- El presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Enrique Zamora, destaca la importancia de mantener el crecimiento del sector agropecuario frente a una coyuntura nacional e internacional adversa. Para ello, sostiene que los sectores público y privado deben trabajar de la mano, haciendo cada uno su rol, sin olvidarse del aporte de otros actores como la cooperación externa
En momentos de crisis económica mundial el sector privado y público nicaragüense afronta una de sus mayores responsabilidades: “No permitir que el sector agropecuario pierda ese impulso en el crecimiento que ha mostrado, para continuar empujando la economía nacional”.
El presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Enrique Zamora, considera que para eso se requiere de la creación de leyes y políticas de créditos que favorezcan al agro.
El también gerente general de Agropecuaria Lafise habla sobre la importancia de la cooperación externa para el sector agropecuario y las posibles consecuencias del retiro de la misma, como consecuencia de los cuestionados resultados de las elecciones municipales del 9 de noviembre pasado.
Zamora sostiene que programas como la Cuenta Reto del Milenio (CRM), financiada por Estados Unidos, han venido no sólo a estimular el crecimiento de las zonas beneficiadas, sino además a mejorar la competitividad de los productores y, en muchos casos, hacerlos sujetos de crédito.
¿Qué está haciendo el sector agropecuario para poder sobrevivir ante los altos precios de los insumos agrícolas?
Durante todo el 2008 se dio un incremento importante en el precio del petróleo, que fue subiendo semana a semana, situación que afectó a todo el sector productivo. Eso coincidió con el anuncio que hicieron varios organismos internacionales como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo Monetario (FMI) y las Naciones Unidas (ONU) de que se estaba presentando una crisis mundial de los alimentos. En Nicaragua, eso ha causado preocupación en toda la cadena productiva del país, porque se vio un rápido incremento en los insumos agrícolas, el combustible y la energía.
¿En cuánto se encarecieron los costos de producción?
Estimo que aumentaron entre un 40 y 50 por ciento. Los precios de los insumos para producir alimentos subieron, en algunos casos, hasta un 70 por ciento. Eso le puso retos al sector. Algunos tuvieron que buscar mayor asistencia técnica para optimizar sus recursos y ser más eficientes. Hubo poca oferta de insumos, debido a que hubo una falta de comunicación entre el Gobierno (que no logró recibir la totalidad de la urea prometida por Venezuela) y los importadores de insumos del país. Ninguno de los dos trajo insumos a tiempo, pues no hubo una coordinación en esa parte.
¿Al cierre del 2008 se proyecta un crecimiento del 15 por ciento en la producción, es posible esa meta?
Los altos precios de los alimentos motivaron a mucha gente a sembrar, porque el agro se estaba volviendo un poco más rentable. Eso hizo que diferentes sectores crecieran. Hubo mayor disponibilidad de inversionistas para el sector agropecuario, eso te podría explicar el crecimiento. Sin embargo, hemos visto que el comportamiento de los rendimientos, si bien es cierto han mejorado un poco, todavía los niveles son bajos. Por ejemplo, las exportaciones han crecido más del 30 por ciento, pero parte de eso se debe a precios y en menor porcentaje al incremento de la producción.
¿El alza en los costos de producción le ha restado competitividad al sector?
Sí y no. Te decía anteriormente que hay un alto interés de las personas de sembrar debido a los altos precios de los alimentos y, por otro lado, eso coincide con el entonces alto precio del petróleo y la energía. Eso desembocó en inversión, pero a la misma vez encareció la producción. Ahí se podría ver que hubo una mayor afluencia para la producción, pero los altos precios de los insumos ocasionaron que las personas mermaran en cuanto al haber aplicado el ciento por ciento del insumo para el cultivo.
¿Ante esa situación existe o no un plan de respuesta por parte del Gobierno?
Desde un primer momento de la crisis mundial el sector agropecuario se autoconvocó para analizar el reto que enfrentaríamos cuando se advirtió de que venía una crisis. Los gremios nos unimos y comenzamos a trabajar en ver cómo enfrentábamos ese reto y presentarle de una manera conjunta a la banca nacional los requisitos de financiamientos del sector. Posteriormente se habló de una reforma tributaria que afectaría al sector productivo y comenzamos a trabajar con las autoridades gubernamentales para que el sector productivo no se viera afectado en esa reforma tributaria (pendiente de ser presentada por el Gobierno a la Asamblea Nacional).
¿Qué tipo de medidas han propuesto al Gobierno para afrontar la crisis?
En la parte de la reforma tributaria hemos propuesto que se mantengan los incentivos que allí se contemplan para la producción, también que no se hagan más burocráticos los trámites comerciales, que se mantengan unas exoneraciones para el sector agropecuario que se vencen en el 2009. Sin embargo, hace unos días se emitió un decreto para burocratizar el acceso a esas exoneraciones que viene a afectar a los pequeños y medianos productores. También hemos propuesto que el sector público y privado se una para lograr el financiamiento adecuado para mejorar los rendimientos de los productos. Que se mejoren los caminos para no retrasar la salida de la producción.
¿Han recibido respuesta del Gobierno?
De alguna manera sí. Hemos venido avanzando, por ejemplo, dentro de la parte técnica para presentar un documento definitivo de todos los sectores con el acompañamiento de algunos funcionarios del Gobierno. Ese proceso se interrumpió dos semanas por las situaciones ocurridas después de las elecciones. Pero la semana pasada se reactivó y nos reunimos con el presidente del Banco Central de Nicaragua (Antenor Rosales) para presentarle el documento que estamos elaborando. Por ejemplo, nos preocupa la caída de las remesas familiares (cuyo crecimiento ha pasado del 25 al 15 por ciento a septiembre) porque muchas de esas remesas venían a financiar actividades productivas.
¿En cuánto andan actualmente las tasas de intereses para el agro?
Se ha hablado que en Nicaragua y Centroamérica, junto al resto de Latinoamérica, estamos mejor preparados para enfrentar esta crisis mundial, pero la alta dependencia de nuestras economías con la de Estados Unidos nos hace más vulnerable. Situación que se pone más crítica cuando los bancos internacionales que, por año han dado crédito tradicionalmente a nivel mundial, han disminuido su oferta. Los créditos sí se han encarecido en Nicaragua. Aquí las tasas ahora andan entre el 12 y 13 por ciento para algunos préstamos. Antes estábamos hablando de tasas de entre nueve y el 11 por ciento. Hoy estamos hablando de 12 a un 13 por ciento. Para los que manejan las pequeñas y medianas empresas se está hablando de entre un 18 y 24 por ciento.
¿Cuál es el impacto de la cooperación externa en el sector agropecuario en momentos de crisis?
Muchos de los fondos externos son destinados para zonas del trópico seco, para zonas que han sido afectadas por la extrema pobreza, para generar empleos. Por ejemplo, la Cuenta Reto del Milenio (cuyos nuevos desembolsos han sido congelados por Estados Unidos tras los cuestionados comicios del 9 de noviembre) que está orientada a la zona de Chinandega y León, por muchos años la parte agrícola de esa zona estuvo deprimida. Este programa logró financiar de alguna manera a los pequeños y medianos productores y llevarlos a un nivel de productividad. La idea era crear infraestructura y asistencia técnica que era necesario para esa zona.
¿Qué impacto tendría si la CRM decide cancelar todos esos proyectos?
Mucho. La finalidad de ese programa era que todos esos pequeños productores que no tenían acceso a los mercados y canales de comercialización formales, lograran asociarse y a su vez ser bancables, es decir que tuvieran acceso al crédito de la banca privada. Y en parte se estaba logrando, porque ellos estaban exportando plátano, cacao y ajonjolí. La ayuda internacional ha venido a complementar, complementa a la banca nacional para apoyar al sector agropecuario.
Enrique Zamora, presidente de APEN, subraya que “el sector agropecuario ha venido creciendo sostenidamente y creo no se debe permitir que la crisis (nacional e internacional) ocasione que el sector caiga en un estado de shock. El sector agropecuario no debe perder ese dinamismo”.
Zamora sostiene que para ello se requiere que el sector privado y público “se unan para no permitir que el sector agropecuario pierda ese impulso que ha mostrado para continuar empujando la economía nacional”.
¿Cuál es el futuro del sector agropecuario nicaragüense?
Creo que vamos a seguir creciendo. El sector agropecuario es clave en la generación de empleos, es clave en el desarrollo económico del país, es clave en las exportaciones, es clave en la estabilidad social del país, es clave en el desarrollo y promoción de otras actividades como es el turismo rural. Pero insisto, eso va a depender de que el sector privado y público trabajen juntos, el sector privado generando y manteniendo el empleo y el sector público creando las leyes para motivar e incentivar la inversión en el sector productivo.
¿Es realmente necesario revisar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (DR-Cafta, tal como se ha mostrado partidario de hacerlo el Presidente de la República, Daniel Ortega?
El Tratado de Libre Comercio fue aprobado en la Asamblea Nacional con mayoría y sin mayores traumas como en Costa Rica, donde el proceso ha sido largo. Nicaragua es uno de los países de Centroamérica que, se dice que se ha beneficiado, con el incremento de las exportaciones en un 25 por ciento hacia Estados Unidos. Se debe recordar que estamos negociando un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, yo creo que eso debe ser prioridad antes de revisar el tratado comercial con Estados Unidos. Primero debemos concluir las negociaciones con la UE y luego revisar con todos los sectores productivos que están exportando hacia Estados Unidos, el tratado comercial con este país.
¿Cuál ha sido la participación del sector agropecuario en el proceso de negociación con la UE, que en enero tendrá su sexta ronda de negociaciones?
Creo que ahorita es cuando más se está demandando la participación del sector, porque en un principio sólo se estaba viendo la parte política, pero siempre hemos estado participando. Como APEN estamos trabajando en un programa de trazabilidad bovina que en el futuro será uno de los requisitos que exigirá la Unión Europea para exportar. Como APEN estamos tratando de incluir a un mayor número de productores, con capacidad exportadora, en este proceso de negociación.