Un hombre de palabra

[email protected] Los hombres que trascienden son los que saben distinguir la distancia entre la gloria y el peligro. Son los que cumplen cabalmente su papel, que hacen lo necesario y enfrentan las consecuencias. Román “Chocolatito” González es uno de ellos. Mostrando una madurez extraordinaria, que nada tiene que ver con sus años, sino con las […]

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Los hombres que trascienden son los que saben distinguir la distancia entre la gloria y el peligro. Son los que cumplen cabalmente su papel, que hacen lo necesario y enfrentan las consecuencias.

Román “Chocolatito” González es uno de ellos.

Mostrando una madurez extraordinaria, que nada tiene que ver con sus años, sino con las experiencias vividas, el chavalo logró colocar la realidad a la par de las expectativas este lunes, mientras se convertía en campeón mundial.

Nunca antes un prospecto había levantado tanto entusiasmo como el “Chocolatito” antes de ceñirse una corona mundial. Claro, desde Alexis Argüello, quien continúa siendo el referente. Detrás está Román, el chavalo de 21 años.

González no sólo mostró el formidable talento que le hemos conocido, sino que enseñó el carácter cuando las circunstancias se lo exigieron. No se arrugó ante la presión, por el contrario, se elevó y ha alcanzado la gloria.

Quizá lo importante en el “Chocolatito” es que jamás se ha andado quejando de nada y ha descubierto que el éxito requiere de cualidades especiales, pero sobre todo de orden, método y organización. De preparación ardua.

Esa es la gran enseñanza que nos ha dejado a todos. Que alcanzar los sueños es posible si sabés estar despierto, que a las oportunidades no hay que precipitarlas, pero tampoco hay que dejarlas pasar. Él supo estar listo para su momento.

Ahora falta ver hasta dónde podrá llegar y cómo va a ser su transición de la escasez a la abundancia, qué tal será administrando sus recursos y que el entusiasmo que lo ha llevado a la cima persistirá cuando lleguen las comodidades.

Por ahora, no queda más que unirnos a la celebración, conscientes de que aún puede ser más, pero sobre todo reconociéndole que cumplió su compromiso de volver a Nicaragua con un título mundial en su cintura.

Román pasó de ser una posibilidad, a ser algo real.

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