- En los Torneos William Ramírez
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Con la coronación de los Capitanes de Arecibo en la reciente final del IV Torneo Internacional William Ramírez In Memoriam, se produjo un empate en cuanto a la conquista de títulos por país: dos para Puerto Rico y otros dos para Nicaragua.
Los Tiburones-Bancentro ganaron las primeras dos ediciones del torneo; en cambio, Puerto Rico lleva ganados los últimos.
Pero siempre hay un torneo que hace recordar a los aficionados. Y sin duda fue el primero, cuando los Tiburones del 2003, bajo el mando de Noel McKenzie, Hernold Gardener y el veterano Iván Jaen, se coronaron doblegando a la Selección Nacional de Cuba, un equipo de mucho talento que en ese momento iniciaba su proceso de preparación con miras a una posible clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing.
Los cubanos ganaron sin problemas la primera etapa del torneo, venciendo incluso a los Tiburones en el último duelo de la etapa regular con marcador de 86-75, en un abarrotado gimnasio de la UdeM que obligó a muchos a presenciar el partido a orilla de las rayas.
Al mando del legendario Leonardo Pérez, los cubanos se impusieron en ese duelo con el talento de jugadores como Ángel Núñez, Joan Luis Haití, Allens Jemet y Henry Simón.
La derrota sirvió de motivador para los Tiburones, que comprobaron que la maquinaria cubana no era invencible. Y así lo demostraron en el partido final, en otro lleno completo en la UdeM, después que en la etapa clasificatoria las posiciones fueran las siguientes: Cuba 4-0, Tiburones 3-1, Denver 2-2, Tigres 1-3 y Honduras 0-4.
La final se jugó en septiembre del 2003, y el resultado fue impresionante: Tiburones 90, Cuba 86, en un partido que se vio ensombrecido al final porque los antillanos la emprendieron contra los árbitros, obligando a la suspensión del juego cuando apenas restaban 33.3 segundos en el tiempo extra.
McKenzie estuvo a cargo de la última jugada, cuando se robó un balón y mientras trataba de aumentar la ventaja pinolera, fue agarrado por un defensa y por supuesto se cantó el foul. Pero los cubanos protestaron la decisión, se armó el alboroto y el partido fue finalizado, dando la coronación a los pinoleros.