La irresponsabilidad fue la causante de la última derrota de Luis Pérez en su defensa de la corona ante el ghanés Joseph Agbeko.
Ricardo Mayorga, en cambio, venció a un devaluado Fernando Vargas en su último combate de noviembre del año pasado.
Y aunque vienen de conseguir resultados distintos, ambos serán grandes protagonistas en esta recta final del mes de septiembre, con Pérez enfrentando este jueves al panameño Ricardo Córdoba por la corona interina supergallo de la AMB y con Mayorga chocando el día 27 con Shane Mosley, en California.
Ambos compromisos son igual de difíciles. Córdoba nunca ha sido campeón mundial, pero tiene experiencia en dos peleas de título y peleará en casa, con el respaldo del público y por supuesto con cierta inclinación de los jueces, por su condición de local.
Pero tampoco hay que descartar su buen boxeo, esa técnica del pugilismo panameño que siempre ha metido en problemas a los nicas.
Por algo ningún nica ha ganando una corona en Panamá, con Alexis Argüello encabezando la lista y con las últimas dos caídas de Nerys Espinoza ante Roberto Vásquez y Adonis Rivas ante el fallecido Pedro Alcázar.
Mi principal preocupación con Pérez es que no contó con sparrings que se asemejen a la calidad de Córdoba. Claro que se hizo el esfuerzo, pero sólo con intenciones no se triunfa en este deporte.
Ojalá que a Luis no le haga falta este guanteo con boxeadores de la movilidad y calidad de Córdoba. Tiene a su favor su media docena de peleas de título mundial, de las cuales sólo ha perdido una ante Agbeko.
Físicamente, Pérez es fuerte. Hace cinco años, combatiendo en la división supermosca, desbarató a Félix Machado en par de peleas, y luego lo vimos salir adelante ante Luis Bolaño, Dimitri Kirilov, Genaro García, hasta su traspiés ante Agbeko.
De lo que sí estoy seguro, es de que en esta ocasión Pérez irá en mejores condiciones físicas. Ahora no se sacrificó en el peso y no aguantó tanta hambre, porque desde una semana antes de la pelea apenas estaba 1-2 libras arriba de la división supergallo (122 libras).
Sin duda alguna, ganar en Panamá es complicado. Pero Pérez no es un niño en el boxeo, ha enfrentado a buenos peleadores en su carrera, y debe emplearse a fondo para vencer a Córdoba por la vía de las tarjetas o mejor aún por nocaut.
Mayorga igualmente tiene un compromiso complicado el 27 de septiembre en Estados Unidos.
Shane Mosley ha sido uno de los mejores estilistas, pero ha perdido muchas de sus condiciones.
Mosley perdió su última pelea ante Miguel Cotto, y aunque antes venía de conseguir cinco triunfos, dos de ellos ante el mismo Vargas, este Mosley del 2008 no es el mismo que derrotó a Oscar De La Hoya en el 2000 y el 2003.
Mosley ha perdido velocidad y potencia en sus puños, sobre todo porque ascendió hasta la división superwelter (154 libras), donde luce muy pequeño.
Debe mantener un poco de la velocidad que le caracterizó, pero la fortaleza no debe ser la misma.
Y ahí es donde Mayorga podría aprovecharlo, sobre todo si realmente ha realizado una buena preparación en Florida.
Considero que Mayorga tiene buenas posibilidades de imponerse ante este desgastado Mosley.
El panameño Rigoberto Garibaldi le ha exigido al máximo y el nica se ha esforzado por prepararse, porque sabe que su carrera podría abreviarse radicalmente si luce mal en este pleito.
Mayorga ha mostrado señales de madurez para este compromiso, desde el momento que decidió contratar nuevamente a Garibaldi y su traslado a Florida para entrenarse. Mayorga debe ganar este duelo, no tiene otra opción, porque así tendría la oportunidad de una pelea mayor y por supuesto mayores ingresos.