Cartas al Director

Cartas al Director Paciencia “Quien tiene paciencia obtendrá lo que desea”. Desobediencia civil ¡Los nicaragüenses ya estamos hartos de tanto cinismo! Es necesario que bloqueemos a los que intentan, una vez más, salirse con la suya y no respetar nuestra soberana decisión de elegir a nuestros dirigentes, en los niveles que sea. Coincido plenamente con […]

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Paciencia

“Quien tiene paciencia obtendrá lo que desea”.

Desobediencia civil

¡Los nicaragüenses ya estamos hartos de tanto cinismo! Es necesario que bloqueemos a los que intentan, una vez más, salirse con la suya y no respetar nuestra soberana decisión de elegir a nuestros dirigentes, en los niveles que sea. Coincido plenamente con los que opinan que debemos irnos preparando para actuar con desobediencia civil. Está contemplado que, cuando un mandatario no cumple al pueblo que gobierna, el pueblo debe tomar las medidas necesarias para destituirlo de su cargo porque no ha cumplido su deber y, peor aún, porque tampoco ha cumplido sus promesas de campaña, cuando sólo quería conquistar los votos.

Recientemente leí sobre el fallecimiento del presidente de Guinea, Lansana Conté. ¿Su método para gobernar?… ¡Dictadura! Una vez más la historia se encarga de demostrarnos que todo se acaba en esta vida. No es posible seguir soportando a una persona que quiere imponer sus caprichos a una gran mayoría ¡que no lo quiere tener como gobernante! No quiero tener a Daniel Ortega (y su consorte) como dirigente de Nicaragua, mi país, donde tengo el derecho inalienable de elegir, por voto secreto y libre, ¡a quien me de la gana! Descendiendo concretamente a las recientes votaciones municipales, ¡se me está agotando la paciencia! Los nicaragüenses no podemos olvidar lo que pasó el domingo 9 de noviembre… ¡pues manos a la obra! Agotemos todo lo que hay que agotar, pero no perdamos la paciencia en nuestra lucha porque el éxito tarda en llegar. ¡No al conformismo, pesimismo ni a las imposiciones arbitrarias! ¡Sí a la desobediencia civil!

María del Socorro Jiménez

Nacimiento de Jesús

“Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz, y allí nació su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en el establo porque no había alojamiento” (Lucas 2: 1-14). Dios nos ha hecho saber, por medio del profeta Isaías, las condiciones y las características del rey o Mesías esperado: “El pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz. Señor, has traído una gran alegría y gozo. Porque nos ha nacido un niño, al cual se le ha dado el poder de gobernar, y le darán estos nombres: Admirable en sus planes, Dios invencible, Padre eterno. Príncipe de la paz. Su reinado quedará establecido, y sus bases serán la justicia y el derecho”.

Esto es lo que celebramos en Navidad y Noche Buena, convertida por el comercio en día de compras y de preparar la cena a la espera del Nacimiento de Jesús, con música, cohetes e intercambio de regalos. Esto es bueno, pero no es lo más importante. Lo fundamental es que el Niño Jesús, que une el cielo con la Tierra, trae el cetro de la justicia y el derecho, o sea que a su luz nada queda en la oscuridad. Antes de llegarnos a la mesa pensemos en los que no tienen comida ni vestido o están enfermos, creyendo que el deber de atenderlos es de otros y no de nosotros.

El anuncio de los ángeles es dado primero a los pastores, la gente más humilde y olvidada de Israel. La buena noticia es para los pobres, los preferidos del Señor, y para los que tienen espíritu de pobres, ejecutivos de sus planes. Que ese mismo espíritu de humildad y sin miedo nos haga asumir nuestros deberes sociales, políticos y religiosos; en aquellos que tienen la responsabilidad de administrar la cuestión pública y en los que se empeñan en luchar por establecer las bases del derecho. Que en este día de gloria en el cielo demostremos en la Tierra cómo respondemos a ese amor de Dios.

Luis Vega Miranda

Peón

El presidente Daniel Ortega se toma muy en serio su papel de interlocutor de igual a igual con una potencia como lo es Rusia, que sólo busca recuperar presencia en América Latina. La realidad indica que Nicaragua seguirá siendo peón en el ajedrez de los grandes y sería iluso pretender que pueda convertirse en socio paritario de los intereses de Rusia.

En cuanto a un eventual acuerdo espacial, a lo mejor Rusia decida poner en órbita un nuevo satélite bautizado “Pueblo Presidente”, con un solo tripulante a bordo. Sería una gran contribución a la causa de la paz en Nicaragua, especialmente si la tecnología rusa fallara y el satélite se quedara girando permanentemente en torno a la Tierra.

Silvio Avilez Gallo

Crímenes sin resolver

Un día como hoy, 27 de Diciembre de 1974, mientras el doctor José M. Castillo (q.e.p.d.) se encontraba celebrando en su casa de habitación con amigos, fue alevosamente asesinado por un grupo de facinerosos, quienes jamás fueron juzgados por este crimen.

Sólo la historia los recordará, ¿no hay un juez garzón que juzgue a los izquierdistas? Éstos pueden asesinar a vista y paciencia, y ocupar grandes cargos sin ser molestados por sus infamantes crímenes. Repito, la historia no olvida, ni tampoco la justicia divina.

Roberto Amador N.

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