- Para Centroamérica, el campo de la innovación es un terreno casi inexplorado, lo que deja a la región en desventaja frente a la crisis mundial
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Ver Infografia > San José/ Costa Rica
La crisis económica mundial, que golpea sin piedad a países ricos y pobres, ha obligado a los países de Centroamérica, incluida Panamá, a volcar su mirada sobre la necesidad de innovar para evitar el colapso de sus vulnerables economías.
El desarrollo de un modelo innovativo eficaz, tanto en los sistemas de producción como en el sector social, ha sido visto por el sector privado y público de los países del istmo como la clave para protegerse de la inminente prolongación de la inestabilidad económica mundial.
Es por eso que representantes del sector privado, académicos y delegados de gobiernos se reunieron en la ciudad de Alajuela, Costa Rica, para definir una plataforma que permita implementar una estrategia de innovación regional.
La plataforma, que implica la creación de un red regional, fue construida a partir de las experiencias de cada país en el tema de la innovación, en que se identificaron los sus avances y barreras a superar en los próximos meses.
La red fue constituida a través de una alianza entre representantes de los gobiernos y empresarios de El salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Costa Rica y Nicaragua, quienes trabajarán en un plan de transferencia tecnológica, regionalización y proyectos de emprendimiento para afrontar la crisis económica.
La asesora regional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de las Naciones Unidas, Graciela Moguillansky, señaló: “Nosotros hablamos de una estrategia de innovación porque necesitamos escoger un camino, no se puede distribuir en cualquier cosa los escasos recursos logísticos y financieros que tenemos, pero para escoger ese camino tenemos que llegar a un consenso entre el sector público y privado”.
INNOVAR PARA SOBREVIVIR
El asesor regional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Robert Devlin, consideró que la crisis mundial debe verse como una oportunidad para innovar, porque “cuando todo va bien, los incentivos sólo para innovar son pocos, porque todo mundo está contento, pero la innovación es más frecuente cuando las empresas y los países tienen dificultades para competir y yo creo que este es el mejor momento para Centroamérica”.
El director adjunto del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible del INCAE, Costa Rica, Demetrio Polo-Cheva, fue más allá al considerar que las economías regionales que no despeguen en su proceso innovativo, aunque avancen en términos absolutos, “en algunos indicadores la brecha entre esos países se va a hacer más grande”.
Es decir, “van a avanzar en términos absolutos económicamente (en cantidad), pero se van a quedar atrás en términos relativos (en calidad), que al final esto último es lo más importante”, añadió.
Ambos expertos urgieron al istmo a promover un espíritu innovador ante la posibilidad de que la crisis mundial se prolongue y amenace con exterminar las economías más frágiles del mundo, entre éstas las de Centroamérica.
“El país que más invierta en innovación va a tener mejor suerte para sobrevivir a la crisis, en comparación a un país que no invierte en innovación, porque ese país no será capaz de vender sus productos y la materia más importante, que es el conocimiento”, dijo el coordinador de la Oficina de Economía y Conocimiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Danilo Piaggesi.
El directivo del BID señaló que en Centroamérica los países que menos presencia tengan en el mercado mundial, por no tener una política de innovación definida, corren el riesgo se ser mayormente abatidos por la crisis económica.
NICARAGUA EN EL SÓTANO Y COSTA RICA A LA CABEZA
Un estudio presentado por el director de proyectos de la Cámara de Industrias de Costa Rica, Guillermo Velásquez, que fue elaborado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) en el 2006 en varios países de Latinoamérica, refleja que Nicaragua y Perú son los países que menos fondos destinan de su Producto Interno Bruto (PIB) para desarrollar el campo de la innovación.
Mientras Costa Rica invierte el 0.4 por ciento de su Producto Interno Bruto, Nicaragua y Perú solamente destinan el 0.1 por ciento. En cambio, Brasil se coloca a la cabeza con el uno por ciento y Chile con el 0.6 por ciento de su PIB.
Panamá, Uruguay, Venezuela y Bolivia registran 0.3 por ciento, mientras que México y Argentina, el 0.4 por ciento de su PIB, indica un cuadro comparativo del CAF.
Precisamente, el asesor regional del CEPAL, Robert Devlin, destacó que sin duda alguna Costa Rica, a nivel de Centroamérica, es el país que mayormente está innovando, “porque ha mostrado un gran auge en su economía y porque es atractiva para traer la inversión”.
El estudio del CAF concluyó que América Latina solamente destina en promedio el 0.6 por ciento de su Producto Interno Bruto para inversiones en innovación.
Otro estudio realizado por el CEPAL sobre el desempeño de 17 países de Latinoamérica en el tema de producción de patentes, entre 1985 y el 2003, muestra que la mayoría de los países del istmo centroamericano se colocan entre los desempeños más bajos.
Mientras Colombia, Costa Rica, Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela ocupan los niveles más altos, países como Bolivia, Ecuador, El Salvador , Guatemala, Nicaragua, Honduras, Paraguay, Perú y República Dominicana se ubican con el desempeño más bajo y poco productivo.
EDUCACIÓN DÉBIL
¿Cuáles son las barreras que impiden que los países de Centroamérica exploten de manera óptima su potencial innovador? Las razones son muchas. Una de ellas es la baja calidad de la educación.
Al respecto, la asesora de CEPAL, Graciela Moguillansky, manifestó que “sin duda alguna la educación es una variable sobre la cual hay que invertir mucho y a largo plazo. Pero eso no significa que no vamos a dejar de desarrollar una política de innovación hasta llegar a un grado predeterminado de educación, tenemos que ir haciéndolo paralelamente”.
En tanto, Robert Devlin afirmó que aunque la educación es fundamental para la innovación, cuyo lema calificó como “demasiado fácil”, aunque en la práctica se ha hecho difícil implementarla en la región, existen dos elementos claves si uno quiere tener un país de conocimiento e innovación.
Uno de ellos, explicó, es que los gobiernos no sólo deben trabajar en términos cuantitativos, sino también cualitativos en el campo de la educación.
“Cuando uno mira los exámenes de la capacidad de los alumnos de América Latina en ciencias y matemática, es muy baja, y para tener un país innovador uno necesita tener más talento y capacidad en ciencias y matemáticas y lectura”, precisó Devlin.
Añadió que América Latina tiene que producir más ingenieros y científicos y en ese sentido insistió en que la región “no va bien”.
“La educación es un tema importante, pero lo más importante es determinar qué tipo de educación y cómo lo hace”, reiteró.
HAY QUE EMPEZAR A DAR PASOS
Los expertos coincidieron en que Centroamérica debe aligerar sus primeros pasos en el campo de la innovación comercial, mediante la apertura de sus fronteras a las nuevas economías que puedan venir de otros países.
Entre las herramientas, Moguillansky propone a los países la creación de una política fiscal eficiente, la entrega de subsidios, créditos blandos y capital semilla a los sectores económicos de la región.
En tanto, Danilo Piaggesi, del BID, propone dar valor agregado a las exportaciones de cada país.
“Innovar no significa tener dinero para invertir más. Lo importante es focalizar cómo hacer las cosas con menor recursos, pero con mucha eficiencia”, expresó.
Añadió que los países que logren innovar con mayor eficiencia tendrán la ventaja, además de ser más competitivos, de incrementar su presencia en el mercado internacional.
“Es fundamental que cada país se siente y haga una evaluación de sus oportunidades, capacidades, e identifique las limitaciones que están restringiendo su crecimiento y por supuesto que esto puede ser hecho en el marco de una alianza pública y privada para diseñar una estrategia en común”, expresó Robert Devlin.
A DESPOLITIZAR INSTITUCIONES
Por su parte, Moguillansky expuso que una de las claves que ha permitido a algunos países del mundo, como Finlandia, innovar con mayor desarrollo, ha sido la despolitización de sus agencias e instituciones dedicadas a la innovación, es decir que no dependen del Estado.
“Ellos hacen programas y políticas de Estado y aunque cambie el Gobierno ellos siguen allí, puede que cambie el director máximo de la agencia pero nada más. Mientras que en nuestros países lo que pasa es que cuando cambia un gobierno, cambia a todos los funcionarios y el conocimiento que se adquirió se perdió y los programas que se estaban implementando se dejaron de implementar”, añadió.
FUGA DE MANO DE OBRA, UN DESAFÍO
Los representantes de los organismos internacionales coincidieron en que uno de los desafíos pendientes que tienen los países en proceso de innovación es la retención de la mano de obra calificada, que se fuga a otros países en busca de mejores oportunidades.
Para evitar la fuga de mano de obra calificada, Devlin propuso la creación de una política dual, es decir, que además de impulsar una mejora en el sistema educacional, simultáneamente se tienen que desarrollar estrategias de generación de empleos mediante la creación de un clima apropiado para atraer inversión extranjera.
“Uno tiene que actuar en varias fuentes simultáneamente, donde hay una interacción de mayor impacto”, expresó.
Estudios regionales han concluido que Nicaragua es uno de los principales países expulsadores de mano de obra en Centroamérica.
EL PAPEL DEL ESTADO Y LA EMPRESA
El director de proyectos de la Cámara de Industrias de Costa Rica, Guillermo Velásquez, señaló que el Estado y la empresa privada juegan un rol fundamental en el proceso innovativo de cada país.
La empresa, añadió, tiene como responsabilidad apropiarse de una política de innovación desde el seno de su compañía.
Eso implica, prosiguió, que las empresas tienen como rol “promover el tema de la innovación en la agenda y tapete de los gobiernos”.
“Cuando se logra eso viene la presión de los gobernantes. No solamente se tiene que estar pensando en que si el Gobierno nos va a abrir tal carretera o nos va a bajar impuestos. El sector privado tiene que tocar temas de mediano y largo plazo, como es el tema de la inversión y la innovación”, explicó.
Velásquez destacó que en esa búsqueda de proyectos que incentiven la innovación en un país, la cooperación internacional ocupa un pilar fundamental en el campo del financiamiento.
Eso, debido a que la mayoría de los gobiernos del istmo carecen de fondos propios para financiar los programas de promoción a la tecnología y la innovación.
Indicó que para capturar ese financiamiento, los países deberán diseñar y proponer programas con un alto enfoque innovativo.
Ese criterio es compartido por la funcionaria del CEPAL, pero aclaró que los países “no se pueden apoyar únicamente en la cooperación internacional”.
“Hay países que sus programas son financiados por el BID, pero cuando se acaba el programa del BID se acaba la posibilidad de acabar con esos procesos de innovación”, indicó.
Añadió que es “fundamental que los países generen sus propios financiamientos para la innovación y usen la cooperación para ayudar en este proceso”.
Robert Devlin manifestó que la cooperación funciona mucho mejor cuando el país tiene su propia estrategia y “la cooperación se inserta en esa estrategia; si no, uno queda víctima de las agencias de cooperación. Siempre es más efectivo cuando uno sabe dónde quiere irse”.