- Apodado ahora “El Maestro”, Humberto Aranda visitó Nicaragua en estos días para el CA de Boxeo
[/doap_box]
ARANDA, UNO DE LOS MEJORES PELEADORES TICOS
Cuando se habla de Costa Rica en el aspecto deportivo, rápidamente uno lo relaciona como una nación de buen futbol, de una de las mejores ligas del istmo y con jugadores que han actuado en las mejores ligas de Europa.
Tampoco nos olvidamos de la natación y las hermanas Claudia y Silvia Poll. Sin embargo, muy pocos seguidores del boxeo en Nicaragua pueden olvidarse de pugilistas como Humberto Aranda, quien para muchos en Costa Rica es uno de los mejores peleadores de todos los tiempos en ese país, junto al inolvidable guerrero de antaño Jesús “Tuzo” Portuguez, vencedor de muchos peleadores nicas en sus años mozos.
Aranda también hizo lo propio en Nicaragua.
Venció a cuanto peleador pinolero enfrentó en el boxeo amateur, hizo una extensa carrera profesional y aunque falló en su único intento de título mundial ante el español Javier Castillejo, en su palmarés se cuenta una victoria sobre el ex campeón Ricardo Mayorga, cuando éste daba sus primeros pasos en el pugilismo rentado.
“Es un orgullo para mí que algunos me comparen con ‘Tuzo’ Portuguez. ‘Tuzo’ anduvo por muchas partes del mundo ganando peleas. Yo que anduve igual y me siento orgulloso que me pongan en la línea de la historia junto con el ‘Tuzo’”, indicó.
En el pugilismo aficionado, Aranda brilló con una destacada carrera, logrando una victoria en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. En ese evento, Aranda venció en la primera ronda a un exponente de Samoa y perdió la siguiente riña ante el polaco Jan Dydak.
“Sinceramente me fui muy contento con todo lo que hice en el boxeo. Estoy satisfecho después de cosechar tantos triunfos, aunque también tuve algunas experiencias amargas”, comentó Aranda, quien visitó el país para apoyar a la Selección de Costa Rica en el reciente Campeonato Centroamericano de Boxeo, que finalizó el sábado en el gimnasio de la UdeM.
“Pero en general tuve experiencias lindas que me permitirán ahora como entrenador dar mucho para impulsar el boxeo en Costa Rica”, añadió el ahora retirado peleador.
Aranda no es entrenador de la selección tica. Pero vino porque en el equipo estaba su hija Wendy, quien siguiendo sus pasos ganó medalla de oro en la categoría de los 54 kilos, al vencer en la final a la salvadoreña Yamileth Solórzano.
“Es rico vivir esto otra vez. Ahora estoy con dos o tres atletas para este evento. Una de las muchachas ganó bronce, mi hija gano oro, pero lo más importante es que hay que apoyar a la Selección Nacional cada vez que podamos”, añadió.
Muy preciso
Aranda asegura que hizo 102 en el boxeo aficionado. En el rentado, logró 37 éxitos, con 15 derrotas y 22 nocauts.
Ante la escasez de rivales en Costa Rica y el poco respaldo para la promoción de eventos profesionales, se convirtió en un nómada del boxeo profesional, debutando en Nicaragua con una victoria sobre Frank Joe en 1992.
Luego siguió con un sinnúmero de peleas en varias ciudades de Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, Francia, España, Dinamarca, Alemania, hasta desembocar nuevamente en Costa Rica, donde se retiró definitivamente en febrero de este año con una victoria sobre el nica Víctor Baquedano.
Pero a pesar de esta larga trayectoria, Aranda luce entero físicamente, porque aún entrena todos los días para mantenerse en forma.
Tiene una conversación fluida, recuerda los hechos importantes de su carrera y es alguien con quien se puede entablar una charla amena, destacando su capacidad de transmitir conocimientos a los jóvenes talentos que lo requerían a cada momento en el reciente Centroamericano.
Por algo lo llaman “El Maestro” en Costa Rica, donde está a cargo del gimnasio Total Boxing, en Zapote.
“Junto a los nicaragüenses, en el boxeo amateur le dimos mucha guerra a los peleadores cubanos en los años ochenta. Acá hice muchas batallas, no recuerdo haber perdido, pero tuve buenas experiencias con Miguel Pérez, Adolfo Méndez y muchos muchachos buenos de la época”, reiteró el ahora retirado boxeador.
“En mi país atravesé una dura etapa porque los boxeadores no contamos con respaldo para practicar este deporte. Me vi obligado en muchas ocasiones retirarme para sustentar a mi familia y eso me obligó a viajar a Europa a pelear con sólo un mes de preparación. Hasta el final conseguí algún patrocinio para practicar el boxeo, pero era muy tarde, aunque me voy contento con todo lo que hice”, insistió Aranda, con plena satisfacción en cada una de sus palabras.