- Hubo mezcla de alta temperatura y producto inflamable
Pedro Pablo Gómez, de 20 años, y Roberto Carlos Rentería, de 24, ambos originarios de la ciudad de El Viejo, resultaron con quemaduras de segundo grado tras explotar el tanque de una barcaza, que pintaban al atardecer del viernes, después que proyectaron un halógeno para que iluminara el sitio.
Las quemaduras eran mayores en el cuerpo de Pedro Pablo Gómez, mientras Roberto Rentería las presentaba en su rostro y espalda.
Alba Gómez sollozaba en Sala de Emergencias del Hospital España por la suerte de su hermano Pedro Pablo, quien llevaba más de seis meses trabajando como pintor en el taller Frío Sur y denominada en los últimos días como Verde Mar.
La referida empresa, propiedad del chinandegano Sergio Montes, actualmente fuera del país, según los trabajadores se dedica a la fabricación de barcazas para el traslado de camarones y tanques de diversos usos.
Aunque los trabajadores aplicaron las medidas de seguridad, la familia esperaba una respuesta de parte de los dueños de la empresa.
Pedro Pablo, con intensos dolores por las quemaduras en el 60 por ciento del cuerpo, fue intervenido la misma noche, tal como lo solicitaba con insistencia a su familia y a médicos.
QUÍMICOS Y ENERGÍA UNA MALA COMBINACIÓN
Trabajadores del taller vecino del plantel municipal en El Viejo señalaron que los jóvenes quemados aplicaban la pintura, cuyos componentes químicos asociados a la intensa luz originaron el poderoso estallido, que destruyó además el techo del galerón.
“La pintura lleva secante y ahí fue la explosión. Vinieron los bomberos y trasladaron al hospital a los jóvenes”, señaló Juan Vargas, trabajador del local.