- Hay quienes creen que se acerca el fin de la racha alcista de algunas monedas latinoamericanas
Volvió a ser el “superpeso”. A comienzos de agosto, la moneda mexicana se cotizó a menos de 10 unidades frente al dólar. Inmediatamente, algunos vendedores del mercado en Londres y Nueva York comenzaron a recordar la última vez que se cotizó a ese nivel, el 2002, y los gritos que muchos exportadores pusieron en el cielo.
Parte del alza se explica por el carry trade, en el cual un inversionista vende una moneda con una tasa de interés baja y luego compra deuda en otra moneda que conlleve una mayor tasa, llevándose al bolsillo el diferencial de tasas. Sin embargo, es una operación riesgosa si la moneda en la que compro deuda se deprecia, lo que elimina las ganancias.
Los altos intereses en Brasil –donde la tasa de política monetaria está en un 13 por ciento – y en México –donde la autoridad ha elevado las tasas al 8 por ciento para combatir la inflación– atraen a estos inversionistas, los que al introducir nuevos capitales ayudan a fortalecer la moneda.
El fortalecimiento de algunas monedas, como el real brasileño, se explica también por el alza en los precios de los bienes básicos, como el hierro y la soja, de los cuales Brasil es uno de los mayores exportadores del mundo.
Sin embargo, hay analistas que señalan que en poder de paridad de compra –una teoría económica que mide la variación requerida para que las distintas monedas tengan el mismo poder de compra de los mismos bienes– estas monedas estarían sobrevaloradas y podría venir un reventón.
Una columna del experto financiero John Authers en Financial Times mencionaba que, frente al peso mexicano, para mantener paridad de poder de compra, el dólar tendría que haber subido un 18.7 por ciento desde 2002 (la última vez que estuvo bajo los 10 pesos por dólar), mientras que en el mismo período el real brasileño debería haber subido un 28 por ciento (en cambio el dólar ha caído un 142 por ciento frente al real).
Además, el dólar habría dejado atrás su tendencia descendente. El U.S. Dollar Index, que mide su desempeño frente a una cesta de seis monedas –la libra esterlina, el franco suizo, el euro, el yen japonés, el dólar canadiense y la corona sueca– se ha estado valorizando desde comienzos de julio. Según Authers, por esto el carry trade de monedas de mercados emergentes podría ser la próxima de las burbujas en reventar en los mercados financieros.
David Rodríguez, analista de mercados cambiarios de FXCM en Nueva York señala que el real y el peso mexicano tienen una fuerte correlación con el precio de los bienes básicos, que han estado cayendo desde julio.
“Dependiendo de lo que suceda con los commodities, el real podría cerrar el año a un tipo de cambio cercano a los dos por dólar”, comenta Rodríguez. Y el peso dependerá de la situación económica en Estados Unidos. “Podría estar acercándose a 11 por dólar para fin de año”. Habrá que volver a revisar para ver si ganaron las tasas de interés o los precios de los bienes básicos en la lucha por mayor influencia en los tipos de cambio.