- Sobrevolar el Océano Pacífico para visitar Taipei, en la República de China Taiwán, es un largo viaje que bien paga. Podrá disfrutar del contraste cautivador de esta metrópolis del sureste de Asia
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TAIPEI/REPÚBLICA DE CHINA TAIWÁN
Recorrer algunos de los rincones de Taipei es hacer un viaje al pasado, sin dejar de ver al futuro. En pocos minutos el visitante puede pasar de disfrutar de la milenaria cultura china, que se expresa en parte en los templos budistas y taoístas que salpican la ciudad y las más de 650 mil piezas que se exhiben en el Museo Nacional del Palacio, a las maravillas del mundo moderno como el Taipei 101, que con sus 508 metros de altura es el rascacielos más elevado del mundo.
Taipei, capital de la República de China Taiwán, con sus más de 2.6 millones de habitantes es una pujante metrópolis que día a día vive el desarrollo de la industria, el comercio y la tecnología; pero sin olvidarse de su cultura llena de tradiciones, creando una atmósfera llena de contrastes que cautivan al visitante.
Aunque hay mucho de donde escoger para pasarla de lo mejor en Taipei, el recorrido de un día puede llevarlo por algunos de los más emblemáticos sitios de la ciudad, como el Museo Nacional del Palacio, fundado en 1925 en la Ciudad Prohibida de Pekín en China Continental; el templo taoísta Pao-An cerca del cual se levanta el complejo monumental en honor al filósofo Confucio; el Monumento a Chain Kai-shek, uno de los héroes de la nación asiática, en cuyo perímetro se localiza el Teatro Nacional; más el mercado nocturno de Shilin, uno de los más populares, donde bien podría regatear si desea obtener descuentos por las compras que, sin duda alguna, se verá tentado a realizar.
En el Museo Nacional del Palacio se exhiben piezas desde la época neolítica hasta la Dinastía Ching, que gobernó China desde los años 221 hasta 1911 después de Cristo. Aquí podrá apreciar piezas de bronce, porcelana y cerámica de los más finos acabados y diseños, hasta la famosa escultura Repollo de Jadeítica, una pequeña pieza de las más valiosas del museo, prueba de la habilidad, destreza y paciencia de los antiguos artistas chinos para darle forma a la piedra de jade.
Si quiere tomar un respiro, luego de recorrer los salones del Museo Nacional del Palacio, puede hacerlo descansando en los cercanos jardines Chih De, Chih Shan y la residencia de Chang Ta-chi´ien, todos lugares tranquilos y elegantes con su dosis de naturaleza en medio de la ciudad dominada por los rascacielos y las autopistas de hasta tres niveles.
¿Listo? Entonces, apure el paso para su próxima estación: el templo Pao-An, donde tendrá chance para apreciar la singular belleza del lugar, conformado por un complejo arquitectónico que exhibe en cada rincón la religiosidad oriental y la mitología china, de la cual forma parte el emblemático dragón, símbolo de la sabiduría y del poder supremo.
Es recomendable que, cuando recorra el templo, no se olvide guardar silencio para no interrumpir las oraciones y ofrendas, regularmente flores, frutas e incienso, que ofrecen los creyentes taoístas y que imprimen un toque de santidad al templo fundado hace más de 300 años.
El Monumento a Chain Kai-shek y el Palacio Presidencial, este último uno de los vestigios arquitectónicos de la presencia japonesa en Taiwán, es otra estación obligada al visitar Taipei para apreciar la arquitectura moderna, aunque siempre con un toque tradicional de la ciudad.
En esta zona cada 10 de octubre decenas de miles de niños escolares participan en la celebración de la fundación de la República, tomando parte en un desfile lleno de colorido, sonidos y creatividad al mejor estilo chino.
No se olvide que tiene que guardar energías para el Taipei 101 y subir hasta su mirador acondicionado en el piso 89, desde donde tendrá una panorámica sin igual de la ciudad, la cual desde esa altura parece ser una pequeña maqueta diseñada con los más mínimos detalles arquitectónicos.
Los primeros cinco pisos del Taipei 101, que se terminó de construir en el 2004, ofrecen amplios espacios para exclusivas tiendas y restaurantes especialmente orientales, en donde los tradicionales platillos con fideos no pueden faltar. Aquí puede tomarse el tiempo necesario para saborear la cocina del sureste de Asia, en especial la japonesa, la cantonesa e incluso la vietnamita y la tailandesa, para mencionar algunas. Todas con su particular sazón.
Ya con las energías recargadas puede dirigirse al quinto piso del Taipei 101 y tomar un ascensor, con capacidad para al menos 30 personas, que en sólo 37 segundos podrá llevarlo hasta el piso 89, donde se localiza el mirador de la torre, una de las más modernas del mundo y cuya estructura exterior simula una vara de bambú, otro de los elementos predominantes en la cultura china.
Así es Taipei. Elegante y también tradicional. Bulliciosa, aunque con pequeños oasis para la reflexión y el descanso. Moderna y orgullosa de sus raíces.