- Nica no dio peso, pero tuvo coraje
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hace diez años en las vegas, nevada
En marzo de 1998, Rosendo Álvarez estremeció al boxeo mundial, cuando en la inmensa Plaza de Toros de México, ante unos 30 mil aficionados, envió a la lona al mexicano Ricardo “Finito” López, algo nunca visto con el eterno campeón mundial mínimo, calificado por los entendidos como el mejor peso paja de todos los tiempos.
La pelea al final fue un cuestionado empate en siete asaltos, que a todas luces fue “asalto a mano armada” en contra del nicaragüense, quien merecía una decisión a su favor, pero peleando en la casa del ídolo mexicano, el empate resultó al final favorable, porque al parecer estaba abajo en las tarjetas y hubo orden de decretar un empate porque todo mundo estaba claro de que Álvarez iba arriba por una mínima diferencia. En esa ocasión, llevaba a Rosendo un punto arriba en mi puntuación personal.
Sin embargo, vino el desempate ese mismo año y el 13 de noviembre de 1998 (un día como ayer hace una década), Rosendo se trenzó en una épica batalla con el “Finito” en el Hotel Hilton de Las Vegas, Nevada, pelea que perdió por decisión dividida el nicaragüense, pero dramática por la calidad que mostraron ambos pugilistas.
Cómo olvidar esa pelea, y todo lo que giró alrededor de su organización. Como si fuera ayer, recuerdo el sufrimiento de Rosendo por tratar de bajar a las 105 libras, víctima sin embargo de su irresponsabilidad, porque no se preparó con tiempo para el exigente compromiso.
Por más que trató, Rosendo bajó a 108.5 libras, 3.5 arriba de la categoría mínima. López no quería pelear por ese exceso de peso, su padre Magdaleno mucho menos, y Don King estaba furioso por lo que pasó.
Aún así la pelea se hizo, pero en medio de varios hechos que nada más perjudicaban más a un desgastado campeón nicaragüense: al día siguiente, no debía pesar más de 115 libras, se tenía que controlar en el proceso de rehidratación, porque de lo contrario la pelea se suspendía, decisión que tomó el presidente del CMB, el mexicano José Sulaimán.
A Rosendo se le obligó también a bajar el dinero que iba a ganar, porque supuestamente la televisión le iba a pagar menos a Don King. Y en medio de eso, si ganaba esa noche, no sería reconocido como campeón: los títulos mínimos del CMB y la AMB iban a quedar vacantes.
Pero entre esta presión agobiante, Rosendo, entonces bajo las órdenes de Rigoberto Garibaldi y Luis Spada, dio una batalla épica que fue calificada por la revista The Ring como el mejor combate en la historia de la categoría de las 105 libras.
En esa ocasión, “Finito” terminó con el rostro abollado, con heridas muy visibles. Alguien que no hubiera visto la pelea, sólo los últimos asaltos, podría pensar que la decisión era a favor de Rosendo, quien lucía sin cortes, ni lesiones para lamentar.
Pero la decisión favoreció apretadamente a López, quien nunca sufrió tanto en su vida deportiva como esos 19 asaltos que protagonizó con Rosendo.
López es el mejor peso mínimo de todos los tiempos, con más de 20 defensas de la corona mínima del CMB y un inmaculado accionar tanto dentro como fuera del ring.