Reconozca sus errores. La autocrítica nos ayuda a contrarrestar las acciones que sean incorrectas
El sentido de la autocrítica
Recuerdo a mi padre que en muchas ocasiones cuando le solicitaba o le reclamaba el cumplimiento de algún compromiso adquirido, buenas notas por ejemplo, solía responderme: “Hijo, lo siento, pero no va a ser posible en estos momentos, ya que hay prioridades. Hay que comprar zapatos, uniformes para tus hermanos, por tanto tendrás que esperar”.
Yo, no decía nada, pero hacia dentro sencillamente lo juzgaba, lo criticaba, sin entender en ese momento que ante una familia numerosa había que dividir lo poco entre muchos.
Hoy en día, décadas después, cuando me dedico a preparar mis clases para mis alumnos veo la necesidad de transmitir el sentido de la crítica, cuando analizamos transcurrido un tiempo prudencial ¿qué les parece la clase?, ¿qué dificultades tienen?, ¿hablo muy rápido?, ¿les parece correcto el que las “tareas” sean muchas? Creando un espacio, que me sirva de retroalimentación de qué tal me va, a pesar de los años.
No me importa que me critiquen, dentro del marco del respeto, con un lenguaje donde predomine la ética y que las cosas se llamen por su nombre, así de sencillo. Esto permite que el estudiante opine, pero no sólo en el aula, en la clase, sino también en su entorno, con sus compañeros de salidas, que definan y defiendan sus propios criterios, siempre y cuando las críticas se funden en principios sólidos, científicos, bien argumentados.
La otra cara de la moneda, sería el sentido de la autocrítica, es decir juzgarse a sí mismo. Nos cuesta enormemente, levantar la mano y decir “… si fui yo, asumo la responsabilidad de lo hecho incorrectamente” o “profesor, mis malos resultados se deben a que realmente no estudie”. Una crítica ante un hecho de cualquier naturaleza, debe ir dirigida a que la persona reflexione para que en otra ocasión no se repita el incumplimiento o el señalamiento. El que nos molestemos o nos “arrechemos” podría ser la manifestación lógica, más cuando tenemos algunos años, donde nos cuesta reconocer que nos equivocamos, pensando que somos infalibles, que siempre tenemos la razón, y que no nos agrada, dar nuestro “brazo a torcer” señal de poco críticos.
La crítica y autocrítica – que suelen asociarse como un elemento político, y éste no es el caso— constituyen herramientas que por una parte nos permiten detectar los errores y las limitaciones, establecer su naturaleza para resolver contradicciones, frenar y contrarrestar las acciones que sean incorrectas, lo mal hecho. Por otra parte, coadyuva al desarrollo de la conciencia y permite un mejor avance en la construcción y perfeccionamiento de nosotros, los seres humanos, cuando estamos claros de nuestras virtudes, pero también de nuestros errores.