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Sin bajar la guardia contra el cáncer de mamas

Conozca la historia de una sobreviviente que perdió su seno, sufrió el abandono de su marido y a la que su ginecólogo la calificó de “necia” por insistirle en un chequeo exhaustivo [doap_box title=»EL AUTOEXAMEN PUEDE SALVAR SU VIDA» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Se pueden prevenir más muertes en la medida que las mujeres son más conscientes […]

  • Conozca la historia de una sobreviviente que perdió su seno, sufrió el abandono de su marido y a la que su ginecólogo la calificó de “necia” por insistirle en un chequeo exhaustivo
[doap_box title=»EL AUTOEXAMEN PUEDE SALVAR SU VIDA» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Se pueden prevenir más muertes en la medida que las mujeres son más conscientes de la salud de su cuerpo, señala Teresa Campos, del Programa de la Lucha contra el Cáncer de Mamas de la Fundación Ortiz Gurdián.

Las mujeres deben perder el temor de explorar su cuerpo.

No se puede predecir la edad en la que se padecerá de cáncer de mamas, sin embargo, puede tener un diagnóstico temprano, de ahí la importancia de un autoexamen mensual.

La Sociedad Americana del Cáncer señala que las mujeres jóvenes suelen tener cáncer de senos más agresivo porque tienen un tejido más denso y complica la localización de tumores.

La Fundación Ortiz Gurdián desde el 2004 cuenta con el Programa de la Lucha contra el Cáncer de Mamas, donde asisten anualmente a 150 mujeres de escasos recursos, a ellas se les brinda orientación y tratamiento completo.

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Faltaban unos días para que Belia Mayela Ruiz cumpliera 42 años. Era mayo del 2005, en su casa de El Rosario, Carazo, la morena alta y espigada se realizaba una autoexploración en sus mamas, el mismo que había enseñado a hacerse a muchas mujeres por su trabajo de promoción en Profamilia. Para su sorpresa sintió que en la parte superior de su seno izquierdo había una “pelotita”. Era la presencia del cáncer.

Ese fue el inicio de una lucha que aún continúa y donde no sólo perdió su seno sino que también sufrió el abandono de su esposo con quien estuvo casada 25 años y con el que procreó tres hijos. El deseo de criar a su descendencia hizo que Belia demostrara su temple y que no se doblegaría fácilmente ante la posibilidad latente de la muerte.

“Palparme ese bultito me alarmó porque soy el sostén de mis tres hijos y de mi madre que es una anciana. En ese momento tenía esposo, pero al enterarse de mi enfermedad me abandonó… cuando más necesité del apoyo de un compañero. Gracias a la misericordia de Dios me han sobrado ángeles en mi camino que me han apoyado en esta lucha por sobrevivir”.

Teresa Campos, del Programa de Lucha contra el Cáncer de Mamas de la Fundación Ortiz Gurdián, señala que “el cáncer de mamas es un problema destructivo para la mujer, si no es detectado a tiempo, pero sobre todo se vuelve un problema que afecta a toda la familia, porque la mujer es madre, hija, hermana y sobre todo es el centro de su hogar, el pilar en el que descansa la familia”.

Mujer necia

Al descubrir que en su seno había un bulto, Belia recurrió ansiosa a un ginecólogo privado, al que le explicó lo que sentía.

—“Eso no es nada”—, le dijo.

Ella insistió: —Cómo no va a ser nada si antes no lo tenía.

—Vos querés que te pinche—, dijo el médico.

—Si tiene que hacerlo hágalo, replicó Belia.

El médico introdujo una jeringa en el seno de Belia, luego de mirar el líquido que extrajo, tiró la jeringa en un basurero.

Belia Ruiz deseosa de descubrir qué había ahí se atrevió a decir “doctor por qué no me hace el favor de darme la jeringa que acaba de botar para hacerle unos exámenes en un laboratorio, de paso me regala la orden”.

La respuesta del especialista fue “vos sí que sos necia”. Acto seguido el médico recogió la jeringa, la selló y se la dio junto a una orden para su análisis.

El resultado de los exámenes de Belia indicaba que urgía de una mamografía. “Cuando me entregaron los resultados de la mamografía, leí: metástasis ++. En su momento no entendí, ahora sé que significaba que la enfermedad estaba en segunda etapa”.

Lucha bien ganada

En su testimonio Belia dice que fue hasta que llegó al Hospital Bertha Calderón que el médico que la atendió le dijo “usted tiene cáncer”.

“Yo ya me lo imaginaba porque ahí sólo van las mujeres con ese problema. En ese momento sentía que el mundo se derrumbaba, pero logré decirle al médico: voy a luchar”.

En pie de lucha

En casa de Belia Ruiz hay una pulpería, en ella hay un rótulo muy particular, no oferta productos de ninguna casa comercial, pero que sí puede salvar vida: “Soy voluntaria de la lucha contra el cáncer de mamas, cualquier información preguntar aquí”, reza .

Sonriente, con un seno hermosamente reconstruido que deja entrever debajo de una blusa ajustada y con muchas ganas de ayudar a otras mujeres, Belia asegura: “Yo caminé con la ayuda de Dios y busqué desesperadamente información sobre la enfermedad y organizaciones que me ayudarán, por eso me entrego a este trabajo”.

Ella no sólo promueve el autoexamen de senos desde su pulpería a toda mujer que llega, sino que también visita las comarcas para hablar de esta enfermedad con otras personas. “He traído a muchas mujeres a Managua a hacerse mamografías, pierdo un día completo de gestión, pero no importa, si sé que de esa manera se puede salvar una vida”, expresa Belia Ruiz, para quien los recuerdos de los estragos de la quimioterapia y radioterapia son sólo eso, recuerdos de muerte con grandes destellos de esperanzas.

En etapa avanzada

En Nicaragua el problema de la falta de conciencia en las mujeres sobre la salud de su cuerpo hace que en un 70 por ciento de los casos la mujer busque ayuda cuando el cáncer ya está en tercera etapa o avanzada, según criterio de la oncóloga Yolanda Ramírez Vanegas, presidenta de la Asociación Nicaragüense de Oncología.

“Aunque ha habido un advenimiento de información en los medios de comunicación y eso ha permitido que más mujeres traten de descubrir en sí misma la posibilidad de un cáncer, que es algo que está latente”, indica la doctora Ramírez Vanegas.

Según la oncóloga, una de cada ocho mujeres está expuesta a contraer cáncer de mamas. La edad de riesgos se incrementa a partir de los 40 años.

Para la oncóloga, el cáncer de mamas es un enemigo silencioso que no duele, pero que agrede todo el sistema.

A paso firme

En Nicaragua no existe cultura de autoexamen y la lucha está en que cada vez más mujeres lo practiquen, expresa Teresa Campos, de la Fundación Ortiz Gurdián.

“Sólo podremos decir que estamos ganando esta batalla cuando las mujeres se detecten el cáncer de senos en etapa temprana. De esa manera la mujer podría conservar sus senos y no someterse a la mastectomía radical”, precisa.

Como estrategia de la lucha contra el cáncer la fundación apuesta a un voluntariado de 127 mujeres y la creación de un centro de información. “Contaremos con una línea donde un médico dará respuestas a las inquietudes”.

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