- La Habana dice, sin soporte alguno, que perjuicio suma US$92,000 millones
Cincuenta años después del triunfo de la Revolución cubana, que se celebra en enero próximo, el Gobierno estadounidense sigue acusando al régimen castrista de haber causado un daño irreparable al país, mientras La Habana denuncia el perjuicio causado por el embargo comercial.
A más de 92,000 millones de dólares asciende ese perjuicio desde 1962, cuando el presidente John F. Kennedy firmó el embargo contra la isla, según cálculos oficiales actualizados en octubre pasado por la Cancillería cubana.
“Las cifras cubanas pueden ser cuestionables, porque no han explicado su metodología”, dijo a la AFP, Daniel Erikson, autor del reciente libro Las Guerras de Cuba, que resume los cincuenta años de relaciones entre la isla y su poderoso vecino.
“Aunque se puede alegar que el sistema económico comunista ha perjudicado más a la isla que las sanciones estadounidenses, el costo del embargo es probablemente sustancial”, añadió.
Estados Unidos no guarda oficialmente un recuento del costo del embargo, aunque el Departamento de Comercio calcula que los agricultores y ganaderos norteamericanos pierden 1,000 millones de dólares al año en exportaciones a la isla.
Y eso a pesar de que las exportaciones de alimentos y medicamentos a la isla por razones humanitarias están autorizadas desde 2001.
Paradójicamente, algunos sectores conservadores no comparten la idea defendida por el presidente George W. Bush, y reforzada con otras leyes al principio de su Presidencia, de que el embargo fue algo positivo para la política de Estados Unidos.
“Es un insulto para los estadounidenses el prohibirles viajar o hacer negocios con Cuba. Si aumentáramos nuestros vínculos comerciales con Cuba, Estados Unidos se hallaría en una mejor posición para influenciar los acontecimientos” en un futuro, considera Daniel Griswold, director del Centro de Estudios de Políticas Comerciales del conservador Instituto Cato.
Otras fuentes, cercanas al exilio anticastrista y al Gobierno de Bush, prefieren sacar las cuentas de lo que consideran el daño irreparable causado a los cubanos por la llegada al poder de Fidel Castro.
Mientras que en el período 1954-57 un cubano consumía una media de 2,730 calorías al día, uno de los índices más altos de toda América Latina, en 1995-97 consumía 2,417 calorías, un 11.5 por ciento menos, señala un estudio del Proyecto de Transición sobre Cuba, un grupo académico de la Universidad de Miami.
De acuerdo con el estudio, “las cifras sugieren que la falta de comida es consecuencia de un sistema agrícola colectivista ineficiente”.
Todos los demás indicadores, incluidos los más defendidos por el régimen de Castro, como el acceso a los cuidados sanitarios, la educación o incluso la producción de azúcar, se desplomaron durante estos cincuenta años de sordo pulso entre La Habana y Washington, según el Proyecto de Transición.