Los autores de los atentados en Bombay, que causaron al menos 188 muertos, realizaron una “misión suicida”, consideró ayer el jefe de la policía de la capital financiera de India, que añadió tener “pruebas serias” de que los asaltantes “llegaron de Pakistán”.
“En nuestra opinión, se trató de una misión suicida”, declaró Hassan Gafoor, al añadir que el objetivo de la operación fue “hacer una acción espectacular y matar al mayor número de personas posible”.
Gafoor también subrayó que los diez asaltantes que cometieron los ataques llegaron desde el puerto paquistaní de Karachi, tras haber capturado un pesquero indio.
“Tenemos pruebas serias de que llegaron de Pakistán”, dijo el jefe policial, precisando que el único atacante capturado vivo es, “sin duda alguna, paquistaní”.
Respecto a los asaltantes, Gafoor especificó que todos fueron entrenados por “ex oficiales del ejército”, “en un mismo lugar” y “durante un año, algunos, y más tiempo, otros”. Sin embargo, no precisó si eran paquistaníes.
El responsable indio reconoció que la policía paquistaní había sido “prevenida de que hoteles como el Taj Mahal podían estar expuestos a ese peligro” de ataques, tras el atentado contra el Marriott de Islamabad, el 20 de septiembre. Pero no dio más detalles sobre esa advertencia paquistaní.
Según varios medios estadounidenses, los servicios secretos norteamericano e indio alertaron a Nueva Delhi sobre posibles ataques en Bombay, especialmente contra grandes hoteles.
Gafoor confirmó la presencia de miembros de los servicios de inteligencia estadounidenses en Bombay colaborando con las investigaciones que, dijo, “progresan bien”.
Al menos 188 personas —entre ellas 30 extranjeras, una de nacionalidad mexicana— murieron en la serie de ataques coordinados en varios lugares de Bombay, entre ellos dos hoteles de lujo, entre el 26 y 29 de noviembre, según un último balance oficial.