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Serie entre ticos y nicas
Corresponsal/ Costa Rica
La Serie de la Amistad de tres partidos entre Nicaragua y Costa Rica terminó en disgusto.
Al menos de parte de la tropa pinolera y su afición, tras un fallo arbitral que no sólo dejó con vida a Costa Rica, sino que le permitió dejar tendido en el terreno a los pupilos de Omar Cisneros.
Nicaragua debió ganar ayer 2-1, finalizando el tercer partido de este fogueo con un cómodo y magistral doble play, pero el juez de primera base dejó con vida al bateador-corredor. Con dos outs, en el fondo de la novena entrada y con dos corredores en base, el también nicaragüense pero que representaba a Costa Rica, le conectó un doble al cerrador Jairo Pineda por el jardín derecho que dejó tendido a la tropa pinolera.
El partido más vistoso y con el marcador más ajustado terminó con un lunar negro, pues la afición nicaragüense que casi abarrotó el Estadio Antonio Escarré, de esta capital, no logró celebrar con alegría junto a sus ídolos, como ocurrió hace cinco años cuando la Selección barrió en sus tres encuentros, en este mismo parque.
El final de esta serie, también fue amargo para los aficionados nicaragüenses por la derrota de su equipo, tuvo final desagradable porque luego del partido la tropa pinolera no salió a despedirse de su afición ni a saludar a sus adversario, por decisiones del mánager Omar Cisneros, que reaccionó enojado ante el fallo del árbitro, y se negó a recibir un trofeo de reconocimiento de parte de los organizadores.
“El disgusto de nosotros es que más allá de que los árbitros no saben de beisbol, son sinvergüenzas porque no cuidan lo que la gente está pagando, uno quiere dar espectáculos y no quiere ver sinvergüenzadas. Ganamos la serie pero al final no queríamos hacer eso, un partido malo lo tiene cualquiera, pero le enseñamos principio a los jóvenes nuestros”, dijo molesto Cisneros.
“Es importante ganar pero no siempre se gana. Creo que en la vida uno nunca sabe con quién se iban a enfrentar y mi lema es ‘en la confianza está el peligro’. El deporte es así y se tienen que tomar las cosas con calma y hay que pensar que toda esta gente vino a relajarse, divertirse y ver beisbol”, dijo por su parte Marlon Abea.
El doctor Mauricio Alízar, coach de Costa Rica, lamentó la actitud nicaragüense y dijo que al no salir la Selección de Nicaragua y no recibir el trofeo de reconocimiento, lo que buscaban era que “fueran el trofeo de la afición que vino a colmar el estadio. Costa Rica tiene muchos años de no tener un estadio de beisbol lleno y fue un irrespeto muy grande de los dirigentes en no permitir que los ídolos de este pueblo que hoy (ayer) se volcó al estadio, salieran a ser vitoreados”.
Nicaragua ganó los dos primeros partidos con marcadores de 10-7 y 10-4, pero perdió el de ayer, cuando hubo más afición y fue transmitido por la televisión local.
El equipo pinolero no lució holgado ante los locales, un equipo combinado de cubanos, panameños, nicaragüenses y algunos ticos.
El primer partido de la serie lo ganó 10-7 en 12 entradas, en un partido curioso que no pudo terminar la noche del viernes, sino la tarde del sábado, por falta de luz en el estadio. El segundo lo ganó 10-4 y el que perdió ayer, el más ajustado y vistoso de todos.