- Aprueban rescate de finanzas por 700 mil millones de dólares
Estados Unidos aprobó finalmente ayer el plan de rescate del sistema bancario, luego de dos semanas de negociaciones entre la Administración Bush y el Congreso, pero la bolsa cayó en Wall Street y en las principales plazas latinoamericanas, en un ambiente de recelo y nervios.
La Cámara de Representantes estadounidense aprobó ayer, por 263 votos contra 171, el amplio plan de rescate de 700 mil millones de dólares propuesto por la oficina del Tesoro de Estados Unidos y adoptado el miércoles por el Senado en su versión modificada.
Los representantes habían rechazado el lunes la primera versión, provocando un derrumbe general de las bolsas en el mundo.
El Presidente estadounidense George W. Bush se apresuró a promulgar el plan, al considerarlo vital “para ayudar a que la economía estadounidense supere la tormenta financiera”.
El presidente de la Reserva Federal estadounidense (FED), Ben Bernanke, se congratuló de la aprobación del plan y reiteró el compromiso de la institución para hacer todo lo posible a fin de facilitar el crédito.
Por su parte el secretario del Tesoro, Henry Paulson, afirmó que se implementará “rápidamente” el plan.
El debate de la “Ley de estabilización económica de urgencia 2008” en la Cámara de Representantes se inició poco después del anuncio de que la economía estadounidense perdió 159 mil empleos en septiembre, tras 73 mil en agosto, mientras la tasa de desempleo se mantenía en 6.1 por ciento de la población activa, su nivel más alto en cinco años.
QUÉ DICE EL PLAN
Este plan de rescate otorga al Tesoro 700 mil millones de dólares para comprar los valores “tóxicos”, principalmente inmobiliarios, que ahogan a las instituciones financieras que los mantienen. La escasez de crédito es cada vez mayor y amenaza a los negocios que necesitan continuar con sus operaciones diarias o expandirse.
También afecta a los ciudadanos que necesitan ayuda financiera para obtener una hipoteca, comprar un vehículo o estudiar en la universidad. Algunos gobiernos estatales han tenido problemas a la hora de recibir préstamos. Ayer, precisamente, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger envió una petición al secretario del Tesoro, Henry Paulson, de un préstamo de emergencia de 7 mil millones de dólares porque el “Estado está a punto de quedarse sin dinero para el pago de las operaciones diarias de su Gobierno y no obtiene acceso a préstamos de corto plazo”.
El eje del acuerdo sigue siendo la capacidad del Tesoro para adquirir la deuda de mala calidad de los bancos (para eso son los 700 mil millones).
De ellos podrá usar 250 mil millones inmediatamente y otros 100 mil millones si el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, determina que los necesita. El Congreso puede retener los otros 350 mil millones si no está satisfecho con el desempeño del programa.
Las medidas principales contenidas en el plan aprobado son las siguientes:
— Se eleva de 100 mil a 250 mil dólares la garantía que se aplica a los depósitos de los clientes bancarios cuando una entidad se ve abocada al cierre o a la quiebra. Esa medida tiene por objeto mantener la confianza en el sistema bancario y evitar la fuga de dinero de una entidad a otra.
— Millones de contribuyentes con ingresos medios se beneficiarán de la exención a la llamada Tasa Mínima Alternativa, una norma que, en general, implica impuestos más elevados.
— Se conceden desgravaciones fiscales y otros incentivos para las empresas o particulares que inviertan en energías renovables, como plantas solares o eólicas, producción de etanol celulósico, o en la compra de carros eléctricos o híbridos.
— Se conceden exenciones fiscales para las empresas que inviertan en nuevos mercados, en investigación y desarrollo, así como a los pequeños comercios y restaurantes que inviertan en mejoras.
— Se da autoridad a la Comisión de Valores estadounidense para prohibir la práctica conocida como “mark to market”, que permite a las entidades asignar a un bien el valor de mercado.
NO MÁS PARACAÍDAS
Estas medidas se unen a otras ya contenidas en el programa, como las siguientes:
— Los contribuyentes recibirán derechos de compra de acciones (“warrants”), con lo que se beneficiarán si las empresas que reciben la ayuda se recuperan.
— El Gobierno limitará los ingresos de los directivos de las compañías participantes en el programa.
Los jefes de empresas en quiebra no podrán recibir beneficios multimillonarios cuando son despedidos, los cuales se conocen en el argot financiero estadounidense como “paracaídas dorado”.
El Gobierno también elevará los impuestos a empresas que paguen a sus directivos por encima de 500 mil dólares al año.
— Se establecerá un consejo de supervisión del programa, que incluirá al presidente de la Reserva Federal, el presidente de la Comisión del Mercado de Valores, el director de la Agencia Federal de Financiación de Viviendas, y al secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano.