- Retirado líder cubano dispuesto a dialogar donde Obama desee
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El líder cubano Fidel Castro se lanzó a contracorriente de las expectativas mundiales sobre el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, y le advirtió que Cuba no aceptará la “zanahoria y el garrote” en un posible diálogo.
“Alguien tenía que dar una respuesta serena y sosegada, que debe navegar hoy contra la poderosa marea de las ilusiones que en la opinión pública internacional despertó Obama”, dice Castro en su artículo “Navegar contra la marea”, que publicó ayer la prensa local.
Durante su campaña electoral, Obama despertó muchas expectativas en Cuba y el resto del mundo por sus promesas de cambios y por ser el primer presidente negro, un elemento importante en la isla, donde más del 45 por ciento de la población es negra o mestiza.
Con respecto a Cuba, Obama prometió levantar las limitaciones de viajes y envíos de remesas de los cubanos en Estados Unidos a sus familiares en la isla, y se mostró partidario de una “diplomacia directa” con las autoridades cubanas sin precondiciones. Importantes académicos consultados por la AFP en Estados Unidos opinaron que esas dos medidas podrían estar entre las primeras que dicte Obama después del 20 de enero, cuando tome posesión.
Pero en mayo Obama aseguró al exilio anticastrista en Miami que iba a “mantener el embargo”, como recordó Fidel, de 82 años, quien mantuvo un diferendo frontal con 13 administraciones norteamericanas, y que lleva dos años y medio alejado del poder.
Su hermano Raúl, de 77 años, quien ocupó la presidencia provisional hasta febrero, cuando Fidel declinó la reelección y el Parlamento lo designó mandatario, lanzó en esos dos años y medio dos propuestas de paz y diálogo a la administración de George Bush, y al ser desoído, la reiteró al candidato que fuera electo.
“Con Obama se puede conversar donde lo desee, ya que no somos predicadores de la violencia y de la guerra”, dijo Fidel este viernes en su artículo, pero recalca que “debe recordársele que la teoría de la zanahoria y el garrote no tendrá vigencia en nuestro país”.
Poco después de las elecciones, Castro trató de moderar las expectativas sobre Obama, en otro artículo de prensa.
“Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. El desprecio por su actual gobernante conduce a ilusiones del probable cambio del sistema”, dijo Castro el 14 de noviembre.
Y agregó: “Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa”.