Ron Washington tiene fama de ser muy optimista. Es más, se dice que la gerencia de los Rangers valoró mucho su capacidad motivadora a la hora de escogerlo como el mentor del conjunto.
Sin embargo, después de dos años en Texas, Washington ha aprendido a ser muy moderado.
“Creo que tener un balance positivo el próximo año sería una meta razonable para el equipo”, dijo el manager a T. R. Sullivan, quien cubre a los Rangers para el sitio MLB.com.
La cautela de Washington parte de la realidad que ha vivido en Arlington. En su primer año en 2007, los Rangers tuvieron 75-87. Ahora mejoraron a 79-83. Un récord invertido sería un avance de significado.
¿Pero qué han hecho para esperar esa mejoría? Poco. En realidad, están apostando a la madurez de jóvenes que mostraron los dientes este año. Pero movimientos para reforzarse no han sido materializados.
El primer día de las reuniones de invierno en Las Vegas enviaron a Gerald Laid a Detroit por los chavalos Guillermo Moscoso y Carlos Melo. Después se fueron de la ciudad del juego, con mucho sigilo.
Ah, también han perdido a Ramón Vázquez, ese versátil jugador que pasó a los Piratas, mientras Kameron Loe fue canjeado al beisbol japonés. Además vieron partir a la agencia libre al artillero Milton Bradley y a Jamie Wright.
Desde entonces, lo que se ha conocido es que flirtearon con Randy Johnson, Ben Sheets y Eddie Guardado, pero no han conseguido a ninguno. Así que para el 2009 serán los mismos Rangers de ahora.
Texas está apostando a un buen año —al menos 15 éxitos per cápita— de Kevin Millwood y Vicente Padilla. Al crecimiento de Matt Harrison y el establecimiento de Scott Feldman.
También necesitan que Josh Hamilton vuelva a rugir, que Chris Davis explote y que Hank Blalock y David Murphy estén recuperados. Eso parece razonable.