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Freno y retroceso. Lucía Salazar, hija del empresario Jorge Salazar, asesinado en 1980 por la Seguridad del Estado del primer gobierno sandinista, no participó ayer en el acto central del Día del Empresario, porque consideró una “vergüenza” y “un insulto” que el presidente Daniel Ortega estuviera presente.
“Es una vergüenza que los asesinos de uno de los empresarios más importantes, que marcó una pauta en este país, estén ahora sentados con el Consejo (Superior de la Empresa Privada, Cosep). Han violado todas las libertades habidas y por haber en este país ¿y hoy están allí? No me parece”, dijo Salazar cuando abandonaba el centro de convenciones del Hotel Crowne Plaza, un par de segundos después de ver a lo lejos a Ortega y a su esposa, Rosario Murillo.
Lucía Salazar apenas abrió las puertas del salón donde se efectuó ayer el acto de los empresarios y cuando vio a Ortega, a lo lejos, frenó, dio media vuelta y abandonó el hotel capitalino.
El Cosep celebró ayer el Día del Empresario, que se conmemora en honor al natalicio de Salazar, el ocho de septiembre de 1939.
“Yo como hija de Jorge Salazar me siento insultada, porque nunca dieron una explicación de la muerte de Jorge Salazar (…) ellos nunca han ofrecido disculpas, nunca han tenido la humildad de aceptar el daño que nos hicieron a los nicaragüenses”, remarcó Lucía Salazar.
La ex funcionaria de Estado reconoció que es una costumbre invitar al Presidente a la celebración del Día del Empresario, pero añadió que como hija de Jorge Salazar no puede aceptar la presencia de Ortega en un acto que se celebra en honor al natalicio del abatido empresario.
LA MUERTE DE SALAZAR
Salazar, empresario y opositor al primer régimen sandinista, resultó emboscado y abatido por la Seguridad del Estado el 17 de noviembre de 1980, en El Crucero.
Los primeros informes vertidos en la época por el Ministerio del Interior indicaban que Salazar supuestamente trasegaba armas para la contrarrevolución y habría muerto en un fuego cruzado con la Seguridad del Estado.
Pero después se conoció que Salazar no transportaba armas y en todo momento estuvo desarmado, cuando fue interceptado por la Seguridad del Estado.
Salazar era vicepresidente del Cosep cuando lo asesinaron y se había convertido en la principal voz de la oposición al primer gobierno sandinista que lideró Ortega.
El empresario también era el dirigente número uno de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua y tras su muerte las autoridades sandinistas confiscaron sus propiedades.
“BURLA”
Lucía Salazar consideró que la presencia de Ortega, en el acto de ayer, se convirtió en una “burla” a la memoria de su padre.
“Yo sí lo abandono el acto, yo no entro, no me siento bien”, reconoció Lucía Salazar.
“¿Qué siento? Que es una burla ante todo, porque nunca han reconocido ni nunca han podido dar una justificación de por qué la muerte de Jorge Salazar y hoy aquí están gozando, y hoy es el cumpleaños de mi papá, por eso se celebra el Día del Empresario este día, y yo no me siento cómoda, por eso me retiro”, añadió.
Ortega, que cumple su segundo año de mandato, participó ayer por primera vez junto al Cosep en el Día del Empresario.
El año pasado la celebración coincidió con el paso del huracán Félix, por lo que el Ejecutivo estuvo representado ante la cúpula empresarial por el Vicepresidente, Jaime Morales Carazo.
JORGE SALAZAR HIZO LO MISMO CON SOMOZA
En una entrevista que concedió a LA PRENSA en 1997, Lucía Salazar relató que su padre, Jorge Salazar, en una ocasión abandonó una mesa en la que estaba el presidente Anastasio Somoza.
“Mi padre, repito, siempre estuvo en contra del régimen de Somoza, incluso hay una anécdota en que él se levantó de una mesa donde estaba Somoza”, dijo en ese entonces Lucía Salazar.