- La caída de las exportaciones textileras de Nicaragua hacia Estados Unidos, así como una desaceleración en el ritmo de crecimiento de las remesas familiares, sobresalen por ahora entre los primeros efectos de la crisis financiera internacional sobre la economía nacional
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Ver Infografia > El sector textil de Nicaragua se convirtió en uno de los primeros de la economía nacional en resentir la tormenta de la crisis financiera internacional, que según los organismos internacionales enrumba al planeta hacia los niveles de crecimiento más bajos registrados desde la recesión del 2001. Ahora, se le está sumando el sector de las remesas, otro de los pilares de la economía nacional que ya registra una desaceleración en su ritmo de crecimiento. Y si el panorama se oscurece aún más, a como apuntan los pronósticos, se irán agregando otros sectores golpeados, indirectamente, por la turbulencia.
El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, revela que entre enero y agosto el crecimiento de las remesas familiares recibidas por el país alcanzó un 16.5 por ciento con respecto al mismo período del 2007. No precisa cifras absolutas, pero refiere que tal crecimiento, aún alto, es menor al 18 por ciento que, hasta julio, venía registrando la llegada de remesas, las cuales sumaron hasta ese entonces más de 408 millones de dólares.
En el estado de la Florida, donde reside buena parte de la comunidad nicaragüense radicada en Estados Unidos, país que aporta al menos el 75 por ciento de las remesas familiares que anualmente recibe nuestro país, Rosales sostiene que han habido reportes de un aumento de la tasa de desempleo. Por ello, es claro al afirmar que “es de esperar que tengamos una disminución de las remesas”.
Tan sólo en julio, cuando la crisis financiera internacional aún no se profundizaba, el sector textil nicaragüense confirmó una “desaceleración del ritmo de crecimiento” de sus exportaciones, principalmente a Estados Unidos, donde explotó la crisis financiera.
El sector registró un crecimiento de sus ventas al exterior de sólo 1.2 por ciento entre enero y julio pasados, cifra lejos del 20 por ciento que logró entre enero y julio del 2007.
Pero la situación se agravó aún más en agosto pasado, cuando la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de la Confección (Anitec), reporta en su más reciente informe un decrecimiento del 22.8 por ciento del valor de sus exportaciones.
El reporte, facilitado por la vocera de Anitec, Urania Aguirre, refiere tras los resultados negativos de agosto que durante los primeros ocho meses del 2008 las exportaciones textileras de Nicaragua ascendieron a 628.5 millones de dólares, es decir 2.39 por ciento menos con respecto al mismo período, pero del 2007.
Rosales está claro que el panorama para la economía nacional, muy ligada a Estados Unidos y Europa, pero también a Centroamérica, está bajo un combo de amenazas a mediano plazo. En la lista incluye una disminución en el flujo de remesas, del turismo, de inversiones extranjeras y, como resultado final, riesgos de menor crecimiento económico y de desempleo.
Eduardo Montiel, catedrático del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), también estima que Nicaragua, efectivamente, podría registrar un menor flujo de remesas, un menor crecimiento de las exportaciones, así como mayores restricciones del crédito bancario y mayores tasas de interés.
Montiel, ex Ministro de Hacienda y Crédito Público, refiere —como para reforzar las proyecciones de una baja de las remesas familiares— que durante septiembre pasado se despidió cada día en Estados Unidos a un promedio de 7,000 personas en el sector de la construcción, uno de los sectores donde más latinos, incluidos nicaragüenses, laboran.
“Todavía la crisis no termina, nos podemos llevar algunos sustos más”, subraya Montiel. “El que creía que, esta crisis es una crisis de Estados Unidos y de Europa, se equivoca. Nos va a golpear mucho”, reitera Montiel.
COOPERACIÓN TAMBIÉN EN RIESGO
La representante en Nicaragua del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mirna Liévano, recuerda que este año “hemos tenido una serie de situaciones complicadas”.
Primero, recuerda, la crisis del alza del precio del petróleo, que alcanzó en julio el histórico valor de 147.27 dólares el barril, después vino la crisis agroalimentaria y ahora la crisis financiera internacional.
“El impacto de la crisis lo dividiría en dos. El impacto que tiene en los países grandes, que tienen sus sistemas financieros más integrados, tienen problemas de liquidez (efectivo) severos. Entretanto, los países pequeños como Nicaragua tienen varios efectos, quizás algunos más dilatados”, valora Liévano.
Recuerda que uno de los sectores que está en crisis en Estados Unidos es la construcción, donde se incubó parte de la actual crisis financiera, debido al atraso y no pago de los créditos hipotecarios de alto riesgo.
“Todos sabemos que los inmigrantes nicaragüenses y centroamericanos en general trabajan mucho en el sector de la construcción. Entonces, al haber una crisis en el sector se reduce el empleo y, por supuesto, hay riesgo de que se reduzcan las remesas”, confirma la representante del BID en Managua.
Luego, añade Liévano, al estar las economías desarrolladas en crisis, va a bajar su consumo y su gasto. “Entonces, las exportaciones de Nicaragua van a bajar”, subraya.
Hasta septiembre pasado el sector exportador nica, sin incluir las exportaciones de las zonas francas, registraron un crecimiento del 35 por ciento en términos de valor, al totalizar 1,284 millones de dólares, según un reporte preliminar del Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex).
Pero a lo largo de octubre productos claves para la oferta exportable nacional, como el café y el oro, han visto caer su valor. De 140 a 116 dólares por quintal en el caso del café y de 1,000 a 750 dólares la onza troy en el caso del oro.
Liévano agrega el riesgo de una disminución de la cooperación internacional, porque recuerda que “todos estos países (desarrollados) están teniendo problemas de liquidez serios, entonces van a empezar a recortar su gasto y a ver qué pueden disminuir. Hay riesgo de que la ayuda pueda eventualmente disminuir”.
Precisamente Estados Unidos, Europa y Japón, principales afectados por la crisis financiera internacional, figuran entre los mayores cooperantes para Nicaragua, que recibe un promedio anual de poco más de 500 millones de dólares en cooperación, a través de donaciones y préstamos.
Otros nuevos cooperantes para Nicaragua, como Venezuela que sustenta sus ingresos en las exportaciones de petróleo, se tienen que enfrentar a la reducción del precio del crudo, el cual ha perdido poco más del 56 por ciento de su valor desde que alcanzó en julio su máximo histórico.
“Se esperan también efectos significativos originados por la disminución de las remesas provenientes de Estados Unidos, que ya está aconteciendo, sobre todo en México y algunos países de América Central y el Caribe. Esto refleja la desaceleración en Estados Unidos, particularmente en el sector de la construcción (…)”, añade el FMI en su más reciente pronóstico sobre el desempeño de la economía mundial.
CEPAL TAMBIÉN CONFIRMA
Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el escenario mundial obliga a la región a “enfrentar retos inmediatos y de largo plazo”, valora su secretaria ejecutiva, Alicia Bárcenas, en el informe Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe, tendencias 2008, divulgado el lunes.
En el corto plazo, como consecuencia de la turbulencia financiera y económica internacional los gobiernos tendrán menor acceso a financiamiento externo, tasas de interés más altas, bolsas locales golpeadas y la reorientación de capitales hacia destinos y activos más seguros, así como menores envíos de remesas y menores niveles de inversión extranjera directa, indica el informe. Todo esto afectará las líneas de crédito para las exportaciones y los planes de inversión, limitando el crecimiento.
Por ello, la CEPAL aconseja que para evitar el contagio de las economías industrializadas, los gobiernos de la región “debieran asegurar la liquidez del sistema financiero, junto con reforzar la vigilancia prudencial de la fortaleza de bancos e instituciones financieras más vinculadas al financiamiento internacional y a operaciones riesgosas”.
En el ámbito comercial, la CEPAL explica que “se espera que la expansión de las exportaciones de la región se reduzca debido al descenso del crecimiento de las importaciones, principalmente en los Estados Unidos y, en menor medida, en el Japón y la Unión Europea”.
El crecimiento de las exportaciones de cada país dependerá de la participación de esos mercados en su canasta exportadora y del grado de éxito en el redireccionamiento de sus exportaciones hacia mercados más dinámicos, sobre todo China y otros países asiáticos, algo que es más sencillo para los productos estandarizados —como los productos básicos— que para las manufacturas.
Por consiguiente, para el Caribe, Centroamérica y México se verán más afectados que América del Sur. Esto se pone de manifiesto en las proyecciones de la CEPAL, que muestran que el crecimiento real de las exportaciones de Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana se reducirá de forma sustancial en 2008 en comparación con 2007.
El FMI también coincide en afirmar que se prevé que el crecimiento de la demanda de los socios comerciales de la región disminuirá sustancialmente. En Estados Unidos, Europa y Japón ––que juntos absorben alrededor del 70 por ciento de las exportaciones de la región y más de 40 por ciento de las de Nicaragua— se perfila una marcada desaceleración en el próximo par de años.
Esto afectará a todas las economías de la región, pero en especial a las que mantienen lazos económicos estrechos con países avanzados, como es el caso de México, América Central y el Caribe. Además, muchos países, en especial en el Caribe, están sintiendo los efectos de una menor demanda de servicios turísticos tanto de Estados Unidos como de Europa.
CRECIMIENTO A LA BAJA
El presidente del BCN, Antenor Rosales, es cauto al hablar de nuevas proyecciones de crecimiento de la economía nacional, tras el azote de la crisis financiera. Responde que prefiere dejar como tema de discusión con una misión del FMI, que arribará el 11 de septiembre a Managua, las estimaciones de crecimiento de entre 3 y 4 por ciento que el Gobierno se planteó a mediados del año.
No obstante, el FMI ha estimado ya en su más reciente informe sobre las perspectivas para la economía de Latinoamérica y el Caribe, que el crecimiento económico de Nicaragua sería del tres por ciento este año y quizás del 3.5 por ciento durante el 2009.
El crecimiento proyectado para Nicaragua este año sería similar al que tendría El Salvador, pero por debajo del 4 por ciento para Guatemala y Costa Rica y más aún del 4.2 por ciento que registraría Honduras.
El crecimiento económico de Latinoamérica para 2009 difícilmente llegará al 3 por ciento, sobre el 4 por ciento previsto, y en 2008 no alcanzará al estimado de 4.5 por ciento debido a la actual crisis financiera internacional, advirtió el lunes la CEPAL.
Debido al fuerte dinamismo que Latinoamérica registró durante el primer semestre del 2008 —explica entretanto el FMI—, se proyecta que el crecimiento económico este año será de 4.6 por ciento, pero se prevé que “se desacelere notablemente” a 3.2 por ciento en 2009.
Este pronóstico se basa, en parte, en el actual proceso de contracción de las condiciones mundiales de financiamiento y de aumento de la aversión al riesgo que está teniendo lugar, probablemente será persistente, ya que deberá transcurrir algún tiempo hasta que las conmociones que están produciéndose en el sistema financiero mundial tengan un desenlace definitivo, aclara el FMI. Nicaragua, a tomar nota.