- La mayoría han sido decomisadas a los grupos guerrillerosFARC y ELN
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Un total de 27,864 armas de fuego, la mayoría decomisadas este año a grupos guerrilleros, fueron fundidas ayer en una siderúrgica del noreste de Colombia, dijeron portavoces de las Fuerzas Militares en Bogotá.
El acto fue encabezado por el comandante de las Fuerzas Militares, el general Freddy Padilla de León, en la población de Sogamoso, sede de la Siderúrgica Nacional (Sidenal), en cuyos hornos han sido destruidas 131,181 armas desde agosto de 2002.
Como testigos de la fundición estuvieron representantes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Fundación Ideas para la Paz (privada) y el Programa Vida Sagrada (de la Alcaldía de Bogotá).
El total de armas destruidas en los últimos seis años “representa un récord mundial en la lucha contra las organizaciones e individuos criminales”, afirmó el jefe militar.
Explicó que su comando tomó la decisión de deshacerse de estas armas porque fueron utilizadas para “perpetrar delitos”, lo que las hace “indignas de ser usadas para preservar la libertad y la seguridad de los connacionales”.
Las 27,864 armas fundidas “representan muchísimos delitos de terrorismo, homicidio y lesiones personales que dejaron de ser perpetrados”, dijo.
De ellas, 11,471 les fueron decomisadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y 6,234 al Ejército de Liberación Nacional (ELN), los grupos guerrilleros de más importancia activos en el país.
Otras 1,996 armas pertenecían a miembros de bandas criminales o nuevos grupos paramilitares y 5,237 a delincuentes comunes, mientras que las demás, 2,926, “fueron entregadas voluntariamente por ciudadanos”.
Padilla de León destacó que el 89 por ciento de las armas fundidas son de origen ilegal, es decir, proceden del tráfico ilícito, mientras que el otro 11 por ciento habían sido adquiridas de manera lícita, comercio del que es responsable en el país la Industria Militar (Indumil).
PREMIOS Nobel demandan cese de la violencia
La novena Cumbre Mundial de Galardonados con el Premio Nobel de la Paz manifestó ayer en París, Francia, su “profunda preocupación” por la continuación de la violencia en Colombia y pidió la liberación de los rehenes y negociaciones “entre todas las partes relevantes”.
El texto fue leído por el ex presidente sudafricano Frederik de Klerk, que en 1993 compartió el Premio Nobel de la Paz con Nelson Mandela, líder de la lucha contra la segregación racial en ese país. También estaban presentes en el acto otros cuatro Premios Nobel: Lech Walesa, John Hume, Mairead Corrigan Maguire y Betty Williams, así como Ingrid Betancourt, ex rehén de las FARC.