- Montealegre convenció “contrarreloj” a Francisco Jarquín, para que no fuera el voto 47 del FSLN
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En cuestión de minutos se derrumbó el trabajo que en por lo menos dos semanas había efectuado el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para mantener el “respaldo” de 47 votos en el parlamento y eludir las denuncias de fraude electoral que desde el nueve de noviembre efectúa la oposición.
Francisco Jarquín, miembro de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), a última hora abandonó el plenario y dejó en 46 diputados al orteguismo, que fracasó en su intento por sesionar, pero sigue cargando en sus espaldas los reclamos de la oposición sobre un supuesto fraude electoral, el progresivo retiro de la comunidad cooperante y un posible “descarrilamiento” del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La oposición reiteró que el fraude electoral debe revertirse para que el parlamento vuelva a la normalidad.
El diputado por la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Eduardo Montealegre, quien convenció “en el último minuto” a Jarquín para que no respaldara al FSLN, expresó que la situación da “un respiro a la democracia” y abre posibilidades para buscar soluciones que “respeten el voto”.
“Hoy (ayer) cambió el panorama de Nicaragua y le damos un respiro a la democracia. Fue un gesto muy valiente del diputado Jarquín (no respaldar al FSLN), porque aquí estamos hablando de los que están queriendo que se implemente la democracia en Nicaragua y tenemos que asegurarnos de que la voluntad del pueblo se respete”, dijo Montealegre.
El FSLN colocó en el plenario a sus 38 miembros, además de Juan Ramón Jiménez, Guillermo Osorno, Mario Valle y a cinco representantes de ALN, para llegar a 46.
El “mágico 47” era entonces Jarquín, pero Montealegre cabildeó y se fue con él, dejando al coordinador de la bancada del FSLN, Edwin Castro, caminando de un lado al otro del hemiciclo, celular en mano, haciendo llamadas que nunca fueron respondidas.
Jarquín llegó a la Asamblea Nacional escoltado por un asesor de la bancada del FSLN, Alejandro Romero, y otro de ALN, Norlan Moncada.
Al final, Jarquín abandonó el parlamento acompañado por Eduardo Montealegre.
“Todo fue sin presiones, sin chantajes, sin ninguna dádiva, simplemente con el compromiso con la democracia, el diputado Francisco Jarquín le demostró al pueblo de Nicaragua que sí se pueden cambiar las cosas en Nicaragua. Fue su decisión, no lo forcé, a pesar de que la diputada (por el FSLN) Xóchitl Ocampo lo seguía y le decía ‘regrese diputado, que usted es el voto 47’”, explicó Montealegre.
SE ESFUMAN LOS 47
El pasado jueves, la BDN, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y los independientes Jamileth Bonilla y Salvador Talavera, pusieron 44 votos en el plenario, con el propósito de sesionar y tramitar un proyecto de ley que anularía las elecciones.
Las diputados opositores denunciaron que supuestamente el FSLN, a través de chantajes y dádivas, había impedido que se reunieran 47 diputados.
Ayer era el turno del FSLN, pero el presidente del parlamento, René Núñez, nunca pudo abrir sesión porque el oficialismo y sus aliados se quedaron en 46 votos en dos ocasiones, la primera a la 10:00 a.m. y luego a la 10:45 a.m.
Entre 10:00 y 10:45 el hemiciclo del parlamento se convirtió en un verdadero “mercado persa”, en el que todos “platicaban” con todos, con tal de evitar o lograr que el FSLN tuviera 47 votos a su favor.
“Se abre la subasta”, gritó un diputado a modo de burla, por las “negociaciones” que estaban ocurriendo.
¿VALE UNA SESIÓN CONVOCADA POR NÚÑEZ?
La oposición consideró ilegal la convocatoria de Núñez, por no cumplir con lo establecido en la Ley Orgánica de la Asamblea Nacional en varios artículos que obligan a que toda citatoria sea hecha a través de la primera secretaría del parlamento y debe haber una reunión previa de la Junta Directiva, la cual no se hizo.
La duda entonces queda en que si los organismos donantes y el Fondo Monetario Internacional reconocerían como válidas sesiones convocadas sólo por Núñez y procederían a desembolsar el apoyo presupuestario y los fondos del FMI.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), uno de los miembros del Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP), pendiente de desembolsar 20 millones de dólares este año previa aprobación de la Asamblea Nacional, está atento al desarrollo de los acontecimientos en el parlamento. “Para desembolsar cualquier préstamo del BID se requiere de ratificación legislativa. Si ésta se da irregularmente, tendríamos que constatar con nuestros abogados su validez”, sostuvo un alto cargo del BID al ser consultado por LA PRENSA.
El BID es el mayor cooperante multilateral de Nicaragua, según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).
NÚÑEZ PESIMISTA
Por primera vez René Núñez admitió la posibilidad de que el parlamento no sesione más este año, lo que dejaría pendientes la reforma al Presupuesto 2008, el Presupuesto 2009, la aprobación de préstamos por casi cien millones de dólares, una prórroga a las cédulas de identidad y el nombramiento de una docena de miembros de los consejos directivos del Banco Central de Nicaragua, del Banco de Fomento e Instituto Procompetencia.
Pero oposición y oficialismo, sin llegar a los 47 votos, no cedieron en sus posiciones: recuento de votos o anulación de elecciones por parte de la oposición; y respeto a los resultados emitidos por el Poder Electoral de parte del oficialismo.
“Tenemos que probar diferentes alternativas, yo redacté un borrador de resolución, se la di al diputado Agustín Jarquín, a la Bancada Democrática Nicaragüense, al PLC y vamos a ver. El borrador plantea que tenemos que buscar una solución para que se respete la voluntad del pueblo, se tiene que efectuar un recuento de actas”, indicó Montealegre.
Núñez reiteró que la Asamblea Nacional no puede abordar temas electorales, aunque se refirió a la posibilidad de “intercambiar ideas” para buscar soluciones a la crisis post electoral, sin entrar en detalles.
“Espero que en los próximos días tengamos la posibilidad de (un) intercambio de ideas para buscar la solución que corresponde buscar”, señaló Núñez
El parlamento finaliza oficialmente sus sesiones el 15 de diciembre. Núñez no descartó que se convoque a sesiones extraordinarias para evacuar los temas de principal interés, aunque él no podría hacerlo por sí solo.
“¿Qué queremos decir cuando hablamos de conversar nosotros? Hablamos de conversar entre los componentes de la Asamblea Nacional, que no puede seguir paralizada de forma indefinida, sino que tiene que buscar una solución dentro de su competencia para poderla echarla a andar”, manifestó Núñez, pero nunca quiso detallar a qué se refería.
CULPABLE ES EL GOBIERNO, DICE NAVARRO
Por su parte el primer secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, Wilfredo Navarro, acusó al Gobierno de Ortega de ser el responsable por la crisis económica que podría enfrentar el país, en caso de que no logre mantener el programa con el FMI.
“El ‘default’ económico de Nicaragua no se debe a que no se aprueban préstamos, sino se debe a los abusos y las zanganadas que cometió el Gobierno de Ortega, que internacionalmente ha fallado con los parámetros que se exigen para el otorgamiento de los créditos”, añadió Navarro.
¿UNA SOLUCIÓN INTERMEDIA?
Pese a que la anulación de las elecciones no tiene el respaldo de 47 diputados, el recuento de actas y votos en los municipios más cuestionados sí tiene un amplio apoyo, incluso entre aliados al FSLN.
Al menos 54 de 92 diputados han dicho que sí apoyan el recuento.
Los 24 votos del PLC, los 15 de BDN, tres del MRS, seis de ALN, dos aliados al FSLN (Agustín Jarquín y Miriam Argüello), así como Talavera, Bonilla, Valle y Jiménez, se han pronunciado a favor de un recuento de votos con observadores imparciales, nacionales e internacionales.
Por otro lado, el representante de ALN, Ramiro Silva, sostuvo ayer que esa bancada propuso al FSLN tramitar el proyecto de ley para anular las elecciones.
Silva aseguró que ALN también apoyaría nuevas elecciones en unos veinte municipios donde constataron un “fraude”.
En los mismos términos se refirió la independiente Jamileth Bonilla: recuento o nuevas elecciones en 44 municipios.
“Tal vez podríamos encontrarle una escalera al tema y podríamos mostrarle a todo el mundo nuestras actas de esos 44 municipios”, comentó Bonilla.