- Es posible destacar tres tipos principales de piel (normal, seca y grasa) con algunos subtipos y otros tres tipos de piel especiales
Según el doctor Sánchez Acosta, médico experto de la Sociedad Española de Medicina Estética, podemos destacar tres tipos principales de piel (normal, seca y grasa) con algunos subtipos y otros tres tipos de piel especiales (mixta, envejecida y sensible), cuyas características podemos comprobar a continuación.
Piel normal
Presenta brillo moderado, color mate. Aspecto fresco y luminoso. Poro imperceptible. Tacto aterciopelado, flexible, fina y elástica. Pigmentan bien. No existe descamación perceptible.
Piel seca constitucional
Carece de brillo. Presenta engrosamiento, tacto áspero y rugoso. Pigmentan bien previo enrojecimiento y se queman con facilidad bajo exposición solar. Se deterioran más a medida que avanza el envejecimiento.
Piel seca adquirida
Piel mate, sin color. Poro imperceptible. Arrugas perioculares y peribucales. Ante los agentes externos fácilmente presentan rojeces y descamación.
Piel grasa seborreica
Aspecto de brillo graso. Con zona medio facial engrosada. Poro dilatado en zona seborreica. No suelen presentar rojeces ni descamación. De tacto suave y untuoso.
Piel grasa deshidratada
Aspecto brillante pero sin color. Poros perceptibles a simple vista. Piel engrosada en zona seborreica tendiendo a descamación y enrojecimiento en dichas zonas. Pigmentan bien. Sufren congestión con los cambios de temperatura.
Piel grasa asfíctica
Brillo en zonas seborreicas pero con aspecto marchito y mate en zonas laterales del rostro. Piel algo engrosada. Aspecto pálido. Presenta quistes y comedones de grasa. Pigmentan mal y pueden aparecer manchas frecuentes y coloración irregular. Susceptible de irritación facial fácil y de deshidratación.
Piel mixta
Este tipo de piel es la más frecuente en las personas. Posee una zona medio facial grasa (zona T: frente, nariz y barbilla) y laterales secos.
Piel envejecida
Aspecto mate. Poro imperceptible. Falta de tono al pinzamiento y de firmeza al estiramiento. Aparición de pliegues o arrugas superficiales.
Piel sensible
Ante determinados estímulos externos como pueden ser los ambientales, cosméticos, etc. el paciente puede presentar sensación de quemazón, picor, escozor, sequedad y descamación.
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