- Se dice que ninguna comida está realmente completa sin un merecido postre. Aquí le recomendamos otra alternativa para coronar una buena comida
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Para muchos es un postre, para otros, una taza de café. Y es que luego de ofrecer un buen almuerzo, o para cerrar con broche de oro una suculenta cena, hace falta un detallito especial que nos deje un buen sabor en la boca.
Saliéndonos un poco de lo tradicional, los licores son un buen aliado, tanto para abrir el apetito como para coronar una buena comida.
Los aperitivos, por ejemplo, usualmente están compuestos por frutas, mayoritariamente cítricas, suelen ser cortos, secos, es decir que no llevan nada de endulzantes y se sirven antes de la comida, por lo general es un trago puro de alcohol y lo que hace que las papilas gustativas se abran.
Armengol Cerda, gerente de bebidas del restaurante Friday’s explica que la diferencia entre los aperitivos y los digestivos, es que estos últimos “son predominantemente de sabores dulces, son los que cierran después de una cena, es lo último que se va a tomar”; su función principal es quitar la sensación de llenura, ayudar a la digestión y aportar un buen sabor al final.
Cerda menciona los licores a base de grosellas, anís, avellanas, combinación de whisky, flor y miel; café, cremas de cacao, cremas de menta, licores de naranja, licores de nueces, entre otros.
Generalmente se sirven en copas de licor de más o menos cinco centímetros y a temperatura ambiente. Un trago pequeño es suficiente.
PARA GUSTOS LOS SABORES
Los tragos digestivos, que también se conocen como Short Drink (tragos cortos) se agrupan en dulces, semidulces y cremosos.
Los primeros llevan como ingrediente un aguardiente fuerte y licores que se caracterizan por ser muy dulces como en el caso del Rusty Nail o el Stinger. Los semidulces, que son los de mayor preferencia, se caracterizan por estar bien equilibrados entre sí, entre éstos mencionamos el Orgasmo o el Ruso Negro; y finalmente los cremosos tienen como ingrediente principal la leche o crema de leche, como por ejemplo el Alexander o el Royal Temptation.
DEDÍQUESE A DISFRUTARLOS
Pero a diferencia de los vinos, donde para escogerlos se debe tomar en cuenta el plato que se come; en el caso de los digestivos, Cerda asegura que no hay una regla escrita.
“Todo depende del gusto que uno tenga, si quiere probar algo dulce con algo fuerte, recomiendo un Baileys. Si desea algo un poco seco y que te despierte, puede ser Kahlúa , y si busca algo más suavecito, el Amaretto es una buena opción”, asegura.
Pero más importante que el trago, es cómo se sirve. Puede presentar los digestivos en un solo shot, en un vaso old fashioned con hielo frappe, o sólo en una copa de brandy. En este último caso lo que se hace es precalentar la copa, agregándole agua caliente, esto permite que los olores se intensifiquen y se pueda disfrutar más el sabor.
Así que ya no hay excusas. Después de hoy ninguna comida estará completa sin llevarse el dulce recuerdo de un sabroso digestivo.