- Pobladores demandan urgente reparación de caminos
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La Pita del Carmen, comunidad de Jinotega, que sufrió la guerra de los años ochenta, progresa poco a poco. Sin embargo, el eterno dolor de cabeza para quienes viven en este lugar, ubicado a unos 85 kilómetros al norte de la ciudad, son los malos caminos.
Los malos caminos, destruidos por el invierno, continúan siendo una preocupación para los productores de la zona, que se quejan de la indiferencia del Gobierno en plena entrada de la cosecha cafetalera y cuando está saliendo el maíz, los frijoles y el ganado hacia otras zonas.
La luz eléctrica llegó a la zona gracias a la brigada norteamericana Ben Linders, que maneja doña Rebeca Lief.
ALUMBRADO POR 22 HORAS
Gracias a este proyecto se construyó una minicentral hidroeléctrica en la quebrada La Pavona, lo que garantiza 22 horas de fluido eléctrico para unos 8 mil habitantes de aquí.
En esta comunidad hay un instituto de secundaria hasta cuarto año y un puesto de salud con un médico y una enfermera, sin embargo, Dionisio Blandón Gutiérrez, productor de la zona, dijo que ese personal es insuficiente para las necesidades de salud que tienen los pobladores de la comunidad.
Cabe destacar que aunque en la zona hay cuatro miniacueductos que fueron instalados por la colaboración de organismos no gubernamentales, se encuentran dañados debido al fuerte invierno y por ello los habitantes del lugar no tienen el vital líquido.
URGE GASOLINERA
El territorio de La Pita del Carmen pertenece al municipio de El Cuá y se encuentra cerca del límite territorial con el municipio de Jinotega.
En este punto intermedio funciona un abastecimiento de combustible en la casa de don Leopoldo Herrera Cruz, quien despacha gasolina y diesel que trae en una camioneta desde Jinotega.
La gasolina se abastece con métodos artesanales. El galón de ambos combustibles valía hasta el fin de semana 110 córdobas parejo.
Lo trae en barriles con capacidad para 55 galones, coloca una manguera, succiona y luego despacha el combustible en galones.
Cabe destacar que en la casa de Herrera también funciona un comisariato, donde vende ropa, zapatos de cuero y hule, funciona como pulpería, farmacia y ferretería.