- Cartas al Director
Enseñanza
“Toda la educación se reduce a estas dos enseñanzas: aprender a soportar la injusticia y aprender a sufrir las desdichas”.
Estilos de educación
He aquí dos preguntas fundamentales para determinar la eficacia de la enseñanza. Por parte de los alumnos: ¿qué cualidades ha de desarrollar para aprender mucho y bien? y por parte del profesor: ¿cuáles son las características de un buen profesor? Cada alumno aprende según su estilo cognitivo, su modo de percibir la realidad exterior, así como la forma de orientar sus estímulos y retener los conocimientos. También se puede hablar de estilo de aprendizaje, referido al modo específico de aprender, de imaginar, de transformar y utilizar la información. Para alcanzar una cierta eficacia en el estudio se aconseja seguir un curso de técnicas de estudio que básicamente deben comprender estos pasos: lectura comprensiva, análisis del texto mediante el subrayado, organizar las ideas principales mediante esquemas, síntesis con el repaso y memorización de los contenidos básicos. Otros factores que influyen positivamente en los rendimientos son las repeticiones, el entrenamiento de la memoria con hechos y el desarrollo de las destrezas.
En cuanto a los estilos de enseñanza por parte de los profesores se han hecho muchas investigaciones. El profesor García Hoz distinguía dos tipos de maestros: el clásico, ordenado, claro y objetivo en sus explicaciones y el tipo romántico, que se deja llevar por el entusiasmo. (Un programa de enseñanza social en la escuela primaria. Madrid). Para otros autores el buen profesor tendría estas cuatro capacidades:
a) Capacidad didáctica, o habilidad para presentar adecuadamente la cultura, en cuanto contenido de la enseñanza y lograr que los alumnos la integren en su aprendizaje. b) Capacidad de atención personal con los alumnos para resolver sus dudas y orientar el aprendizaje. c) Capacidad de gobierno para conseguir dentro del aula un ambiente alegre y de trabajo, que permita la interacción ordenada y positiva entre el profesor y los alumnos. d) Tono vital, que comprendería la propia persona y vida del profesor. El ejemplo del profesor, su forma de actuar y de ser, es un factor importante en el estilo de enseñanza.
Otras variables de los profesores que influyen positivamente en la enseñanza son: el dar oportunidades a los alumnos para adquirir conocimientos, la capacidad de orientar a los estudiantes, el utilizar adecuadamente el interrogatorio en clase y hacer críticas positivas de sus alumnos. Un estilo de educación adecuado tendrá que tener en cuenta el estilo cognitivo y de aprendizaje de los alumnos y estilo de enseñanza de los profesores. En la fusión de los dos estilos se irá fraguando la persona del que se educa.
Arturo Ramo García
Arbitrariedades
Una vez más el señor presidente de la República, Daniel Ortega, nos da a conocer que él está por encima de las leyes de Nicaragua, violando la Constitución de la República al emitir un decreto presidencial que impone Reformar al Presupuesto General de la República, sin antes tener la aprobación de la Asamblea Nacional de Nicaragua, asestando un “golpe de Estado” a la nación.
Ya es demasiado que Ortega siga haciendo y deshaciendo a su gusto y manejando las leyes a como quiere. Es importante que los diputados de la Asamblea Nacional (AN) pongan cartas en el asunto, así como la comunidad internacional valore sus actuaciones, al reflexionar en si descongela la ayuda económica a Nicaragua, ya que es violatorio lo que hace Ortega. Ahora resulta que no solamente es Presidente de Nicaragua, sino que también sigue siendo diputado de la AN y por lo visto se cree con todas las facultades divinas de la Junta Directiva.
Insto a los señores de la Patria, a la población y a la comunidad internacional a que no nos dejemos engañar, a que se tomen medidas en contra de Ortega, que lo único que está haciendo es llevando a un fracaso total a Nicaragua tanto en lo social como en lo económico.
Ezequiel Pérez
Candidato del pacto
La pretensión de la cúpula arnoldista de imponer a Eliseo Núñez Hernández como presidente de la Asamblea Nacional no hace más que confirmar que el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán se mantiene firme en el insano propósito de establecer una dictadura totalitaria por parte de Ortega, a cambio de un trato indulgente al reo de El Chile.
El cuento de que Eliseo al frente de la Asamblea garantiza la conducción democrática de este importante poder del Estado, es un insulto a la inteligencia de hasta el más humilde los nicaragüenses. ¿Acaso alguien duda que Eliseo hará mayoría en la junta directiva de la Asamblea con el FSLN para facilitar los planes de la dictadura orteguista de seguir consolidándose? Recordemos que aunque Alemán quiera refrendar el pacto, y congraciarse con Ortega, ni firma las iniciativas de ley, ni vota en la Asamblea, por lo tanto son los diputados del PLC los que deberán responder por sus actos, en este caso con sus votos, para imponer a un incondicional de Ortega. Tomemos en cuenta que el año 2009 será de suma importancia para aprobar unas reformas constitucionales a la medida del dictador, y nada mejor que disponer de un incondicional al frente del parlamento para facilitar esa nefasta labor.
Lamentablemente, políticos como Núñez y Alemán abundan en nuestra clase política, y son la causa del atraso moral, económico y social en que nos encontramos, amén de la vocación totalitaria, dictatorial y destructiva de Ortega y sus seguidores.
Menos mal que la sociedad civil organizada ha venido jugando un rol cada vez más beligerante en la defensa de la institucionalidad y la democracia, y ha ocupado, de cierta manera, el vacío creado por inescrupulosos políticos de la talla de los mencionados. Es responsabilidad de las y los nicaragüenses defender la democracia y la libertad, e impedir que el sueño del dictador se materialice.
César Castillo N.
Malas costumbres
Cada día que pasa nos convencemos más de la sabiduría de la frase aquélla que dice que “el hombre es un animal de costumbres”, porque acabamos acostumbrándonos a todo. Pero Nicaragua definitivamente es un caso muy especial. Ya los nicaragüenses nos acostumbramos a la gente en las rotondas rezándole no se sabe a qué Dios, como parte de la estrategia gubernamental del “amor es más fuerte que el odio”; nos acostumbramos también, a las pandillas y la delincuencia en los barrios de nuestra capital; a los asaltos a los camiones repartidores y las instituciones financieras; a la incapacidad de la Policía para resolver éstos y otros problemas que aquejan a nuestra sociedad; a la violencia de los CPC, que son los nuevos propietarios de las calles; a los amarres políticos entre las cúpulas poderosas; a la intolerancia de los transportistas y a la miopía política de los dirigentes de los partidos políticos, y sobre todo, a que otros decidan por nosotros, porque de todos modos se roban también las elecciones.
Por último, acabamos aceptando las decisiones que se toman a espaldas del pueblo como que fueran la única salida para las crisis planteadas, y por último, ya nos acostumbramos a la ineptitud del Gobierno para sacar a este país adelante. Sólo falta que nos acostumbremos a no comer; así repetiremos la historia del campesino que para economizar le quería enseñar al burro a no comer, y cuando ya estaba aprendiendo, se le murió.
Álvaro Quintanilla Martínez
Ola criminal
Es lamentable lo que está sucediendo en nuestra sufrida nación, con el incremento de los llamados “secuestros express”, que no tenemos nada que envidiar a los países como México, Colombia y El Salvador, en donde los niveles de corrupción y delincuencia son los más altos de la región.
No hubo ni habrá Gobierno alguno que frene esta ola de delincuencia que amparada en un sistema judicial viciado y corrupto, hace a sus anchas lo que quiere, y una triste y célebre Policía Nacional “profesional” que ha dejado mucho que desear, pues sus intereses hoy son los del señor Presidente, arremeterla contra quienes piensen distinto al matrimonio presidencial.
¿Cómo es posible que en una sociedad que ya está harta de tantos atropellos, se den estas cosas? A este paso lo que nos va a tocar cuando le suceda algo así a uno de nuestros seres queridos, es hacer justicia con nuestras propias manos.
Mario Carvajal García