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El estadounidense Sugar Ray Leonard, uno de los boxeadores más legendarios de la historia, reveló que la clave de sus glorias en el deporte estuvo relacionada con sus sueños, sobre todo con el de ser un gran héroe.
“Fue un día difícil aquel cuando mi maestro de primaria nos preguntó qué queríamos ser de grandes. Yo lo tenía claro y cuando lo dije, todos los chicos se burlaron. Era normal, porque yo soñaba ser un súper héroe, y ahí empezó todo”, dijo en una conferencia en el Congreso Mundial del Deporte en la Ciudad de México.
Sugar enfatizó en la importancia de tener sueños para poder lograr las metas, pero aclaró que éstos deben estar acompañados de mucho trabajo, ya sea levantarse a entrenar a las cinco de la mañana, si se trata de un boxeador, o llegar una hora antes a la oficina, en caso de un empresario.
Vestido de traje y con una pose sobria, el legendario peleador recordó que en la Ciudad de México ganó los Juegos Panamericanos de 1975 y se refirió con orgullo a su salto a la fama, cuando le ganó al cubano Andrés Aldama en la final de peso welter de los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976.
“Yo estaba ahí, con mi medalla de oro mientras tocaban el Himno de mi país, y vino a mi mente la idea de que me había convertido en un súper héroe”, afirmó.
Al hablar de su experiencia de vida, Ray recordó que nadie nace campeón mundial de boxeo ni tampoco cirujano y es importante ser perseverante y ser muy positivo, e hizo un comparativo entre los éxitos en la vida.
“He visto a los ojos del panameño Roberto Durán y me ha pegado fuerte, y alguna vez mi hijo me pidió ayuda en la tarea de Matemáticas y hacerlo fue una victoria igual”, aseveró.
En su presentación, Leonard se mostró como un ser humano y reconoció que en toda su carrera siempre debió lidiar con los nervios.
“Nunca pude deshacerme de los nervios, pero uno aprende a estar concentrado y a tener gran determinación”, afirmó.