- Obra supera los50 mil córdobas
Después de varios años de lucir en estado de abandono y olvido, el reloj público de Diriamba nuevamente cobra vida, pues hace unos días arrancó la restauración de pintura y mantenimiento de este monumento, símbolo del orgullo de los diriambinos.
El reloj público, punto de referencia y símbolo de gran importancia de Diriamba, después de la Basílica de San Sebastián, fue construido durante los años 1932 a 1935, gracias al esfuerzo de familias influyentes de la región.
Esta torre ubicada en la avenida central de la ciudad tiene una altura de 15.5 metros y en los últimos años ha estado expuesta al abandono y vandalismo. Durante la administración del alcalde Manuel Cruz (hace varios años), se mandó a cercar con cadenas los contornos del reloj, pero en cuestión de días se las llevaron.
Por el mal estado que lucía la infraestructura de la torre y el reloj que en su época fue importado de Alemania, la población diriambina emitió de manera constante fuertes críticas contra el saliente alcalde Fernando Baltodano y los concejales, quienes no mostraban ningún interés en mantener presentable tan importante obra.
“Somos una ciudad turística y la verdad ya hasta daba vergüenza que los turista llegaran y vieran el mal estado en que se encontraba el reloj”, criticó Aurora Ruiz, pobladora de Diriamba.
Durante las campañas políticas y actividades públicas, la mayoría de personas llegan a pegar papeletas al edificio del reloj, lo que deteriora cada vez más la pintura y la presentación de la torre.
“En años anteriores durante la administración del alcalde Manuel Cruz, se le criticó por haber colocado una gran placa de su alcaldía y sus concejales, ahora vamos a ver con qué sale este alcalde (el que asumirá la Alcaldía en enero de 2009)”, aseguró Carlos Mercado, otro poblador.