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Charlie Manuel permaneció en el dugout, mirando la celebración del título divisional por parte de los Filis. Cuando el festejo de los peloteros volvió al terreno, el mánager decidió sentarse en un sillón de su oficina.
Ryan Howard, Jimmy Rollins e incluso Chase Utley, normalmente sereno, festejaron a lo grande, bañándose en champaña y cerveza frente a los aficionados, que celebraron ruidosamente bajo la llovizna, tras obtener el pase a la Serie de Campeonato.
Algunos espectadores comenzaron a corear: “¡Charlie!”, en repetidas ocasiones.
Finalmente, los aficionados de los Filis, difíciles de complacer, dieron una muestra de cariño a Manuel. Aunque el piloto prefiere que sus jugadores reciban todo el mérito, respondió al coro que se oía desde el graderío y salió al terreno, desatando una aclamación.
Manuel, a quien no le gusta hablar en público, tomó un micrófono y prometió a esta ciudad, ansiosa por un título deportivo, que los Filis tendrían una mejor actuación que en los playoffs del 2007, cuando fueron barridos por Colorado en la Serie Divisional.
De hecho, Filadelfia ya superó aquella actuación. Venció a Milwaukee en cuatro juegos y avanzó a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional por primera vez en 15 años.
Los Filis enfrentarán a los Dodgers de Los Ángeles por el boleto a la Serie Mundial. El primer encuentro se realizará el jueves. Este logro supera lo que muchos críticos consideraron que era posible con los Filis bajo la dirección de Manuel.
Es el segundo piloto que lleva a Filadelfia a dos títulos divisionales consecutivos. Pese al éxito, muchos criticaban al mánager por su personalidad.