Enormes trozos de la montaña se desprendían ayer sobre el mismo sitio del derrumbe, en Guatemala. (LA PRENSA/AP/RODRIGO ABD)

Cesa búsqueda de víctimas del derrumbe

Al menos 50 cuerpos quedan sepultados en cerro que sigue desprendiéndose SAN CRISTÓBAL VERAPAZ, GUATEMALA/ AP Las autoridades guatemaltecas suspendieron ayer la búsqueda de víctimas de un gigantesco derrumbe que mató a 35 personas el domingo, dejó 15 heridos y al menos 50 desaparecidos en una carretera del norte del país. “Ya suspendimos de forma […]

  • Al menos 50 cuerpos quedan sepultados en cerro que sigue desprendiéndose

SAN CRISTÓBAL VERAPAZ, GUATEMALA/ AP

Las autoridades guatemaltecas suspendieron ayer la búsqueda de víctimas de un gigantesco derrumbe que mató a 35 personas el domingo, dejó 15 heridos y al menos 50 desaparecidos en una carretera del norte del país.

“Ya suspendimos de forma oficial la búsqueda y rescate de los cuerpos que estaban en la superficie porque los demás están bajo miles de toneladas de piedras y el cerro se sigue derrumbando”, dijo este martes a la AP el jefe de los rescatistas que la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) tiene en el lugar, Sergio Cabañas.

El cerro se desplomó el domingo a mediodía sobre unas 100 personas que caminaban por la vereda en el fondo de un barranco por la cual franqueaban un punto de la carretera que desde dos semanas atrás había quedado bloqueado por un primer deslave. Los peatones desatendieron la prohibición de las autoridades de no pasar por la zona que presentaba un inminente peligro de nuevos derrumbes, cuando ocurrió el que constituyó la tragedia.

Ayer, los lugareños ya se aventuraban a transitar por una nueva vereda en el fondo del barranco para llegar a comunidades cercanas, a pesar de la recién acontecida tragedia y la prohibición oficial de circular por la zona. Enormes piedras se desplomaban de la inestable ladera amenazando con cobrar nuevas víctimas. En algunos casos, rodear la zona del desastre, les llevaría horas a los habitantes de la región.

En el cementerio de San Cristóbal Verapaz, una localidad maya ubicada a unos 150 kilómetros al norte de la capital, las autoridades enterraron como desconocidos los cuerpos de 10 personas a quienes no fue posible identificar. Además sepultaron a dos hermanos oriundos del municipio.

Otros ocho cuerpos, dijo Cabañas, fueron llevados en helicóptero a sus localidades de origen en el colindante departamento de Baja Verapaz.

La mayoría de los muertos y desaparecidos, unos 80, eran jornaleros que viajaban hacia el norte del país para trabajar en fincas de café, comentó en la víspera el alcalde de San Cristóbal Verapaz, Leopoldo Ical. El resto eran vecinos de San Cristóbal Verapaz y otros municipios cercanos que habían ido al mercado el fin de semana.

Un total de 826 personas de la aldea Aquil Grande, donde ocurrió el deslave, fueron evacuadas a albergues temporales.

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