- Noqueó al japonés Yutaka Niida en el cuarto roundcon brutal paliza
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Ver GalerÍa de Fotos > Demostrando que su compromiso con nuestro país no era un asunto emocional, Román “Chocolatito” González recurrió a todo su arsenal para destronar al japonés Yutaka Niida, y se convirtió así en el décimo nicaragüense que captura un título mundial de boxeo.
González, quien es ahora el monarca mínimo (105 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) se apoyó en su poderosa pegada y sus mortíferas combinaciones, para adjudicarse un nocaut técnico en el primer minuto y 59 segundos del cuarto asalto, en Yokohama.
Este chavalo, de apenas 21 años y que ha levantado extraordinarias expectativas sobre su futuro entre la afición nacional, unió su nombre a los de otras nueve figuras que en el pasado se metieron a la historia al conquistar con bravura coronas universales.
El “Chocolatito” se situó ahora junto a Alexis Argüello, Rosendo Álvarez, Luis Pérez, Ricardo Mayorga, Adonis Rivas, José Alfaro, Eddy Gazo, Juan Palacios y Eduardo Márquez, quienes son los únicos en colocarse una corona mundial sobre sus cabezas.
En velada realizada en el Salón de Convenciones de Yokohama, González saltó al ring con cautela en el primer asalto, pero luego de estudiar las variantes que Niida proponía, se le fue encima con más determinación para luego tomar las riendas de la pelea.
Y no soltó el control del combate hasta que el réferi Mark Nelson lo detuvo debido al serio sangrado que manaba desde la nariz y las cejas del peleador nipón, quien hizo su mejor esfuerzo, después de ser impactado en el oído por un bombazo del nica.
El médico del ring determinó que la pelea no debía seguir. Niida (23-2-3-9 KO) no tenía capacidad de ofrecer resistencia. Mientras tanto, González (21-0-19 KO) expulsó con fuerza su protector bucal, antes de ponerse a llorar emocionado en el ring.
Su entrenador, Gustavo Herrera, saltó al entarimado, lo mismo que sus manejadores Carlo Pilato y Fernando Sánchez, quienes levantaron emocionados a un Román que aún lloraba. Detrás veníamos los periodistas, que también subimos al ring.
“Le doy gracias a Dios porque me ha dado esta bendición. Desde que era niño he soñado con este momento y ahora lo estoy viviendo. También quiero agradecer a los miembros de mi equipo y a todas las personas que me han ayudado”, dijo González.
Pasó un buen tiempo para que la calma fuera restablecida sobre el cuadrilátero. A Román se le entregó un cinturón de campeón y también dos trofeos y ramos de flores de parte de la empresa Teiken, organizadora de la velada, que contó con siete mil asistentes.
“Lo único serio que le sentí a Niida fue un cabezazo que me dio, pero pegada no. Yo, la verdad, estaba decidido a ganar esta pelea. Iba a ser penoso para mí irme sin el título, pero lo he ganado y no quiero ser un campeón pasajero, quiero durar”, advirtió Román.
Después de la pelea, González junto a su equipo de trabajo y los oficiales que trabajaron en la velada fueron homenajeados con una cena en el hotel Grand Palace, de Tokio, donde se supo que el “Chocolatito” podría defender su corona en diciembre.
“Al menos desde mi punto de vista, Román debería seguir en las 105 libras por unas dos o tres peleas más y luego pensar en el salto, pero creo que puede seguir en el peso mínimo si trabaja con disciplina”, comentó su entrenador Herrera.
Como siempre ocurre con todos los boxeadores, hubo mucho sigilo en relación a la bolsa que ganó González en esta pelea, pero se estima que los pasos de mayor significado van a comenzar a venir a partir de ahora.