Hay que tener cuidado a la hora de ingerir líquidos “navideños”
Dentro de un par de días a más tardar habremos cobrado nuestro aguinaldo pensando en ponernos al día con los pagos pendientes, separar todo lo referente al uniforme escolar, con todo lo que tenga que ver con la escuela, instituto o universidad para el próximo año y con lo que “sobre”, comprar el cariñito para los seres queridos más allegados, pensando en los “aires” navideños.
Obviamente, todo dependerá del monto estipulado para la inversión. Hay quien no se planifica lo suficiente y realmente lo que hace es darse un gustazo teniendo como respaldo el decimotercer mes, si no es que ya lo debe, y gasta o malgasta, sin establecer un orden de prioridades, lo cual no quita o resta que disminuya la intensidad con que desee divertirse.
Lo anterior lo relaciono con el consumo de bebidas alcohólicas, que suele subir de tono en este mes, tal vez sin justificación alguna. ¿Acaso ocurre un descenso brusco de temperatura que nos obligue a calentarnos “interiormente” o refrescarnos con una “fría”, en el caso de que la escala termométrica en grados Celsius ascienda considerablemente, como parte de nuestro “verano”?
Al comparar frases tradicionales que tienden a preservar la vida como es “Si maneja, no tome y si toma no maneje”, con el alto número de accidentes que apreciamos diariamente a través de los medios de televisión y escritos, nos da una señal inequívoca de que las leyes de tránsito en nuestra Nicaragua son irrespetadas y más en estos tiempos de vacaciones. Los culpables suelen ser los llamados —como parte del argot popular— borrachitos (nos los imaginamos delgaditos, desnutridos, de aspecto físico deplorable, con ropas raídas, despeinados, mechudos) que deambulan más desorientados que las direcciones de nuestra capital, tanto frente al timón del vehículo, como aquéllos que caminan por las calles, ¿pensando? como si no existiera nada, ni nadie y cuyo destino final, en la generalidad de los casos, son la prisión o tres varas de tierra que los cubre como especie de sábana.
¿Por qué la desorientación del individuo? El alcohol (etanol) afecta al sistema nervioso y al cerebro. Al ser éste una sustancia tóxica, daña las fibras nerviosas de las piernas y brazos, provocando la sensación de debilidad muscular, dolor o calambres; afecta a las células del cerebro relacionadas con el pensamiento, sentimientos y la memoria.
Cuando se ingiere produce excitabilidad, desorientación, pérdida de memoria y problemas visuales. El cerebelo, como parte del cerebro, responsable de la coordinación de los movimientos y control del equilibrio, se inhibe, falla y la persona manifiesta dificultades para andar.
De ahí que la persona no sepa si va para arriba, para abajo, para el sur o para el lago o para el “cielo” en el caso que no sea un pobre “diablo”.
Es posible que tras lo antes descrito, las sociedades de Alcohólicos Anónimos del país se sientan estimuladas, producto de ver justificada la necesidad de su existencia; por otra parte, también es probable que las vendedoras de sopas encargadas de quitar al otro día la “goma”, me vean como enemigo, pero deberán estar a mi favor aquéllos que escuchan, reflexionan y son previsorios en divertirse lo suficiente, pero siempre siendo comedidos a la hora de ingerir líquidos “navideños”. [email protected]