especial para la prensa
Dos mujeres que forman parte del grupo de “oradores contra el odio”, que permanecen en las rotondas de Managua, dijeron ayer a LA PRENSA sentirse cansadas del maltrato que reciben de la presidenta de la Asociación de Bananeros Afectados por el Nemagón, Altagracia Socorro Solís.
Las mujeres, que pidieron no revelar sus nombres por temor a represalias, expresaron que la mayoría de los “oradores” desean regresar a sus hogares en el occidente del país.
“La dirigente nos da muy poca provisión, dos libras y media de arroz, dos de frijoles y una cuarta de aceite cada quince días, y además nos trata como animales”, dijo una de las afectadas.
Solís, al ser consultada por LA PRENSA, negó que “los oradores” de las rotondas pertenezcan al campamento de los afectados por el Nemagón.
“Esta gente está bien enferma y es imposible que anden ahí, además aquí se les da buen trato a todos”, aseguró Solís.
Sin embargo, hora antes LA PRENSA había conversado con una de las mujeres inconformes allí mismo, en el campamento de los afectados por el Nemagón, frente a la Asamblea Nacional.
Esta denunciante afirmó que no reciben ningún beneficio económico por hacer turnos de 24 horas en las rotondas, más que la comida, y si no van a plantarse allí, a “orar”, son amenazadas con ser desalojadas de las champas en que viven en ese campamento.
Las “oradoras” acusan a Solís de no entregarles el ciento por ciento de la ayuda que el Gobierno manda para quienes se plantan en las rotondas en medio de rótulos y mantas con consignas del partido Frente Sandinista (FSLN).
Solís, quien insistió en que le suministráramos los nombres de las denunciantes, explicó que la ayuda alimenticia que reciben del Gobierno la distribuyen entre todos.