busca determinados servicios, como la persona encargada de atención se sentirían satisfechos con el desempeño de sus funciones y su labor.

Róger Salinas Gallegos

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