(FOTOS LA PRENSA/O.MIRANDA/J.MORALES)

Recuerdos que valen oro

Personalidades de la sociedad nicaragüense comparten con Revista sus objetos más preciados [doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]Cantautora El objeto más preciado que guarda esta gran artista fue elaborado por ella misma. Se trata de un bolsito tejido que hizo para el Día de las Madres, cuando cursaba primer grado. Estamos hablando del año 1970. Katia nos […]

  • Personalidades de la sociedad nicaragüense comparten con Revista sus objetos más preciados
[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]Cantautora

El objeto más preciado que guarda esta gran artista fue elaborado por ella misma. Se trata de un bolsito tejido que hizo para el Día de las Madres, cuando cursaba primer grado. Estamos hablando del año 1970.

Katia nos cuenta que su mamá lo guardó por 30 años y que de repente un día la sorprendió diciéndole: —¿Te acordás de esto? Y así volvió a sus manos el bolsito donde, desde entonces, guarda recuerdos de sus hijos, tales como sus primeros dientes y cabellos, además de un frasquito de agua bendita de la Virgen de Lourdes, que una tía le regaló hace diez años y que sólo ocupa en momentos cruciales de su vida.

Presentador de televisión

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Lo que podría ser un mal recuerdo para muchos, tiene un gran significado para el presentador de la Revista del Mediodía de Canal 11. Nos referimos al diploma que expedía el Ejército nacional a los jóvenes reclutados para el Servicio Militar Patriótico (SMP).

“Aunque fui en contra de mi voluntad, esa experiencia me acercó a Dios y a la vez definió mi futuro, y eso me lo recuerda este diploma”, asegura Velásquez, quien relata que durante su tiempo libre en el SMP, y con tan sólo 16 años, jugaba a ser locutor de radio para hacerle bromas a sus compañeros y a su jefe, lo cual, según él, impidió que lo mandaran a la montaña y propició que se interesara en los medios de comunicación.

Doctor y músico

Aunque no nació en cuna de oro, sí bebió en vaso de plata. Y aunque tampoco recuerda quién se lo regaló, sí sabe que ocurrió cuando era un recién nacido y está seguro que de ahí sorbió sus primeros alimentos.

Este vasito de plata, al igual que el doctor Ramírez, se conserva en condiciones tan óptimas que hacen difícil creer que ya han pasado 80 largos años. Éste es su objeto personal más antiguo e importante, sin embargo, también guarda otros que han pasado de generación en generación como un librito de La imitación de Cristo, que le dieron a su mamá en el colegio durante el año 1912 y que después ella le regaló a él en 1936; así como unas jícaras pintadas que eran de su abuela y que datan de por lo menos 200 años atrás.

Profesora de etiqueta y modelaje

Su objeto más preciado bien podría ser alguna joya muy costosa de las varias que posee. Pero no. Ella asegura que su tesoro más grande es la enorme cantidad de álbumes de fotos, casetes o discos llenos de recuerdos especiales con su familia. Argüello, quien en sus ratos libres gusta de transferir dichos recuerdos de un formato a otro y otro, es muy clara al decir que “el sentimiento que me provocan estas cosas no me lo puede dar un reloj o un arete, porque un simple objeto se puede reemplazar pero los recuerdos no”.

Experto en comunicación

Lejos de tener un motivo narcisista, esta caricatura del profesor Rothschuh enmarcada en negro y realizada en el año 1981 por Róger Sánchez (q.e.p.d.), simboliza para él el recuerdo de una persona muy querida con quien tuvo una gran amistad. Pero además es especial porque representa parte de su ideología al mostrar a un Rothschuh Ministro del Interior quitándose la camisa. Y es que este rebelde señor aún hoy asegura que “El uniforme amarra las ideas”.

No hay duda que estos objetos se vuelven una especie de recuerdo hecho materia, que invitan a su poseedor a viajar al pasado sin necesidad de hacer uso de una máquina del tiempo.

Un objeto preciado no siempre son joyas ni diamantes, pero para sus dueños tienen mucho valor y los cuidan más que nada en el mundo. Pueden ser insignificante para unas personas, pero para el que lo posee tiene un valor incalculable. Se trata de objetos antiguos que simbolizan un recuerdo muy especial y que la gente acostumbra a guardar celosamente en algún lugar privado, o que por el contrario, los exhiben con mucho orgullo a la vista de las demás personas. He aquí algunos de ellos.

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