El panameño Iván Jaen (centro), de los Tiburones, fue un líder con su veteranía y calidad. (FOTOS LA PRENSA/M. LORÍO)

Tiburones-Cuba, la mejor final

En los Torneos William Ramírez [doap_box title=»Brilló McKenzie» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Sin duda alguna, McKenzie (nombrado el Más Valioso del torneo) jugó uno de los mejores partidos de su carrera la noche del juego por el campeonato. Estuvo enfocado en todo momento en el juego, en cada acción, y anotó 31 puntos, seguido por Anthony Gayle […]

  • En los Torneos William Ramírez
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Sin duda alguna, McKenzie (nombrado el Más Valioso del torneo) jugó uno de los mejores partidos de su carrera la noche del juego por el campeonato.

Estuvo enfocado en todo momento en el juego, en cada acción, y anotó 31 puntos, seguido por Anthony Gayle con 17, Iván Jaen, 15, y Hernold Gardener, 13.

En esa noche de frustración, por los cubanos Henry Simón anotó 30 y Sergio Ferrer 13. Jaen y Gardener dominaron los rebotes y prácticamente fueron piezas claves en ese primer éxito de los escualos en el torneo William Ramírez In Memoriam.

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Con la coronación de los Capitanes de Arecibo en la reciente final del IV Torneo Internacional William Ramírez In Memoriam, se produjo un empate en cuanto a la conquista de títulos por país: dos para Puerto Rico y otros dos para Nicaragua.

Los Tiburones-Bancentro ganaron las primeras dos ediciones del torneo; en cambio, Puerto Rico lleva ganados los últimos.

Pero siempre hay un torneo que hace recordar a los aficionados. Y sin duda fue el primero, cuando los Tiburones del 2003, bajo el mando de Noel McKenzie, Hernold Gardener y el veterano Iván Jaen, se coronaron doblegando a la Selección Nacional de Cuba, un equipo de mucho talento que en ese momento iniciaba su proceso de preparación con miras a una posible clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing.

Los cubanos ganaron sin problemas la primera etapa del torneo, venciendo incluso a los Tiburones en el último duelo de la etapa regular con marcador de 86-75, en un abarrotado gimnasio de la UdeM que obligó a muchos a presenciar el partido a orilla de las rayas.

Al mando del legendario Leonardo Pérez, los cubanos se impusieron en ese duelo con el talento de jugadores como Ángel Núñez, Joan Luis Haití, Allens Jemet y Henry Simón.

La derrota sirvió de motivador para los Tiburones, que comprobaron que la maquinaria cubana no era invencible. Y así lo demostraron en el partido final, en otro lleno completo en la UdeM, después que en la etapa clasificatoria las posiciones fueran las siguientes: Cuba 4-0, Tiburones 3-1, Denver 2-2, Tigres 1-3 y Honduras 0-4.

La final se jugó en septiembre del 2003, y el resultado fue impresionante: Tiburones 90, Cuba 86, en un partido que se vio ensombrecido al final porque los antillanos la emprendieron contra los árbitros, obligando a la suspensión del juego cuando apenas restaban 33.3 segundos en el tiempo extra.

McKenzie estuvo a cargo de la última jugada, cuando se robó un balón y mientras trataba de aumentar la ventaja pinolera, fue agarrado por un defensa y por supuesto se cantó el foul. Pero los cubanos protestaron la decisión, se armó el alboroto y el partido fue finalizado, dando la coronación a los pinoleros.

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