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Bolivia, con diez jugadores desde el inicio de la segunda parte, conquistó anoche un histórico empate sin goles en su visita a Brasil, que volvió a adolecer de falta de mordiente e ideas, con sus estrellas Robinho y Ronaldinho Gaúcho totalmente desaparecidos.
El seleccionador brasileño Carlos Caetano Bledorn Verri Dunga, que había ganado un poco de aire con la victoria por 0-3 del pasado domingo ante Chile en Asunción, volvió a la cuerda floja con este resultado y el pobre juego desplegado, que motivó insultos y abucheos desde la grada del estadio Engenhao, de Río de Janeiro.
Los escasos aficionados que acudieron a ver el partido despidieron al técnico con apelativos de burro y ¡fuera!, del mismo modo que hicieron los que asistieron al empate a cero entre Brasil y Argentina del pasado 18 de junio.
El estratega brasileño volvió a apostar por el esquema del último encuentro, pero en este caso, la verde-amarilla impuso un ritmo lento, con pases cortos que no creaban demasiados problemas a la defensa boliviana, que presionaba la salida del balón en el campo contrario.
Poco más de veinte minutos tardaron los aficionados brasileños en abuchear el juego excesivamente horizontal de Brasil, que sólo había amenazado hasta ese momento con un remate de cabeza de Luis Fabiano, a centro de Maicon.
El planteamiento defensivo de Erwin Platiní Sánchez ahogó la medular brasileña e impidió que los jugadores más creativos de Brasil, como Robinho, Ronaldinho Gaúcho o Diego, recibieran balones cerca del área rival en los primeros 45 minutos.