Pedroia se lució

[email protected] Alguien ha dicho que si Charles Darwin ha jugado pelota, seguramente habría sido segunda base. Los segunda base no nacen, evolucionan hacia la posición. Los equipos de las Ligas Mayores, por lo general, no contratan segundas bases. Firman torpederos y en el camino van descubriendo el mejor puesto para su desempeño. El shortstop que […]

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Alguien ha dicho que si Charles Darwin ha jugado pelota, seguramente habría sido segunda base. Los segunda base no nacen, evolucionan hacia la posición.

Los equipos de las Ligas Mayores, por lo general, no contratan segundas bases. Firman torpederos y en el camino van descubriendo el mejor puesto para su desempeño. El shortstop que no tiene tanta cobertura y le falta un poquito de potencia en el brazo va a segunda.

A los segunda base se les exige buena defensa y velocidad, mientras que quienes juegan en las esquinas, deben tener poder. Ahora, si además buen fildeo y velocidad, su segunda base tiene fuerza al bate, el equipo se sacó la lotería.

Un intermedista tipo Joe Morgan, Ryne Sandberg, Nellie Fox o Joe Gordon, no es muy común. Uno de los últimos grandes desde todas las dimensiones fue Roberto Alomar y Carlos Baerga antes de subir de peso. Lo mismo Jeff Kent, quien sigue en la brecha.

Ahora es el momento de Dustin Pedroia, el brillante camarero de Boston que no sólo superó a otro prometedor intermedista como Robinson Canó de los Yanquis, sino que creció hasta el extremo de convertirse en el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

Pedroia es chiquito. Mide 5’9 pies con 180 libras, pero su vitalidad mantuvo energizados a los Medias Rojas, sobre todo ahora, cuando perdieron a Manny Ramírez y a Mike Lowell.

Sus cifras son llamativas. Promedió .326, con 118 anotadas, 213 hits, 20 robos, 17 jonrones y 83 remolques. Estos últimos dos departamentos tienen mayor significado, si no no olvidemos que se trata de un segunda base.

Pedroia hizo lo que Boston necesitaba. Su guante fue una garantía y atrapó lo que se movía en torno a su segundo costal y como primer bate generó peligro. Y cuando lo colocaron como tercero o cuarto, también respondió. Puso al equipo delante de sus intereses. Por eso fue el Más Valioso.

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