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Los cubanos deberán apretarse el cinturón ante los anuncios del presidente Raúl Castro de una mayor austeridad, control de recursos y gradual eliminación de gratuidades y subsidios, en medio de una situación económica difícil que frenó cambios que inició en la isla comunista.
“La realidad económica adversa presente durante prácticamente todo el 2008” obligó “a situar en una segunda prioridad el estudio y la adopción de decisiones en asuntos (…) importantes”, dijo Raúl Castro al clausurar el sábado la última sesión anual del Parlamento, en la que habló de nuevos ajustes económicos.
Raúl, de 77 años y quien asumió formalmente la Presidencia en febrero ante la enfermedad de su hermano Fidel (82), mencionó que la situación se agravó con el azote de tres ciclones, que dejaron pérdidas por 10,000 millones de dólares —cerca del 20 por ciento del PIB—, el alza de precios de las importaciones de alimentos y la caída de ingresos por exportaciones.
“SE ACABÓ EL VACILÓN”
“Ahora sí se acabó el vacilón (los privilegios) y eliminar las gratuidades excesivas es sabio, porque no hay país que prospere regalándolo todo”, declaró Álvaro, un taxista de 76 años, que critica a Fidel por haber “sido demasiado tolerante con los cubanos”.
Raúl Castro criticó la falta de rigor en el trabajo y consideró necesario devolver al salario el poder real que perdió con la crisis hace casi 20 años.