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Hopkins dio una clase de boxeo a su rival Pavlik recibió cátedra
Tomado de ESPN
Bernard Hopkins ha desafiado las probabilidades toda su vida. Él te dirá que cuando estaba cumpliendo una condena en prisión de cuatro años y medio por robo a mano armada, desafió las probabilidades al nunca más regresar a la cárcel luego de ser dejado en libertad.
Se convirtió en campeón peso mediano y defendió la corona en veinte ocasiones, otro desafío a las probabilidades, especialmente cuando noqueó a Félix Trinidad, a pesar de no ser el favorito, para convertirse en el campeón indiscutido en 2001.
Una y otra vez las cosas le salieron a Hopkins, que peleó contra el sistema a través de toda su carrera y luego venció las posibilidades otra vez, al saltar 15 libras a la división de peso semipesado en las 175 libras, y venció a Antonio Tarver, en una virtuosa actuación para quedarse también con ese trono en 2006.
Y ahora, Hopkins, con su legado cimentado en el boxeo, lo volvió a hacer. No sólo venció al campeón mediano Kelly Pavlik. Lo demolió en una sorprendente y clara decisión unánime el sábado en el Boardwalk Hall, donde le rompió el corazón a más de 11,332 fanáticos que fueron a apoyar al héroe de Youngstown, Ohio.
Y no se olviden de esta realidad: Pavlik tiene 26 años y está en la cima de su carrera. Hopkins tiene 43. Se suponía que fuera lo opuesto.
Pero Hopkins, aún el maestro ante el estudiante Pavlik, dominó desde el round 1 hasta el 12 y se estampó a sí mismo quizás como el más grande boxeador mayor de 40 años en la historia. O al menos, está en la misma conversación con el semipesado Archie Moore y el icono pesado George Foreman.
La historia de lo que Hopkins logró no pasó desapercibida.
Luego de la pelea, pero antes que se anunciaran las tarjetas, Hopkins se paró frente a las cuerdas contra la sección de la prensa y los miró a todos, muchos de los cuales han estado cubriendo sus peleas por muchos años, y les dijo: “Estoy cansado de seguir demostrando lo que soy”.
Estuvo a punto de llorar, sobreponiéndose a la emoción de lo que había realizado.
“Podría boxear otros 2 ó 3 años”, dijo Hopkins. “Creo que ésta fue mi mejor actuación, mejor que ante Tarver, mejor que contra Trinidad, mejor que contra Oscar (De la Hoya). Estoy extremadamente feliz esta noche. Noventa por ciento de la prensa daba favorito a Pavlik. Siempre aprecié a los críticos. Es lo que me motiva cuando la gente se pone en mi contra. No es que desee ser así, pero es lo que es”, dijo.
Pavlik no tuvo respuestas en el ring y tampoco al final de la pelea. “No pude arrancar”, dijo. “No sé por qué. No fue sus esquives. No pude lanzar el jab, un doble jab. No pude hacer lo que estoy acostumbrado a hacer en el ring. Regresaremos al pizarrón. No fui yo mismo esta noche. Estaré más cómodo en las 160 libras”, argumentó.
Por años, Hopkins ha estado entrando al ring con una máscara de verdugo, pero la dejó de lado en los últimos años. Sin embargo, el sábado se la volvió a poner, quizás como señal de que se acercaba una ejecución.
En recientes peleas, Hopkins (49-5-1, 32 KO) ha comenzado un poco lento. Pero ante Pavlik, comenzó rápido, conectando y lanzando más que Pavlik (34-26) en el primer round. Y nunca aflojó.
Hopkins lanzó más golpes que Pavlik en nueve de los 12 rounds, conectando más en 10 de ellos.