- Personalidades nicaragüenses comparten los momentos más tristes y felices que pasaron en un día como hoy
La Navidad es una fecha muy esperada. Es un día de alegría en el que por lo general la familia acostumbra a reunirse para disfrutar de muchas horas de plática, una deliciosa cena hecha en casa y un intercambio de regalos.
Pero no todas las navidades son iguales. De vez en cuando éstas son estropeadas por “el grinch” y otras simplemente son inolvidables. He aquí las mejores y peores navidades de algunas personalidades nicaragüenses.
NADA QUE FESTEJAR
El guitarrista Eduardo Araica asegura que no ha tenido una “peor” Navidad, sino cinco. Se trata de las navidades que pasó entre los años 1986 y 1991, cuando vivía en Rusia.
“La pasaba muy triste porque me ponía a pensar que toda mi familia estaba festejando mientras allá era un día normal, común y corriente. No había nada qué festejar”, cuenta como si se transportara y reviviera esos tristes momentos.
POR COMELONA
Hace unos cinco años, almorzar al mediodía del 24 de diciembre en un restaurante, le costó caro a Hailey Britton, y no porque la cuenta llevara muchos ceros, sino porque la comida le provocó indigestión.
La simpática presentadora de televisión no olvida esa terrible Navidad: “Pasé toda la noche en cama y vomitando, ni siquiera me vestí para la ocasión y por supuesto que no puede disfrutar de la comida”, cuenta muy apesarada.
SIN EL CALOR DE MAMÁ
El comediante del programa de televisión NNN, J.R., comparte que su peor Navidad fue cuando tenía 13 años y su mamá emigró hacia Estados Unidos para darles una mejor vida a él y a su hermanito que apenas tenía un año de edad.
“Fue muy triste porque estábamos chiquitos y ella nos hizo mucha falta. Además no recibimos regalos”, relata.
EN EL HOSPITAL
En 1972, Emperatriz Urroz era una niña que aún no cumplía 15 años. Acostumbrada a los lujos desde pequeña, esperaba con ansias la Navidad para abrir un montón de regalos, pero el terremoto ocurrido en ese año la dejó sin ninguno.
Sin embargo, eso no fue lo peor. Su familia decidió trasladarse hacia Chinandega para pasar la Navidad en un mejor ambiente, pero en el camino recibieron la noticia de que su hermana había sufrido un accidente.
“Se calló de un caballo y tuvimos que pasar la Navidad en el hospital. Días después falleció”, recuerda la diseñadora, quien para esta noche se vestirá de traje de Santa Claus junto a toda su familia.
50 PESOS LO HICIERON FELIZ
Acababan de pagarle su salario y se dio gusto comprándole regalos a sus padres, familiares y amigos, pero no se midió la bolsa y se quedó “sin un chelín”. Eso le sucedió al cronista deportivo Edgard Tijerino, “en alguna Navidad de los años sesenta”.
Estaba medio triste, cuando de repente se apareció un amigo suyo y le regaló 50 pesos. “Yo salté de alegría y de inmediato me fui a comprar una camisa que me costó 33 pesos. Después me fui a un restaurante chino a comerme un plato de 7.50. No podía creerlo, fue como un milagro y hasta me sobraron riales”, cuenta entre risas.
TODAS LAS DE LA INFANCIA
No recuerda su mejor Navidad, pero asegura que las mejores ocurrieron durante su niñez. Sharon Amador, Miss Ámbar Mundial 2006, cuenta que como toda niña creía en Santa Claus y se acostaba algo temprano para despertarse minutos antes de las doce de la noche y abrir sus regalos, lo cuales eran “demasiados” y eso la hacía muy feliz.
La ex reina de belleza cuenta que también disfrutaba ver los impresionantes fuegos artificiales que su familia había comprado.
UNAS NAVIDADES CRIOLLAS
Las navidades de su infancia en su natal Somoto, aquéllas “sin santa clauses ni muñecos de nieve”, ésas “con olor a pino y madroño”, fueron las mejores que pudo vivir Carlos Mejía Godoy.
El cantautor nicaragüense lamenta que se haya perdido el fervor y la costumbre de festejar ese día con una recreación del nacimiento de Jesús, realizada por personas del pueblo y acompañada con sones de pascua.