Mickey Mantle (izquierda) y Joe DiMaggio, símbolos del “imperio Yankee”. (LA PRENSA/AP)

Un verdadero tesoro

ESPN Magazine Este será, con toda probabilidad, el último día de beisbol que se juegue en el Yankee Stadium, y algunos jugadores, mánagers y entrenadores han compartido sus pensamientos sobre el lugar: Mark DeRosa, Cachorros de Chicago: Habiendo crecido en New Jersey, yo era fanático a muerte de los Yanquis, con un póster del “Hit […]

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Este será, con toda probabilidad, el último día de beisbol que se juegue en el Yankee Stadium, y algunos jugadores, mánagers y entrenadores han compartido sus pensamientos sobre el lugar:

Mark DeRosa, Cachorros de Chicago: Habiendo crecido en New Jersey, yo era fanático a muerte de los Yanquis, con un póster del “Hit Man” Don Mattingly encima de mi cama. Mi padre me llevaba a dos o tres juegos al año, y el escuchar a Bob Sheppard anunciar a los jugadores y sus posiciones es algo que nunca olvidaré. Así que oírlo pronunciar mi nombre en mi primer turno en el Yankee Stadium fue realmente un momento muy especial. Me paré fuera de la caja de bateo para disfrutarme el momento.

Mel Stottlemyre, ex lanzador y coach de pitcheo de los Yanquis: Puedo recordar el primer día que puse los ojos sobre el estadio (…) fue el 11 de agosto de 1964. Miré hacia el estadio, y era la cosa más grande que jamás haya visto. Pregunté cuánta gente cabía en él, y pienso que me dijeron como unos 67,000. Y eso era como unas 66,000 personas más que toda la gente en el pueblo donde crecí. Es un lugar increíble, y hay muchas memorias ahí como jugador y como coach.

Michael Cuddyer, Mellizos: En mi primer juego en el Yankee Stadium, jugué en el jardín derecho. Cuando ocupé mi posición por primera vez, las Criaturas de las Gradas Derechas estaban saludándome. Y yo caí en la trampa. Los saludé de vuelta, pensando: “Esto no está nada mal”. Y realmente eran unos 20 mil dedos del medio hacia mí. Sólo en el Yankee Stadium.

Doug Mientkiewicz, ex primera base de los Yanquis y los Medias Rojas: Cada vez que uno camina por el túnel en el uniforme a rayas y ve el letrero que dice: “Quiero agradecer al buen Dios por haberme hecho un Yanqui”, me daban escalofríos. Soy un jugador promedio, pero el Yankee Stadium siempre me ayudaba a elevar mi juego. Los fanáticos hacen de la atmósfera del estadio una como ninguna. En mi mente, Dios creó el cielo en la Tierra… se llama Yankee Stadium”.

Trevor Hoffman, cerrador de los Padres: Cuando jugamos ahí esta temporada, me llevé a mis hijos Brody, Quinn y Wyatt. Fue algo grandioso el tenerlos conmigo en la práctica de bateo en el terreno, ya que allí hay mucha historia del beisbol, y lo hicieron en el último año del estadio. Estaban allí jugando encima de la línea durante una suspensión por lluvia, con 50,000 personas dentro. Ellos no saben cuánta suerte tienen.

Jim Kaat, ex lanzador y parte del equipo de transmisiones de los Yanquis: Mi primera visita fue en 1959. Fui subido al equipo en septiembre. Los altoparlantes todavía estaban a nivel del terreno por la cerca de los jardines en el área central. El escuchar a Bob Sheppard anunciar el nombre de Mickey Mantle hizo que se me pararan los pelos. Todavía lo recuerdo como si fuera hoy.

Jensen Lewis, Indios: Uno se da cuenta, tan pronto sale del bullpen, que no es tan solo otro partido. Es el Yankee Stadium. Estás saliendo del bullpen de donde salieron algunos de los más grandes de todos los tiempos.

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