- “Un caos predecible e inexistente”
Es un hecho. Hollywood la agarró contra los policías este año. Por lo menos cinco producciones con figuras reconocidas se dedicaron a cuestionar la integridad de los hombres de ley. Las mejores fueron Dueños de la Noche y Honor y Orgullo. La más desechable de todas es Caos.
La presencia de Jason Statham (Quentin Conners) y Wesley Snipes (Lorenz) auguraba una cinta cargada de balazos y mucho full contac físico. Snipes, quien a inicios de su carrera destacó como un actor de carácter, fue embargado completamente por el peso de su personaje Blade, el cazador de vampiros de Marvel Comics.
El actor que rescató el género de las películas basados en comics y quien demostró que era una veta de millones de dólares pagó caro su legado. Encasillado como un héroe de acción, Snipes se ha derrumbado en papeles mediocres característicos para aquellos duros del cine que van de salida.
El caso de Statham es similar, aunque tiene a favor su relativa juventud. Conocido por ser el actor fetiche de las cintas hipercargadas de cafeína de Guy Ritchie (Sí, ése que pese a su talento es más conocido por ser ahora el ex de Madonna) también ha enrumbado su carrera como un actor de acción que acepta cualquier papel sin importar su calidad.
Pues bien, Caos parece ser la cinta que busca redimir a Statham y rescatar de la lona a Snipes. El filme es ser un regular triller de suspenso referido a policías corruptos. El problema es que se queda muy corta en sus aspiraciones. Es como si se hubieran leído un manual de “Cómo hacer una buena película de policías corruptos” y lo aplicarán al pie de la letra, sin innovar o arriesgar nada.
El resultado es entonces un filme mecánico y bastante predecible. Dos ejemplos de lo que me refiero. Primero, está el cliché del testigo proverbial que de un solo tajo aclara todas las dudas que podamos tener en más de una hora de película. Luego aparece un infaltable genio nerd que en segundos descubre cómo operan los malos y dónde encontrarlos.
Lo peor del asunto es que a Statham y Snipes se le comen el mandado. El dueño de esta película es Rayan Phillippe (detective Shane Dekker). Es el único que se preocupó por darle a su personaje un toque interesante, que permite tolerar lo predecible de la historia. En medio de la plaga de malas películas que hay ahorita en el cine, Caos resulta ser lo menos malo, si acaso ya vio la última aventura de Jason Bourne, perdón, digo, James Bond. Lo siento, lo que pasa es que ahora son tan parecidos.