(LA PRENSA/M. LORÍO)

“lo más importante del deporte es la disciplina”

Una verdadera líder. Ingrid Rivas, capitana de la Selección de Voleibol Femenino de El Salvador, mostró cuan valiosa es la experiencia al ser la jugadora más completa del torneo. Su historia, pero sobre todo el amor y la entrega incondicional a este deporte, es lo que cuenta esta jugadora y entrenadora, para quien la disciplina […]

  • Una verdadera líder. Ingrid Rivas, capitana de la Selección de Voleibol Femenino de El Salvador, mostró cuan valiosa es la experiencia al ser la jugadora más completa del torneo. Su historia, pero sobre todo el amor y la entrega incondicional a este deporte, es lo que cuenta esta jugadora y entrenadora, para quien la disciplina es algo imprescindible y esencial

Ingrid Rivas, JUGADORA SALVADOREÑA DE VOLEIBOL

Con el número 11 en su uniforme y el ataque listo para perforar el bloqueo del equipo rival se puede observar en las canchas a Ingrid Rivas, capitana de la selección salvadoreña de voleibol y la más integral jugadora de la Copa Centroamericana, II Ronda Clasificatoria al Mundial Italia 2010, que finalizó el sábado en el Polideportivo España de Managua.

Ingrid, una mujer de 30 años, de 1.78 metros de estatura, piel morena, dueña de un carácter fuerte, característico de una buena maestra, ha hecho gala de su vasta experiencia y su talento, para mostrar que es una jugadora de alto nivel.

Además de ser la capitana de la selección de su país, Rivas es la mentora de las selecciones infantiles y juveniles, en una peculiar combinación de roles.

Como ella misma lo dice, su vida no gira alrededor del voleibol, sino más bien, el voleibol es su vida.

“Yo me dedico ciento por ciento al voleibol, mi vida es el voleibol. Soy entrenadora de categorías Infantiles y Juveniles de selección de El Salvador. Vivo y como voleibol”, dijo Rivas a LA PRENSA.

Al escucharla hablar de este deporte y de su experiencia en el mismo, se puede escuchar en su voz un entusiasmo parecido al de un niño, que se entrega a la pasión que provoca un juego o un preciado regalo.

Como un golpe de suerte el voleibol llegó a su vida, y hoy es la base del seleccionado de su nación y la jugadora más completa de la región.

A los 18 años ya era capitana del equipo mayor de El Salvador y en Cuba recibió la enseñanza más importante de su vida, la que ahora comparte con sus alumnas.

¿Cómo se involucró en el voleibol?

Yo comencé a los 15 años, me captó en mi casa un dominicano y me llevó directo a la selección, empezando desde cero con gente de mucha más experiencia, pero gracias a Dios es un deportes que poco a poco va motivando a querer mejorar y a querer seguir.

¿Cómo fue que conoció el voleibol, cómo se interesó en este deporte?

Realmente, me dijeron “le gusta el voleibol, ¿lo conoce?” No lo conocía, lo vi y me gustó. Me gusta por la inculcación de valores y la relaciones que se hacen entre sus compañeras y las jugadoras de otros países. Que no es un deporte de contacto como otros, pero es un deporte que va creando muchos valores que al final en la vida cotidiana nos ayudan bastante.

¿Antes de ser captada había jugado?

Me captaron y me dijeron “¿usted quiere jugar voleibol?” Yo no lo conocía, estaba prácticamente en cero. Vi un entrenamiento y ya.

Fue directo.

Sí, fue directo. Lo que pasa es que en El Salvador hay poca gente alta, entonces yo en ese momento tenía 15 años y era más alta que gente con experiencia que tenía 25 ó 29 años. Entonces, entrené dos o tres veces y pensé que iba a aprender.

¿Y qué hay de la familia?

En mi familia soy la única que practica deportes, pero siempre han estado apoyándome en todo, siempre han estado pendiente de mí y saben que yo vivo de esto, por lo tanto siempre han apoyado.

Es importante que las jugadoras se desarrollen como atletas y personas…

Desarrollamos muchos valores. Como le digo yo a mis alumnas, no sólo es aprender a jugar voleibol. Que eso que aprendamos en el voleibol nos va a servir en toda nuestra vida. La disciplina que desarrollamos, los valores que se nos inculcan, es algo que en la vida lo vamos a poner a diario en utilidad.

Estudió en Cuba, ¿qué tal la experiencia?

A mí me mandaron becada a Cuba, especialmente porque casi no hay entrenadoras en el voleibol de El Salvador, entonces, con tanto amor que le tengo al voleibol yo dije: “Sí, a mí me gustaría enseñar”. Cuba fue uno de los lugares más importantes de mi vida, donde me enseñaron que si de verdad quiero este deporte, es esforzarme y a través del esfuerzo es que voy a lograr mis objetivos u obtener lo que me merezco. Si no me esfuerzo no puedo exigir nada.

¿Qué es lo más importante que aprendió en Cuba?

La disciplina. En todos los deportes si no hay disciplina es difícil obtener algo. Si yo no me sacrifico no voy a alcanzar mis objetivos nunca. Yo no puedo estar a medias en un deporte. Que primero la vida social y después el deporte. No. El voleibol tiene que ser mi prioridad. Si yo quiero crecer en un deporte, tiene que ser mi prioridad y debo saber equilibrar toda mi vida con el mismo deporte.

Algo muy peculiar, usted juega y tiene la oportunidad de enseñar…

En esta selección tengo dos alumnas, que en este momento son mis compañeras de juego y siguen siendo mis alumnas. Entonces a veces es muy curioso porque ellas ahorita me dicen: “No, no, no, usted es mi compañera”. Pero me guardan mucho respeto y gracias a Dios sigo siendo un ejemplo y trato de serlo, por lo tanto tengo que tener un poco más de disciplina y tratar de no salirme de las bromas.

Pero es importante también la relación como compañera de equipo…

Ellas saben que siempre en mí tienen una amiga. Siempre y cuando ellas tengan el respeto y la disciplina para conmigo.

¿Qué se necesita para enseñarle voleibol a un niño, a un joven?

Para un niño: paciencia. Para un joven: entenderlo. Ponerte en el lugar de un joven, el cambio de niño a adolescente, tener en cuenta todo eso. Yo siempre recuerdo mi experiencia y trato de ponerla en práctica con ellos. Cómo aprendí, cómo me trataron, y sacar lo bueno de eso. Yo soy una entrenadora que me caracterizo mucho por la disciplina. Mis alumnas tienen que ser disciplinadas, si no, no pueden jugar.

En la parte técnica, ¿cómo trabaja con sus alumnas?

Yo ahorita tengo a las infantiles y juveniles, que son las que tienen el próximo año competencia. Estamos en la fase de fundamentación, mucha técnica, mucha repetición, mucho perfeccionamiento de la técnica; para pasar a otra etapa, que sería el desarrollo de sus habilidades y de su fuerza como tal, ya que están en una edad de pleno desarrollo.

Usted es una de las jugadoras más agresivas en este torneo, con bastante destreza, ¿cómo logró desarrollarla?

Yo cuento con casi 13 años de experiencia y a lo largo de mi experiencia deportiva he tenido muchos entrenadores; y lo que siempre me han inculcado es mucha disciplina y esforzarme lo más que pueda, hasta donde mi cuerpo lo permita.

El Salvador es un equipo bastante joven y usted ha tenido que cargar con la ofensiva…

El Salvador tiene una mezcla de infantiles, de juveniles y algunas de experiencia —para no decirnos viejas—, soy la mayor y yo nunca he parado de entrenar. Mi objetivo siempre ha sido estar entre las mejores jugadoras de voleibol en El Salvador y eso sólo lo he logrado a través de entrenamiento y disciplina, y eso es lo que trato de hacer a diario. En este grupo, soy quizás la que va dirigiendo a todas, por eso trato de dar mi ciento por ciento y de no perder esa agresividad, porque no me puedo quedar yo porque mi equipo está casi sobre mí.

A este equipo de El Salvador le falta experiencia…

Pues realmente estamos en un proceso de cambio de generación, entonces tenemos una mezcla de edades. Eso nos ayuda mucho, porque nosotras vamos de salida y que ellas estén con nosotros, vayan viendo el roce, el nivel y cómo se tiene que jugar en estas competencias, es muy importante.

“Mucha gente no conoce el voleibol”

Ingrid Rivas, capitana de la Selección de El Salvador y la jugadora más integral de la recién finalizada Copa Centroamericana, es una verdadera apasionada del voleibol. Como jugadora y entrenadora de las selecciones menores de su país, trabaja a diario por el desarrollo de las nuevas jugadoras y para que las personas aprecien este deporte.

Para Rivas, uno de los obstáculos a enfrentar es precisamente el desconocimiento de las bondades que el voleibol le brinda al desarrollo integral a aquellos jóvenes que lo practican.

En El Salvador, al igual que en los demás países de la región, el voleibol no es bien valorado y carece del apoyo necesario para su desarrollo.

¿Qué tanto se le apoya al voleibol en El Salvador?

Como la mayoría de los países de Centroamérica, no es el deporte rey. El voleibol es un deporte más en El Salvador, aunque a veces nosotros conseguimos patrocinios, porque la federación —ahora que hay una nueva— está tratando de activar el deporte. Estamos tratando de motivar más porque el voleibol allá se practica sólo en categorías juveniles, hasta el año pasado se empezó a practicar minivoleibol, para que la gente pueda conocerlo; porque hay mucha gente que no conoce lo bonito y bueno que es para los niños. Este año se han logrado muchos reportajes, la gente se está poniendo al tanto y aprendiendo qué es el voleibol.

De cada experiencia se aprende algo. ¿Qué ha aprendido Ingrid en este torneo?

Estoy viendo que con mi equipo hay que trabajar mucho la seguridad, la garra, las ganas de hacer las cosas, la motivación. Psicológicamente hay que trabajar mucho. En este torneo he visto mucha gente nueva y conocida, y sí que todo se puede, todo está en cada uno de los equipos, todos han podido entrar en el medallero, han podido estar allí; pero sí nos ha faltado ese empuje que a nivel de Centroamérica se ve que no se trabaja mucho.

¿Cómo calificaría el desarrollo del torneo?

El torneo se ha caracterizado porque no es un centroamericano más a los que yo estaba acostumbrada a ir; ésta es una clasificatoria a un premundial y las condiciones han estado muy bien. Fue una competencia en la que si nos fijamos, y yo lo veo como entrenadora, los equipos estaban bastante equilibrados, el que estaba un poquito más arriba es Nicaragua porque presenta un equipo que ha mantenido más su base de selección.

¿Cómo ve a Nicaragua para la siguiente ronda?

Cuentan con un equipo de lo más fuerte en altura y en experiencia. La base de la selección son muchachas que tienen dos o tres años jugando juntas, el entrenador es el mismo, entonces eso les ayuda mucho.

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