De Condega a Japón

ENVIADO ESPECIAL/JAPÓN [email protected] Hace siete años aterricé en China en medio de dos expectativas fundamentales: ver avanzar a la Selección Nacional de Beisbol hacia la zona de medallas en el Mundial del 2001, y la otra, apreciar en vivo uno de esos karatecas que saltaban de un edificio a otro en las películas de Kung […]

ENVIADO ESPECIAL/JAPÓN [email protected]

Hace siete años aterricé en China en medio de dos expectativas fundamentales: ver avanzar a la Selección Nacional de Beisbol hacia la zona de medallas en el Mundial del 2001, y la otra, apreciar en vivo uno de esos karatecas que saltaban de un edificio a otro en las películas de Kung Fu y que habían adquirido vida en mi memoria infantil.

La selección no caminó muy largo, pese a derrotar a Estados Unidos en una memorable jornada de Asdrudes Flores, y por supuesto, no vi a los karatecas, que parecieron haberse ocultado durante todo el torneo, o en realidad, sólo existían en mi imaginación pueril.

Ahora, tras casi veinte horas de vuelo y gracias a otro gran esfuerzo de LA PRENSA, estamos en Japón, a donde hemos venido porque creemos que podríamos ser testigos presenciales del salto al estrellato del prometedor pugilista Román “Chocolatito” González, quien este lunes disputará la corona mundial mínima de la AMB.

Muy pocas veces un peleador pinolero ha salido del país cargando tantos sueños y esperanzas como ocurre ahora con Román, cuyo boxeo limpio y poderoso, unido a su carisma, lo han convertido en un favorito de la afición, más por lo que se cree que puede llegar a alcanzar, que objetivamente por lo que haya conseguido.

González parece una leyenda en etapa de construcción. Dotado de un talento especial y con una notable voluntad para pulirlo, ha emergido como un probable ídolo, que tendrá su bautizo de fuego ante el campeón mundial Yutaka Niida el lunes, cuando seguramente muchos nicas se pondrán en pie de madrugada, aún con el fragor de los días feriados.

El “Chocolatito” está bien entrenado. Mentalmente parece actuar más allá de su edad y no luce agobiado ante la presión colocada en sus hombros. Pero su carácter y su corazón, que hasta ahora lo han empujado muy alto, tendrán su prueba grande este lunes.

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