(FOTOS: LA PRENSA/M.LORÍO)

“Veremos un impacto sobre los niveles de pobreza”

El director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Mario Arana, advierte que el país sufrirá un bajón de las remesas familiares que recibe no sólo de Estados Unidos, sino también desde Costa Rica, producto de la crisis financiera. Recomienda que una de las prioridades debe ser la protección del […]

  • El director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Mario Arana, advierte que el país sufrirá un bajón de las remesas familiares que recibe no sólo de Estados Unidos, sino también desde Costa Rica, producto de la crisis financiera. Recomienda que una de las prioridades debe ser la protección del empleo local

La crisis financiera y económica internacional, que azota principalmente a Estados Unidos y Europa, arreció sus efectos sobre la economía real en las últimas semanas, especialmente en los niveles de empleos.

“Octubre tuvo una de las mayores pérdidas de empleo que ha experimentado Estados Unidos en la historia de sus últimos años”, valora Mario Arana, presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

En Estados Unidos se perdieron durante octubre 250,000 empleos, unos 40,000 más de los previstos. Por si fuese poco, el Departamento de Trabajo estadounidense revisó recientemente al alza la cifra de septiembre, cuando según dijo desaparecieron 284 mil empleos, en vez de los 159 mil que en un inicio había indicado.

En lo que va de año el número de puestos de trabajo que se han perdido en Estados Unidos asciende a casi 1.2 millones, más de la mitad de ellos en los últimos tres meses. La cifra equivale a 12 veces el número de empleos que Nicaragua necesita crear al año, sólo para asegurar un puesto de trabajo a los jóvenes que entran anualmente a la población económicamente activa.

Para Arana el aumento del desempleo en Estados Unidos es “grave” debido a que sectores como el de servicios y la construcción, donde se emplean miles de nicaragüenses, están siendo los más afectados por esta situación.

“Son sectores donde, producto de la recesión en Estados Unidos, vamos a tener un impacto de las remesas familiares”, subraya.

Arana, también ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), advierte que una reducción de las remesas familiares que recibe Nicaragua afectará el bienestar de las familias, el crecimiento del consumo en sectores como el comercio y, por supuesto, deteriora las perspectivas de la economía nacional que podría registrar un crecimiento de sólo 2.5 por ciento al cierre del 2008 en el mejor de los escenarios que, por ahora, estima.

Sobre éste y otros efectos de la actual crisis financiera internacional, en la economía de Nicaragua, conversa Arana en entrevista con LA PRENSA.

La crisis financiera internacional se está agravando. Ya empezó a afectar a grandes empresas fuera del sistema financiero. En Estados Unidos la General Motors, según reportes de agencias internacionales de prensa, anunció su intención de reducir su plantilla en 5,000 personas, mientras que Deutsche Post, anunció que eliminará 9,500 puestos de trabajo en sus actividades correo privado exprés (DHL) en Estados Unidos, que se suman a los 5,400 empleos suprimidos desde comienzos de año. ¿Qué más podemos esperar?

Efectivamente todos estamos claros que la crisis financiera, la crisis de la economía internacional, que la veíamos venir a inicios de este año, se agrava a partir del pánico que entra en octubre cuando se tomaron una serie de medidas bien agresivas en ese período que pretendían regresar un poco la confianza al sistema financiero especialmente, para ver de esa manera si se normalizaban un poco las transacciones. Pero resultó que ese entorno envió señales de mucha cautela a todos los actores y lo que estamos viendo ahora es que, de la crisis financiera se ha pasado ahora a una crisis general de la economía del sector real, en donde todavía para mediados de octubre se estimaba que la recesión podría durar dos trimestres, que hacia mediados del próximo año podríamos comenzar a ver una leve recuperación. Pero parece que ése no es el caso, parece que esa recesión va a ser más prolongada que eso, el pronóstico más reciente que he visto es de que va a durar todo el próximo año. De tal manera que no esperamos que la economía norteamericana — que es el socio cercano de la región— se recupere sino hasta en el 2010. Antes de las últimas cifras, se pensaba que el crecimiento podría andar un poquito por encima del uno por ciento, ahora creo que es claro que va ser simplemente s de menos 0.3 y que, posiblemente, durará todo el próximo año. O sea, que la recesión va a ser más profunda y más prolongada de lo que originalmente se pensaba. Hay que estar evaluando la situación de manera bastante regular, porque las cosas pueden cambiar en varias direcciones, así como puede haber una recuperación tal vez más anticipada de lo que hoy nos imaginamos, puede ser también que la situación se ponga un poco más complicada.

¿Y cómo pinta el panorama para Nicaragua, a estas alturas del año?

La verdad es que ésta es una situación bien delicada, va a tener un impacto en Nicaragua y hay que prepararse para esos impactos. Hay que estar claro que va a pegar por el lado de las exportaciones en general y de zonas francas especialmente, las remesas tienden definitivamente a recibir afectaciones, la inversión extranjera directa y posiblemente el crédito privado que estaba destinado a Nicaragua también va ser afectado, lo cual podría repercutir en menos inversiones de infraestructura que el sector privado tenía pendiente. Esto va a acentuar la tendencia hacia una desaceleración que teníamos de esta economía (de Nicaragua) por razones del impacto del precio del petróleo, por razones del impacto de la inflación (13.97 por ciento entre enero y septiembre) y la pérdida del poder de compra que eso generó. Así que creo pues que, hasta el momento, lo que se prevé es que la economía nicaragüense podría andar en un crecimiento que tal vez estaría más cerca de 2.5 por ciento.

¿Y el impacto en el flujo de remesas como lo prevé. El BID dijo que el ahorro entre los inmigrantes ha disminuido 3,500 dólares en 2007 a 2,500 en 2008?

Para que dimensionemos, por ejemplo, Estados Unidos tuvo en octubre una de las mayores pérdidas de empleo que ha experimentado en la historia de sus últimos años, se perdieron 250 mil empleos, esa tendencia va a continuar. Sectores donde nosotros estamos, donde los nicaragüenses están laborando en el extranjero, como los servicios y la construcción, son áreas que van a ser afectadas por la recesión de los Estados Unidos y donde, efectivamente, vamos a ver un impacto en las remesas si es que no está ocurriendo ya. Creo que nosotros experimentamos todavía un crecimiento bastante saludable de las remesas en parte porque, hasta el momento, Costa Rica continúa siendo una fuente de dinamismo de esas remesas, pero de los Estados Unidos definitivamente ya ha comenzado a desacelerarse la tendencia del flujo de remesas. Pero Costa Rica está entrando en una etapa difícil de su economía, inclusive más complicada que la nuestra en cierto sentido, porque el sector de la construcción, donde habemos muchos nicaragüenses que laboran, prácticamente está congelado en Costa Rica en este momento. Además, la liquidez del sistema financiero y los créditos para bienes raíces, están muy afectados en la economía de Costa Rica, más el hecho de que los desarrollos turísticos están experimentando un colapso en el valor de sus activos que tenían. Entonces, todo esto está llevando a una situación de parálisis en todo lo que es la actividad de bienes raíces y de la construcción. Por tanto, también podemos prever un efectos de las remesas desde Costa Rica.

Buena parte de las familias que reciben remesas son de bajos recursos o pobres. ¿Qué impacto tendrá en su bienestar un bajón de las remesas que reciben?

Definitivamente vamos a ver un impacto sobre los niveles de pobreza del país, porque normalmente son gente pobre, de bajos ingresos y que claramente podrían ver deteriorada su capacidad de consumo y, por ende, su nivel de pobreza. Lo que pasa es que mientras no hagamos encuestas que midan el impacto, no podemos saberlo. Pero un bajón de las remesas sí tiende a afectar a los sectores más pobres, especialmente, porque son aquéllos que dependen mayormente de ingresos como las remesas, entonces se va a ver afectado el consumo de estos sectores.

¿Qué pueden hacer estas familias para mitigar los efectos?, ¿qué consejos pueden darles?

Primero, estar claro de cuáles son sus perspectivas, si están en un sector vulnerable, adecuar su plan financiero, su programa de gastos a esa nueva realidad. Creo que en este momento hay que ser bien conservador con respecto al gasto, hay que ahorrar, economizar hasta donde más se pueda en todo lo que se pueda en estas circunstancias, lo cual realmente no contribuye a la reactivación económica pero es lo que te podés esperar de una situación como ésta y, además, lo que creo es lo más aconsejable. Mientras no estés seguro en tu flujo de ingresos, entonces debés ser muy conservador con tu gasto y buscar las mayores eficiencias posibles.

¿A nivel nacional qué tanto podría impactar la crisis en los niveles de empleo?

Podría tener un gran impacto en la medida en que vemos una desaceleración en ciertos sectores que son incentivos en el uso de mano de obra como las zonas francas. Debemos estar pensando y preparándonos para ver cómo vamos a manejarnos en estas circunstancias, para tratar de proteger lo mejor posible al país de los vaivenes de la economía internacional. Ahí es donde debemos alcanzar acuerdos entre sectores públicos, privados y trabajadores, para proteger el empleo.

La baja del precio del petróleo “es quizás el único factor positivo que vemos en el horizonte”, indica Mario Arana, también ex Ministro de Fomento, Industria y Comercio. Pero recuerda que la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP), se reunirá a mediados de diciembre para discutir el futuro de su producción y, posiblemente, empujar nuevamente al alza los precios como quieren algunos países del cartel como Venezuela.

Advierte que si la OPEP decide un recorte de la producción en un contexto de crisis financiera y económica, la medida podría resultar incluso adversa a los intereses del cartel, ya que la demanda del crudo podría bajar aún más.

“Los (países) OPEO están tratando de actuar en el sentido de restringir la oferta para ver si pueden recuperar un poco los precios, pero todavía no se puede precisar qué decisión van a tomar (en un reunión programada para 17 de diciembre), porque algunos preferirán vender más petróleo en vez de recortar producción para obtener supuestamente mejores precios”, sostiene Arana.

Si el bloque petrolero opta por un nuevo recorte a su producción diaria, adicionales a los 1.5 millones de barriles que dejó de bombear a partir del 1º de noviembre, “sería un agravante más de una situación ya complicada”, sostiene.

No obstante, Arana vislumbra un debate entre los 13 países miembros de la OPEP en torno a un nuevo recorte de su producción.

“Creo que (los países de la OPEP) van a tener que pensar si la salida al problema es incrementar los precios del petróleo en un contexto claramente de recesión. Creo que la van a tener bien complicada, no va a ser una discusión fácil, no va a ser un acuerdo bien fácil, creo que en estas circunstancias van a chocar criterios de intereses muy particulares. Todos los países van a tratar de ver cómo sale cada quien lo mejor posible, desde su propia perspectiva”, proyecta Arana.

Venezuela y Ecuador, aliados y miembros de la OPEP, tienen posiciones encontradas. Caracas quiere un recorte de la producción del cartel de hasta 1.5 millones de barriles diarios, pero Quito confesó la semana pasada que quiere “tratamiento especial”, es decir que no se le obligue a recortar su producción.

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