Gioconda Belli presentó su obra El Infinito en la Palma de la Mano, en Nicaragua, en abril de este año. (LA PRENSA/ J. MOLINA)

“Eva y Sor Juana tienen mucho en común”

Gioconda Belli habla en México de su más reciente galardonada obra GUADALAJARA/ AP La sala donde se presentaría el libro El Infinito en la Palma de la Mano estaba cerrada. Cuando las puertas se abrieron, en una silla de la primera fila se observó a una mujer de cabellos rizados. Era la autora, Gioconda Belli, […]

  • Gioconda Belli habla en México de su más reciente galardonada obra

GUADALAJARA/ AP

La sala donde se presentaría el libro El Infinito en la Palma de la Mano estaba cerrada. Cuando las puertas se abrieron, en una silla de la primera fila se observó a una mujer de cabellos rizados. Era la autora, Gioconda Belli, que esperaba a sus lectores.

Belli presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el texto con el que ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el cual narra la historia de Adán y Eva cuando fueron expulsados del paraíso. La autora nicaragüense recibió el reconocimiento el pasado miércoles.

“Me dio muchísimo gusto ganar el premio Sor Juana porque creo que Eva y Sor Juana tienen mucho en común. La curiosidad de Eva se parece mucho a la de Sor Juana. A mí me pareció linda la coincidencia de que precisamente este libro ganara. Creo que a Sor Juana le hubiera gustado”, dijo Belli a los presentes.

Hablar sobre el Génesis fue una inquietud que Belli tuvo desde hace mucho tiempo, “posiblemente desde que empecé a sentir el pecado de Eva en mi vida, desde que yo era niña”.

En su versión de la historia, la nicaragüense reivindica a la primera pareja: la de Adán y Eva. Es sobre todo un relato de amor.

También le quita el estigma a la primera mujer, “la mirada de la humanidad sobre la mujer está viciada en cómo se ve a Eva. La mujer entra a su vida a partir de una historia en la que ella es la culpable de la pérdida del Paraíso Terrenal. A mí me pareció que era necesario reinventarlo”.

Al convertirse en mortales, los padres de la humanidad tuvieron que aprender a conocer su cuerpo, a comer, a meterse al agua, explicó Belli, “ellos incluso intentan suicidarse para saber lo que es morirse”.

Gioconda aceptó que tuvo que exorcizar a su propia Eva, quien ha sido un personaje presente a lo largo de su literatura. Incluso, tuvo una columna firmada bajo el seudónimo Eva Salvatierra.

“En este libro no hay culpa. Lo que yo quería era que ustedes, lectores, decidieran dónde está el bien y dónde está el mal”, dijo la escritora.

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