(LA PRENSA/M. lorío)

(LA PRENSA/M. lorío) Rodrigo Rappaccioli , jugador de tenis “ahora sí me siento un tenista profesional”

Hace dos semanas, Rodrigo Rappaccioli consiguió algo nunca antes logrado por un nicaragüense: un punto en el ranking mundial de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y lejos de sentarse a celebrarlo, se levanta con más entusiasmo cada día para seguir ascendiendo en el escalafón que encabeza el pistolero español Rafael Nadal Quizá la clave […]

  • Hace dos semanas, Rodrigo Rappaccioli consiguió algo nunca antes logrado por un nicaragüense: un punto en el ranking mundial de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y lejos de sentarse a celebrarlo, se levanta con más entusiasmo cada día para seguir ascendiendo en el escalafón que encabeza el pistolero español Rafael Nadal

Quizá la clave de Rodrigo Rappaccioli es que ha encontrado placer en el esfuerzo. De otro modo, resultaría difícil explicarse el entusiasmo que le imprime a su preparación, la disciplina con que se entrega a sus estudios y el estoicismo que muestra para seguir con la vista al frente, aún cuando los resultados no le sean favorables.

Pero Rappaccioli también sabe que hay momentos en los cuales no vale tanto el esfuerzo, sino el resultado. Y ya los ha experimentado.

Este jugador de mediana estatura y físico esbelto, que esconde su melena tras la gorra de beisbol y que sonríe a menudo, saltó al futuro el pasado 18 de noviembre, cuando se convirtió en el primer tenista nicaragüense en adjudicarse un punto en el ranking mundial de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).

“Aún me parece mentira que he logrado este punto. Es sólo un punto, pero cuesta muchísimo. Hay todo un gran esfuerzo detrás”, dice Rodrigo sin alarde pero con orgullo en su voz, mientras desciende de una camioneta en su casa en Las Colinas, tras una sesión matinal en la cancha.

Por la otra puerta del vehículo baja su hermanito Diego, de 9 años. También trae una raqueta entre sus manos y luce cansado, pero satisfecho. Esta escena se ha repetido muchas veces en esta casa. De hecho, desde hace muchos años.

“Yo me decidí por el tenis después de ver el entusiasmo y el progreso que experimentaba mi hermano Mario, quien dejó de practicar para concentrarse en sus estudios universitarios, pero fue viéndolo a él que yo decidí optar por el tenis. Y al igual que Diego, yo iba diario a entrenar con él”, recuerda Rodrigo.

En realidad, el tenis ha estado siempre próximo a los Rappaccioli. Los abuelos y los padres de Rodrigo, también lo practicaron. Así que eso facilitó el respaldo total que le han brindado, desde que decidió dedicarse al tenis profesionalmente y optó por estudiar a través de internet.

Ahora es fácil ver a Rappaccioli sonriendo en los periódicos y abordado en la televisión, pero todo eso es el resultado de 12 años de trabajo sin pausas, viajes permanentes para acumular espacios en los rankings y más que nada, de una determinación de acero para hacer realidad su sueño.

LA HERENCIA FAMILIAR

¿Cómo llegó el tenis a tu vida?

A través de mi familia. Mis abuelos y mis padres siempre lo practicaron. Los domingos jugaba con mis papás y como comencé a tener éxito en las categorías pequeñas, pues le puse más entusiasmo y opté por el tenis sobre otros deportes como el beisbol o baloncesto que también me divertían mucho.

¿Qué encontraste en el tenis que no tenían los otros deportes?

Encontré mucho placer. Pronto descubrí que necesitaba una cancha para sentirme cómodo, pero sobre todo creo que lo que me llevó a decidirme por el tenis fue el ejemplo que tuve en la casa. A todos les gustaba el tenis y yo comencé a sentirle sabor también. Me encanta jugar tenis. Es parte de mí.

¿Y cómo te sentís sobre una cancha?

Como un pez en el agua. Me relaja. Y cuando gano me permite sentir un placer que no experimento en otro ámbito. Trato de pasarla bien.

¿Qué es lo importante en el tenis?

Pasar la bola al lado contrario el máximo de veces posible. Ahora, para llegar a hacer eso tenés que estar preparado física y mentalmente. No sólo es aprender las técnicas tenísticas, sino aplicarlas en el juego, sin presionarte.

¿Y cómo te sobreponés a la presión?

Lo consigo con una preparación fuerte. Para un torneo como el que se jugó en Nicaragua, yo entrené dos meses. Ahí tuve control del peso y di mucho énfasis a mejorar mi velocidad y mi movilidad. Ya en el juego, sólo trato de repetir lo que hice en los entrenamientos.

Pero para este evento en Nicaragua, había expectativas sobre el punto que buscabas. ¿Eso no te presionó?

No. Al contrario, era una motivación adicional que tenía. Yo siempre soñé con estar ranqueado en la ATP y el torneo de Nicaragua (Flor de Caña Extra Lite Open 2008) me daba la oportunidad de lograrlo en mi país. Así que me preparé para eso y lo he conseguido.

¿Qué sensación experimentaste cuando le ganás al norteamericano John Hoyes y accedés al punto ATP?

Me sentí muy contento y tuve la sensación del deber cumplido. El punto es sólo uno, pero hasta el camino más largo se inicia con un paso. Así que para mí es el primer paso, pero también el resultado de varios años de entrenamiento, del sacrificio de estar separado de mi familia, de muchos viajes y de muchas privaciones para alguien como yo, que a los 18 años tiene muchas necesidades de divertirse. Pero ahora sí me siento un tenista profesional.

LA META: SEGUIR SUBIENDO

¿Creés que tu esfuerzo ha sido lo suficientemente reconocido aquí?

Sí. Eso me ha puesto muy contento. Siento que los medios de comunicación le han dado la importancia que tiene. Se trata del primer nica que lo consigue, y yo espero que eso pueda motivar a otros jugadores a tratar de alcanzar o superar lo que he logrado en este momento.

¿Qué viene ahora, cuál es tu meta?

Yo no he parado de trabajar. Tras el torneo de aquí, ya fui a otro a El Salvador y esta semana voy para Dominicana. Es decir, voy a seguir trabajando para subir. Ésa es mi meta. Quisiera llegar a colocarme entre los primeros 200 ó 300 mejores jugadores del mundo. Sé que eso no es fácil, pero voy a intentarlo. Esa es mi meta.

¿Te has establecido un tiempo para lograr esa meta?

Sí, voy a esforzarme lo más que pueda el próximo año y medio, o dos años. Ése es el tiempo que me he propuesto para subir. Si no, pues voy a hacer otras consideraciones.

¿Cómo cuáles?

A lo mejor, concentrar todo mi esfuerzo en las clases y colocar al tenis detrás. Pero por el momento, deseo seguir en el tenis y voy a luchar con todo lo que pueda para mejorar mi posición.

ESTUDIOS EN LÍNEA

¿Cómo está el asunto de tus clases?

Recientemente terminé mi secundaria a través de internet con la Universidad de Miami. Es un colegio normal, con tus profesores, sólo que virtual. Eso me ha dado mucha flexibilidad para viajar y mejorar mi posición en los rankings, pero también me obliga a ser más disciplinado. Así que aprovecho mi tiempo en los aeropuertos y en hoteles para no fallar en los estudios.

¿Y luego a entrenar?

Así es. Algunas veces llego como a un nivel de hastío y no quiero ni ver la raqueta producto del cansancio, pero es ahí cuando tengo que sobreponerme y asumir el compromiso que tengo con mi familia, con mi país y conmigo mismo. Por eso es que tengo que abstenerme de muchas cosas, dormir lo suficiente y comer bien para responder.

¿Tenés novia?

En este momento no por lo de los viajes y porque, como te he dicho, he puesto todo mi esfuerzo en el tenis, pero a lo mejor me sacás bien ahí en LA PRENSA y consigo una novia.

¿Vale la pena todo el sacrificio?

Sí vale la pena. Sobre todo lo he sentido así después del punto que conseguí. Yo no lo siento como un triunfo mío, sino de todo el país y espero que sirva para motivar a otros jugadores que comienzan a practicar el tenis. Especialmente agradezco a mi familia que ha sido mi gran soporte. Ha sido un apoyo espectacular para mí. Sin ellos no habría logrado nada. Esa es la verdad y les agradezco mucho.

“VIAJAR ME HA DEJADO UNA GRAN RED DE AMIGOS”

Cuando nos pusimos de acuerdo con Rodrigo Rappaccioli para realizar esta entrevista, me dijo que podíamos aprovechar que la próxima semana (que es la que recién pasó) estaría tres días en Nicaragua.

¿Y para dónde vas?, le consulté

Hoy salgo para El Salvador, pero regreso el miércoles. Estaré en Nicaragua hasta el viernes, porque el sábado (anteayer) salgo para República Dominicana a otro torneo.

¿Siempre te toca así con los viajes?

Desde hace dos años, por lo general paso dos meses fuera y vengo por unos cinco días antes de volver a irme. En este tiempo, he viajado a unos 28 ó 30 países. Es cansado, pero es la única forma de poder subir en las clasificaciones.

¿Y quién patrocina tus viajes?

El Grupo Taca pone los boletos pero el principal respaldo lo pone mi papá (Mario Sebastián Rappaccioli). Él (su papá) y mi mamá (Ana María Ávila) han sido espectaculares conmigo.

¿Es una inversión grande, verdad?

Sí, pero mis papás han sido tan buenos, que no sólo no traen el tema del dinero que yo utilizo cuando hablamos, sino que me apoyan más. Y me dicen que si esto (el tenis) es lo que quiero, que cuente con ellos siempre. Y así lo siento.

Entre los países, ¿cuál es el que más te gusta?

Es difícil decirte uno en particular, además que en la mayoría de los casos mi rutina es ir del hotel al club de tenis, aunque a veces nos esforzamos y nos vamos en grupo a conocer algunos lugares.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, si voy a Francia, me gusta ir a la Torre Eiffel; si es en Perú, he ido a Machu Picchu. En fin, hay tantos lugares bonitos en cada país. Las islas Bermudas tiene una playas preciosas.

¿Tenés un recuerdo especial de algún país?

Sí, recuerdo que en un momento fui a Israel y como era Semana Santa, todo estaba cerrado, y para colmo había una tormenta de arena, pero vi a las tres religiones (cristianos, musulmanes y judíos) expresándose a su manera.

¿Qué te han dejado los viajes?

Una riqueza cultural enorme y una gran red de amigos. Tengo amigos por todos lados, a los que puedo llamar y hasta quedarme en sus casas. Lo mismo hacen ellos conmigo.

Además de tus papás, ¿quiénes han sido importantes en tu formación como tenista?

Hay muchas personas, pero sobre todo Ricardo Fuentes, mi primer entrenador y Juan Antonio Guillén, el actual. Ellos me han apoyado mucho y les tengo un profundo agradecimiento.

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