Edmundo Jarquín. (LA PRENSA/J. MORALES)

“Ortega está haciendo apología del delito”

El Presidente, el principal responsable por respetar las leyes, justifica a las fuerzas de choque del FSLN que agreden a los opositores, afirma Jarquín Edmundo Jarquín, coordinador del MRS Usted insiste en que las elecciones municipales no son como cualquier otra elección. ¿Por qué dice esto? ¿Qué es lo que está en juego? El Gobierno […]

  • El Presidente, el principal responsable por respetar las leyes, justifica a las fuerzas de choque del FSLN que agreden a los opositores, afirma Jarquín

Edmundo Jarquín, coordinador del MRS

Usted insiste en que las elecciones municipales no son como cualquier otra elección. ¿Por qué dice esto? ¿Qué es lo que está en juego?

El Gobierno de Ortega se ha deslizado hacia una política oficial de tener rehenes. Ése es el sentido que tiene que constantemente esté abriendo causas y tratando de establecer responsabilidades penales contra un conjunto de nicaragüenses. Ése es el sentido que tiene la investigación sobre los Cenis, que no es una investigación profesional, es una investigación politizada para tratar de poner una espada de Damocles sobre Eduardo Montealegre, sobre Jaime Chamorro, porque si te fijás, a los únicos que han empezado a encausar son a gente que está en los medios de comunicación o en la actividad política discrepando del Gobierno. También es el caso del intento de establecer responsabilidades por delitos electorales contra el representante del IRI (Instituto Republicano Internacional), es el caso por el que fue llamado a la Fiscalía (el comentarista) Jaime Arellano, a quien también se le está tratando de establecer responsabilidad por delitos electorales, y es el caso ahora de Carlos Fernando Chamorro, Sofía Montenegro y una serie de dirigentes de la sociedad civil. Es decir, aquí hay una política oficial de hacer rehenes. Si tenés rehenes, es grave. Por parte de organizaciones políticas ilegales, como es el caso de las FARC, por parte de un Gobierno puede constituir un delito de lesa humanidad, de grandes implicancias internacionales.

¿Y los hechos de violencia también son parte de ese estado de alerta?

Sí. Cuando el presidente Ortega, como lo hizo anteanoche (lunes) en el discurso en el Ministerio de Gobernación, justificó y puso en pie de igualdad el accionar de estos grupos de choque que son verdaderas fuerzas paramilitares con las protestas cívicas desarmadas indefensas de estudiantes o de ciudadanos, el presidente Ortega está haciendo una apología del delito. Es decir, la persona que tiene la mayor responsabilidad por respetar las leyes está haciendo apología del delito.

Pero el Presidente también llama a votar masivamente y en paz. ¿Cómo se explica eso?

No hay dos Daniel Ortega. Hay un solo Daniel Ortega: un Daniel Ortega que ha demostrado que no ha cambiado y que es el mismo de antes. Está terminando con las libertades políticas. Una vez que Daniel Ortega termine con las libertades políticas, va a terminar también con las libertades económicas y va a empezar a decirle a los productores del campo y de la ciudad qué producir, cuánto producir, a quién vender, a qué precio vender, y va a comenzar a decirle a los consumidores cuánto arroz comprar, a qué precio comprarlo y dónde comprarlo. Lo que quiero dejar claro es que no puede haber libertad económica, como podrían pensar algunos empresarios, sin libertad política, porque no hay dos Daniel Ortega, el Daniel Ortega que no tolera la libertad política y el Daniel Ortega que tolera la libertad económica. Eso es lo que está en juego en Nicaragua.

Cuando usted menciona que el Gobierno tiene una política oficial de tener rehenes, ¿está coincidiendo con la percepción de que la Fiscalía se está convirtiendo en un fábrica para producir delitos políticos?

Exactamente. Es una fábrica de construcción política de supuestos delitos.

La gente apática ante las elecciones siempre dice “si yo no trabajo, no como; no vale la pena votar”. ¿Cómo convencer a los apáticos de que estas elecciones no son como cualquier otra?

A esos ciudadanos, lo que quisiera decirles es que si se acaban las libertades políticas se van a acabar las libertades económicas y que va a tener entonces menos posibilidades de resolver los problemas que más importan a los nicaragüenses, que son los problemas de empleo y de pobreza.

¿Cómo cree que se puede combatir la sensación de incertidumbre, que la gente no tema ir a las urnas?

Lo fundamental es que la gente entienda que el voto es secreto y que ahí en la capilla electoral, que es la junta receptora de votos, nadie puede saber cómo está votando. El miedo favorece a Ortega y no hay que tener miedo porque el voto es secreto, y no va a haber violencia el 9 de noviembre porque la violencia sólo es posible si Ortega tuviese un enorme poder, que no lo está teniendo. Ortega tiene capacidad para reprimir pequeños sectores, pero no puede reprimir a todo un pueblo que salga a votar.

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