TODA UNA VIDA EN EL BOXEO

Apodado ahora “El Maestro”, Humberto Aranda visitó Nicaragua en estos días para el CA de Boxeo [doap_box title=»Sus mejores logros» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La carrera de Humberto Aranda hay que dividirla en sus etapas amateur y profesional. En el pugilismo aficionado pone como su más grande logro, la victoria sobre un samoano en los Juegos Olímpicos […]

  • Apodado ahora “El Maestro”, Humberto Aranda visitó Nicaragua en estos días para el CA de Boxeo
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La carrera de Humberto Aranda hay que dividirla en sus etapas amateur y profesional.

En el pugilismo aficionado pone como su más grande logro, la victoria sobre un samoano en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, pasando por supuesto a los octavos de final, donde cayó ante el polaco Jan Dydak, quien ganó la medalla de bronce al vencer en su siguiente compromiso al nigeriano Adewale Adgebusi.

También actuó en Juegos Centroamericanos, CA y del Caribe, Panamericanos y en muchos eventos que fueron organizados en Nicaragua en la década de los ochenta, en especial la Copa Sandino, que se realizó durante varios años. En total, conquistó 92 victorias, contra 10 derrotas.

En el profesionalismo, construyó una carrera de 16 años, desde su debut en 1992 hasta su retiro en febrero de este año. En este largo tiempo, logró 37 victorias, con 15 derrotas y 22 nocauts.

Aranda recuerda con mucho orgullo su victoria sobre el alemán Marco Schulze, en marzo del 2006, a quien derrotó por decisión unánime para conquistar el título superwelter Intercontinental de la FIB.

Con 40 años encima, venció a un rival 11 años menor. “Los problemas económicos siempre me siguieron por el poco respaldo que tuve en Costa Rica. Muchas veces tuve que dejar a la familia con hambre para ir a pelear, pero nunca reclamo por el destino, siempre le doy gracias a Dios por todo lo que conseguí en mi carrera”, finalizó el púgil costarricense.

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ARANDA, UNO DE LOS MEJORES PELEADORES TICOS


Cuando se habla de Costa Rica en el aspecto deportivo, rápidamente uno lo relaciona como una nación de buen futbol, de una de las mejores ligas del istmo y con jugadores que han actuado en las mejores ligas de Europa.

Tampoco nos olvidamos de la natación y las hermanas Claudia y Silvia Poll. Sin embargo, muy pocos seguidores del boxeo en Nicaragua pueden olvidarse de pugilistas como Humberto Aranda, quien para muchos en Costa Rica es uno de los mejores peleadores de todos los tiempos en ese país, junto al inolvidable guerrero de antaño Jesús “Tuzo” Portuguez, vencedor de muchos peleadores nicas en sus años mozos.

Aranda también hizo lo propio en Nicaragua.

Venció a cuanto peleador pinolero enfrentó en el boxeo amateur, hizo una extensa carrera profesional y aunque falló en su único intento de título mundial ante el español Javier Castillejo, en su palmarés se cuenta una victoria sobre el ex campeón Ricardo Mayorga, cuando éste daba sus primeros pasos en el pugilismo rentado.

“Es un orgullo para mí que algunos me comparen con ‘Tuzo’ Portuguez. ‘Tuzo’ anduvo por muchas partes del mundo ganando peleas. Yo que anduve igual y me siento orgulloso que me pongan en la línea de la historia junto con el ‘Tuzo’”, indicó.

En el pugilismo aficionado, Aranda brilló con una destacada carrera, logrando una victoria en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. En ese evento, Aranda venció en la primera ronda a un exponente de Samoa y perdió la siguiente riña ante el polaco Jan Dydak.

“Sinceramente me fui muy contento con todo lo que hice en el boxeo. Estoy satisfecho después de cosechar tantos triunfos, aunque también tuve algunas experiencias amargas”, comentó Aranda, quien visitó el país para apoyar a la Selección de Costa Rica en el reciente Campeonato Centroamericano de Boxeo, que finalizó el sábado en el gimnasio de la UdeM.

“Pero en general tuve experiencias lindas que me permitirán ahora como entrenador dar mucho para impulsar el boxeo en Costa Rica”, añadió el ahora retirado peleador.

Aranda no es entrenador de la selección tica. Pero vino porque en el equipo estaba su hija Wendy, quien siguiendo sus pasos ganó medalla de oro en la categoría de los 54 kilos, al vencer en la final a la salvadoreña Yamileth Solórzano.

“Es rico vivir esto otra vez. Ahora estoy con dos o tres atletas para este evento. Una de las muchachas ganó bronce, mi hija gano oro, pero lo más importante es que hay que apoyar a la Selección Nacional cada vez que podamos”, añadió.

Muy preciso

Aranda asegura que hizo 102 en el boxeo aficionado. En el rentado, logró 37 éxitos, con 15 derrotas y 22 nocauts.

Ante la escasez de rivales en Costa Rica y el poco respaldo para la promoción de eventos profesionales, se convirtió en un nómada del boxeo profesional, debutando en Nicaragua con una victoria sobre Frank Joe en 1992.

Luego siguió con un sinnúmero de peleas en varias ciudades de Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, Francia, España, Dinamarca, Alemania, hasta desembocar nuevamente en Costa Rica, donde se retiró definitivamente en febrero de este año con una victoria sobre el nica Víctor Baquedano.

Pero a pesar de esta larga trayectoria, Aranda luce entero físicamente, porque aún entrena todos los días para mantenerse en forma.

Tiene una conversación fluida, recuerda los hechos importantes de su carrera y es alguien con quien se puede entablar una charla amena, destacando su capacidad de transmitir conocimientos a los jóvenes talentos que lo requerían a cada momento en el reciente Centroamericano.

Por algo lo llaman “El Maestro” en Costa Rica, donde está a cargo del gimnasio Total Boxing, en Zapote.

“Junto a los nicaragüenses, en el boxeo amateur le dimos mucha guerra a los peleadores cubanos en los años ochenta. Acá hice muchas batallas, no recuerdo haber perdido, pero tuve buenas experiencias con Miguel Pérez, Adolfo Méndez y muchos muchachos buenos de la época”, reiteró el ahora retirado boxeador.

“En mi país atravesé una dura etapa porque los boxeadores no contamos con respaldo para practicar este deporte. Me vi obligado en muchas ocasiones retirarme para sustentar a mi familia y eso me obligó a viajar a Europa a pelear con sólo un mes de preparación. Hasta el final conseguí algún patrocinio para practicar el boxeo, pero era muy tarde, aunque me voy contento con todo lo que hice”, insistió Aranda, con plena satisfacción en cada una de sus palabras.

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